Escándalo de sexo gay fue el detonante que derribó al Papa, revela diario italiano | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Abril, 2016

Escándalo de sexo gay fue el detonante que derribó al Papa, revela diario italiano

Polémica. Nubarrones negros sobre la Basílica de San Pedro. Foto: EFE

El 17 de diciembre pasado Benedicto XVI recibió un dossier de casi 300 páginas, dividido en dos tomos, que guardó en la caja fuerte del departamento pontificio. Era el informe completo de la investigación sobre la fuga de documentos robados del despacho del Papa (el llamado caso Vatileaks) realizada por tres cardenales, el español Julián Herranz, el eslovaco Jozef Tomko y el italiano Salvatore De Giorgi. Los tres mayores de 80 años y, por tanto, difíciles de corromper, ya que sobrepasaron la edad límite para elegir Papa.
Desde que Benedicto XVI anunció su renuncia se sospechaba que el contenido de ese dossier podría ser la causa de su renuncia y que el motivo alegado —cansancio por sus 85 años, problemas de salud— era demasiado débil. Pero dicho informe estaba considerado “ultrasecreto” y sólo lo conocían los tres cardenales que lo investigaron y el Pontífice. Esto fue así hasta que ayer abrió con la noticia de su contenido el diario La Repubblica, que no duda, además, de que lo allí denunciado fue tan demoledor que el Papa decidió renunciar.
Sexto y séptimo mandamiento. La periodista Concita di Gregorio, que no revela cómo logró acceder a ese informe, escribe lo que le dijo una fuente cercana al informe: “Todo gira en torno a la observación del sexto y séptimo mandamiento”: “No cometerás actos impuros”, proclama el sexto mandamiento; “no robarás”, dice el séptimo.
El artículo se centra en el escándalo que estalló en 2010 y que tenía como protagonista a Angelo Balducci, ex presidente del Consejo Nacional de Obras Públicas, y Caballero de Su Santidad, el exclusivo club laico de la Curia Romana. Tenía, por tanto, acceso directo tanto al entonces primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, como a Benedicto XVI.
Estaba siendo investigado por corrupción y los jueces le intervinieron el teléfono y descubrieron, además de que se estaba enriqueciendo ilícitamente —por lo que fue encarcelado— hablaba con frecuencia con un miembro del coro de la Basílica de San Pedro, un nigeriano llamado Chinedu Thiomas Eheim, que le ofrecía servicios sexuales con jovencitos, seminaristas incluidos.
“Angelo, no te digo más… mide dos metros, pesa 97 kilos, tiene 33 años y es completamente activo”, aseguraba el miembro del coro vaticano a Balducci en una de las conversaciones interceptadas.
Los encuentros sexuales, según asegura La Repubblica citando la investigación de los tres cardenales, tenían lugar en una villa a las afueras de Roma, en una sauna, en el propio Vaticano y en una residencia universitaria. Esta última, según el periódico, es el domicilio en Roma de Marco Simeon, un joven de 33 años, protegido del secretario de Estado, Tarsicio Bertone, y que, tras verse salpicado por el escándalo era el director de RAI Vaticano.
“Lobby gay”. Bajo el título “No fornicarás, ni robarás, los mandamientos violados en el informe que sacudió al Papa”, el diario sostiene que el anciano cardenal español Herranz, del Opus Dei, ilustró al Papa los “asuntos más escabrosos” del informe, en particular la existencia de un “lobby gay”.
“Por primera vez la palabra homosexualidad fue pronunciada en el apartamento papal”, escribe el diario. Y por primera vez se ha hablado, aunque en latín, de la palabra chantaje: influentiam”.
La Repubblica sostiene que durante ocho meses los cardenales interrogaron a numerosos prelados y laicos, dividiéndolos por congregación y nacionalidad y establecieron que existen varios grupos de presión dentro del Vaticano: el primero, dedicado al chantaje por su condición homosexual (“impropriam influentiam”); el segundo, especializado en montar y desmontar carreras dentro de la jerarquía vaticana; y el tercero, el que se aprovecha para usar multimillonarios recursos para sus propios intereses a la sombra de la cúpula de San Pedro a través del banco del Vaticano.
“Al próximo Papa”. Tras leer el informe, siempre según el diario, Benedicto XVI decidió que debía dimitir. “El informe se lo entregará al próximo Papa, que deberá de ser lo bastante fuerte, joven y santo para poder afrontar el trabajo que le espera”.
Involucrados no hablarán. Tras conocer lo publicado ayer por La Repubblica, el vocero del Papa, Federico Lombardi, menospreció su contenido y dijo ayer que se trataba de “fantasías, invenciones, opiniones”. Dijo que no iba a comentar nada más y advirtió que los cardenales involucrados no aceptarán conceder entrevistas.

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