Un análisis (en serio) del Gabinete - Saúl Arellano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Un análisis (en serio) del Gabinete | La Crónica de Hoy

Un análisis (en serio) del Gabinete

Saúl Arellano

No se puede decir, de ninguna de las personas que fueron designadas como titulares de las secretarías de Estado, que sean personas improvisadas y menos aún que no son políticas y políticos avezados y con largas carreras en el discurrir de la política local o nacional.
Sorpresas no las hubo en los nombres; quizá la más desconcertante es la designación de José Antonio Meade como secretario de Relaciones Exteriores, aunque, como se verá más adelante, si se pone cuidado en el análisis, incluso esta decisión tiene plena racionalidad en la lógica del nuevo Gobierno.
Hasta el momento de escribir este artículo, la mayoría de la opinión publicada se ha centrado en el análisis de los perfiles personales y profesionales de las nuevas y nuevos secretarios. Algunos hacen énfasis en los errores respecto de temas particulares en el pasado; y otros se han centrado en la descripción sus virtudes y capacidades.
A pesar de la abundancia de la información, asumo que es un error construir una visión del Gabinete asumiendo que se trata de “la suma de sus integrantes”; es decir, resulta limitado pensar que puede anticiparse algo sobre lo que será este Gobierno, fijándose exclusivamente en las virtudes o defectos personales de quienes lo integran.
El reto está, por el contrario, en clarificar cuál es la visión de país y de mundo que tiene el Presidente, y cuál es la visión de país y de mundo que tienen las y los titulares del Gabinete legal.
Volviendo al caso del secretario Meade, es obvio que se trata de un economista neoliberal, formado en la tradición clásica más ortodoxa; desde esa lógica, es evidente que la visión del Gobierno, en términos de lo que deben ser las relaciones internacionales y el papel de México en el concierto internacional está eminentemente orientada al desempeño económico.
¿Cuál es la visión y posición de Meade sobre el conflicto en el Medio Oriente?; ¿Cuál es su visión y posición en torno a nuestras relaciones con América Latina?; ¿Cuál es su visión y posición sobre Europa?; ¿Cuál sobre el armamentismo vigente y cuál sobre el cambio climático y el manejo de la energía nuclear como asuntos globales?
En evidencia, éstas son preguntas absurdas porque es obvio que no tiene ni visión ni posición al respecto. Pero eso, en la “real politik” no importa, porque la visión que al parecer tiene esta administración sobre lo que debe ser la cancillería, es una especie de gran oficina de relaciones y negociaciones comerciales globales.
Otro ejemplo de la complejidad que implica el rumbo que tendrá la administración se encuentra en la Secretaría de Desarrollo Social. Rosario Robles ha sostenido a lo largo de los últimos años que se adscribe al pensamiento socialdemócrata.
Empero, una visión del mundo así es completamente contraria a la que tiene, por ejemplo, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray. En ese sentido, ¿confrontará Rosario Robles al secretario de Hacienda para impulsar un nuevo curso de desarrollo basado en una economía capaz de generar empleos suficientes y dignos?
La supervivencia política indicaría que una posición así, implicaría reducir las posibilidades de mantenerse en el cargo durante un periodo prolongado a fin de intentar cambiar las cosas, y a la larga, por supuesto, un suicidio político. Sin embargo, la pregunta que quedaría en el aire es: ¿cómo reducir, primero la desigualdad, y luego la pobreza, en un país cuya expectativa de crecimiento para el 2013 oscila entre el 1% en el peor escenario, y 3.5% del PIB en el mejor de los pronósticos?
Cuando Arturo Warman fue designado secretario de Estado en el siglo pasado, se sabía con toda claridad cuál era su posición respecto de los temas del desarrollo rural y urbano. Lo mismo ocurría con hombres como Carlos Tello, Julia Carabias  o David Ibarra; personalidades que habían escrito obras de suma relevancia con crítica y propuesta sobre cómo solucionar los dilemas del país.
El problema al que nos enfrentamos con este Gabinete es que prácticamente ninguno de los nuevos funcionarios tienen publicadas, ya no digamos “grandes obras” sobre las materias en que hoy tienen la mayor responsabilidad en el país, sino textos con el calibre académico suficiente para conocer la visión que transportan y que tratarán de traducir en políticas públicas y decisiones del Estado mexicano.
Queda entonces la capacidad política y la probidad ética que sean capaces de desplegar en el ejercicio público, pero eso no se podrá verificar sino con el paso del tiempo. Sin duda alguna, es bizarro descalificar de antemano la actuación que tendrán en el Gobierno. En el asunto son relevantes por supuesto las trayectorias y capacidades individuales, pero también las circunstancias y el azar, los cuales, según Maquiavelo, pesan al menos el 50% cuando de política se trata.
Por el bien del país, ya que la instrucción del presidente Peña Nieto fue actuar con base en la transparencia y la rendición de cuentas, muy pronto tengamos claridad sobre sus visiones y propuestas, porque de otro modo, será imposible que la nueva administración pueda tener el diálogo plural, diverso y respetuoso, que ha propuesto el Presidente como oferta inicial de Gobierno.


sarellano@ceidas.org

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