La Catrina inicia la celebración del centenario luctuoso de Posada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Viernes 14 de Octubre, 2016

La Catrina inicia la celebración del centenario luctuoso de Posada

La calavera Garbancera de José Guadalupe Posada, que a la postre se convertiría en La Catrina, tuvo su origen e inspiración en las jovencitas de clase baja que vendían garbanza en los mercados de la ciudad de León, Guanajuato. Así lo revela Miguel Jairzhinio López, investigador que ha dedicado los últimos 14 meses a identificar el sujeto social que inspiró al artista y lo llevó a la inmortalidad, en el marco del centenario de su muerte.
La Garbancera, explica, en el fondo es una crítica hacia esas mujeres de clase baja que tratan de imitar el atuendo de las mujeres de clase alta; es entonces una parodia o una crítica a la clase baja que quiere imitar a la clase alta, ya que Posada en ese grabado en particular se está riendo de la pérdida de identidad y de una imitación que no se ha dejado de hacer ni antes ni después, asevera el experto por la Universidad de Zacatecas.
En aquella época, la verdadera catrina, la de clase alta, lucía un estilo afrancesado, en tanto que las garbanceras eran una mujer que vestían de una forma estrambótica, pues portaban un sombrero enorme, casi como el de un ranchero, al que adornaban con todo lo que encontraban: moños, listones y aretes de todos los colores, explica Jairzhinio.
Aunque La Garbancera forma parte de la serie Calaveras de gatas y garbanceras, que a lo largo de muchos años produjo Posada, claramente se nota que el que se refiere a La Catrina es de ciertas características especiales. Por ejemplo, es muy barroca, luce una gran sonrisa y a todas luces trata de llamar la atención colgándose lo más posible de objetos en el sombrero… Seguramente, Posada en el fondo alude a esa diversión mexicana que proviene de su mestizaje, comenta.
Incluso se podría ir más allá y reconocer a su gran heredera: Borola Tacuche de La Familia Burrón, un personaje que también trata de imitar a la gente de clase alta. “Esa es la garbancera, la joven que vende garbanzos pero que trata de imitar a las jovencitas de sociedad pero sin el mismo  gusto”.
En este caso, la historia del grabado de La Garbancera indicaría que se trata de una antinomia porque el nombre con el que hoy se le conoce es el de “Catrina”, justamente una palabra con un significado muy opuesto al original, que aludía a esa muchacha mestiza de clase baja.
SABOR. Sobre la garbanza, el investigador explica que se trata de una golosina hecha a base de garbanzo. ¿Cómo se prepara? Se toma el garbanzo con todo y vaina, se pone a cocer, y posteriormente se le vierte limón, sal y chile piquín. Listo, ahí tenemos una golosina, así como en la actualidad se comen las palomitas de maíz o las papas fritas.
Debido a la importancia del cultivo del garbanzo en la región del Bajío mexicano, es muy posible que Posada encontrara ahí la idea de la garbancera. Incluso podríamos asegurar que fue durante su estancia en la ciudad de León, Guanajuato, aunque también existe la posibilidad de Aguascalientes, donde también se comía. “Pero lo más importante que ha revelado este estudio, es que esa tradición hoy sigue siendo muy popular”, destaca.
TRASCENDENCIA. Para Miguel Jairzhinio, La Garbancera o Catrina es una especie de Mona Lisa mexicana de la cultura popular, que es identificada en todo el mundo. Y reconoce que fue gracias a Diego Rivera que ésta cobró fama y proyección, luego de que la retomara y la convirtiera en La Catrina.
“Diego es el artífice de que realmente se llame La Catrina a esta calavera; él fue el gran impulsor de este trabajo universal a través de su mural Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central –que hoy se encuentra en el Museo Mural Diego Rivera–, donde el muralista le dio un investimento místico y realizó el apadrinamiento de una imagen que se convirtió en otra. En ese momento Diego Rivera se convirtió en el gran mitificador de la obra de Posada”.
Tampoco se podría omitir el nombre del artista francés Jean Charlot, un estudioso del que vino a México atrapado por la imagen de Posada. Incluso Rivera lo invitó a pasar una temporada en México y fue entonces cuando descubrió esas creaciones artesanales y artísticas.
?¿Por qué Rivera cambió el nombre de la Calavera Garbancera a La Catrina?
?No se puede saber, pero quizá la explicación esté en la Fenomenología del relajo de Miguel León-Portilla, donde habla del carácter psicosocial del mexicano y su tendencia a modificar los nombres y convertirlos en personajes.
ERRORES. Para Miguel Jairzhinio, hablar de Posada no es hablar de un simple caricaturista, sino de un artista que sabía pintar, dibujar, burilar e incluso de apropiarse de algunas técnicas del grabado. “Fue un tipo extremadamente inteligente, con una capacidad didáctica impresionante y por eso nos sigue fascinando su obra”, expresa el investigador hidrocálido.
Aprovecha para comentar que pese a los 100 años que han transcurrido del fallecimiento de José Guadalupe Posada, aún no están totalmente contabilizados sus grabados, aunque hasta el momento se han registrado cerca de 15 mil.
Y recuerda que aún existe otro debate pendiente en torno al grabador mexicano: su origen de nacimiento, pues hasta este momento se sigue poniendo en duda si su origen es hidrocálido o zacatecano, porque “si revisamos la historia, Posada no debió ser hidrocálido, pues en ese momento aún no existía Aguascalientes”. Sin embargo, reconoce que existe poca bibliografía al respecto.
La investigación lleva por nombre El Proyecto Catrina y a su término será depositada en el Museo Posada de Aguascalientes y antes de que concluya el año buscará su publicación.

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