Se cumplen 30 años de “Everybody”, de su majestad camaleónica… Madonna | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

Se cumplen 30 años de “Everybody”, de su majestad camaleónica… Madonna

“Nadie fabricó a Madonna. Madonna construyó a Madonna. Yo soy mi propio experimento, mi propia obra de arte. Soy dura, soy ambiciosa y sé exactamente lo que quiero; si eso me hace una zorra, ¡de acuerdo!”: Madonna.

La música y cultura no serían las mismas si una joven de nombre Madonna Louise Veronica Ciccone no se hubiera mudado de Bay City a Nueva York en 1977, y buscara, desde el día uno, forjarse un lugar en la escena musical, dominada por otra grande, Cher.
Con decida inclinación por lo masculino, dominante y sadomasoquista en su relaciones amorosas (aspectos que se revelan en su cara, según el análisis morfopsicológico del profesor Julián Gabarre), Madonna potencializó al máximo su tenacidad (inculcada por Tony Ciccone, su padre) para conseguir como humano, la característica propia de un animal particular: es camaleónica; pues reinventarse y permanecer desde los 80, es un asunto de genialidad.
Cambiante como las estaciones del año, sensual y sexual como el mismo Dios Eros y tóxica como el más puro veneno, Madonna sentó precedentes nunca vistos para una cantante; antes de ella el erotismo no era un must —por muy disfrazado que se haga—, en las escenas de videos o letras de canciones, el feminismo sufrió un completo makeover y la fórmula sorprender/ofender al público, la ha colocado en la cima del Everest del show business.
Tres décadas. Hace 30 años, la Ambición Rubia sentó las bases de su lento ascenso hacia el trono del pop, cuando presentó al mundo “Everybody”, sencillo con arreglos de rythm and blues (típicos de los primeros años 80), por lo que no extraña que al carecer en la portada, de estilo urbano,  de una imagen, muchos se plantearan si Madonna era una cantante negra.
El error se resarció hasta el lanzamiento del videoclip, cuando la intérprete puso rostro y cabello (corto y castaño) a una voz casi de flauta en los agudos, mientras bailaba en un emblemático club gay de Nueva York llamado Paradise Garage, en el número 84 de King Street. Ed Steinberg se ocupó de rodarlo con apenas un presupuesto de mil 500 dólares.
Su debut oficial fue casi un año después con el disco Madonna (1983) —en el que incluyó la canción—, también junto a Sire Records (y Warner) y la asistencia de tres productores: su descubridor, el DJ Mark Kamins (“Everybody”); su entonces novio John Jellybean Benítez, quien se encargó de su primer gran éxito, “Holiday”; y Reggie Lucas.
Reina… A lo largo de su prolífica historia ha conseguido ser la estrella con más atención pública desde Bob Dylan y, gracias a un perfecto hechizo, la más polémica, por encima de Elvis Presley.
Su nata inteligencia, que obliga siempre a preguntar si, ¿Madonna se adelanta a las tendencias?, o sencillamente, ¿el mundo sigue lo que ella elige?, la llevaron por el camino de “dar a luz” a producciones musicales que se han convertido en iconos en cualquiera de las tres décadas en las que ha reinado: True blue, Like a prayer o Ray of light.
“Like a virgin”, “Material girl”, “Vogue”, “Music” y “Hung Up”, entre muchas más, le dieron a Madonna las armas suficientes para nunca soltar el trono y dejar atrás a aquellas quienes tímida o decididamente buscan darle batalla, desde Cindy Lauper y Kylie Minogue, en los 80, hasta el fenómeno teen pop de los 90 con Britney Spears o Christina Aguilera (a quienes “usó” muy bien en un histórico beso), y más recientemente Katy Perry o Lady Gaga.

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