La salud reproductiva empieza desde la infancia | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

La salud reproductiva empieza desde la infancia

Según la Organización Mundial de la Salud, la salud es el completo estado de bienestar físico, mental y social y no exclusivamente la ausencia de enfermedad. Todos los seres humanos tenemos derecho a ella,  y en el ámbito específico de salud reproductiva, es un estado de bienestar que incluye la vida sexual, lo que significa que debe ejercerse de manera voluntaria, libre de discriminación o violencia de cualquier índole.

Hablar de salud sexual es hablar de temas como el desarrollo, la anticoncepción, la infertilidad, los cuidados durante el embarazo, el parto, el puerperio y la lactancia, así como de la prevención de enfermedades de transmisión sexual, del aborto o la violencia, comenta la Dra. Elizabeth Pérez.

La salud en general se puede ver afectada por factores sociales, biológicos y genéticos como el medio ambiente, el estilo de vida, la alimentación o la presencia de enfermedades.

La sexualidad es parte de la vida del ser humano e involucra el cuerpo, los sentimientos, las emociones e incluso está ligada a nuestra identidad. Propiamente el concepto incluye la capacidad de  disfrutar una vida sexual satisfactoria y sin riesgo, así como la libertad para decidir acerca de la procreación, que implica el derecho del hombre y la mujer tanto a decidir si se desea tener hijos, cuántos y en qué momento. También a tener información suficiente acerca de los métodos de planificación familiar, su grado de eficacia, seguridad, facilidad de adquisición y libertad de elección, así como acerca de la infertilidad y los tratamientos que existen para abrir la posibilidad de atenderla.

La salud reproductiva, sí es cosa de niños

Desde pequeños aprendemos a convivir con nuestro entorno y a conocer nuestras necesidades, por lo que a la par, es importante conocer nuestro cuerpo y promover la cultura en torno a la salud reproductiva, pues hasta hace poco se consideraba una etapa natural en todos los individuos ante la cual no había más que esperar a que llegara.

Hoy sabemos que no es así, es conveniente comenzar a instruirnos cuando la capacidad de entendimiento y el cuidado personal comienzan a desarrollarse, esto es a partir de la adolescencia, no hasta que se inicia la vida sexual, sino en las mujeres, al aparecer el periodo menstrual como signo del inicio de la etapa reproductiva. Es importante saber qué características debe tener la menstruación, pues en muchos casos se presentan alteraciones que por desconocimiento se consideran normales y hay quienes toda su vida las presentan sin saberlo y por ende, sin dar atención.

Los parámetros de duración y cantidad de flujo en el periodo menstrual nos pueden dar las señales para detectar problemas de anemia, desórdenes hormonales y otros padecimientos, por lo que es importante tener presentes algunos datos e incluso anotarlos, así como programar una visita al ginecólogo para obtener orientación clínica adecuada.

Si bien es cierto que la sexualidad es un ámbito fundamental en el ser humano, saber lo que son las relaciones sexuales, los riesgos que implican y cuál es la edad adecuada para iniciarlas es también esencial, sobre todo ante el contexto actual en el que la libertad sexual y los cambios en la dinámica social ejercen gran influencia.

Hoy en día, la cultura en torno a la sexualidad y la salud reproductiva no son asuntos de moral o juicio, es importante que los adolescentes sepan que el hecho de iniciarlas es una responsabilidad personal sobre el propio cuerpo, porque se pueden embarazar, porque se pueden enfermar.

Nadie debe influir en la decisión, pero sí orientar para que sean conscientes, pues según datos de la  Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2009, 80 por ciento de las mujeres no usaron método alguno de anticoncepción en su primera relación sexual.

Asimismo, los jóvenes deben saber que los más conveniente, desde el punto de vista clínico  es que rebasen la etapa de la pubertad antes de iniciar la vida sexual, porque antes de esta etapa los órganos genitales no han adquirido la madurez adecuada y en algunos casos es un factor de riesgo científicamente comprobado, como es el caso del cáncer cérvico-uterino pues al tener relaciones tempranas y sin cuidado, pueden contraer enfermedades de transmisión sexual que deriven en padecimientos mayores.

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