La Crónica de Hoy | “El español tiene dos características: la redundancia y la transformación”

“El español tiene dos características: la redundancia y la transformación”
Reyna Paz Avendaño | Cultura | Fecha: 2013-03-17 | Hora de creación: 00:43:25 | Ultima modificación: 00:43:25

La lengua española nos da conceptos pero también sentimientos, señaló Ignacio Bosque, ganador del Premio Internacional Alfonso Reyes 2012, el viernes por la noche en la Capilla Alfonsina durante la charla con Jaime Labastida, presidente de la Academia Mexicana de la Lengua (AML).

También reconoció que la identidad es un problema lingüístico y que no resulta contradictorio trabajar en la Real Academia Española y hablar las lenguas con redundancias y gramaticalmente incorrectas.

“Los hispanohablantes sentimos, con los contextos que la lengua nos da, que para nosotros son primitivos y en otras culturas no existe nada parecido”, comentó el lingüista español, y refirió, a manera de ejemplo, su más reciente trabajo: la vergüenza ajena.

Dicha frase, dijo, es entendible desde el norte de México hasta el sur de la Patagonia, porque los hablantes “saben que es un sentimiento natural y a la vez es el ejemplo de que el sentimiento sólo lo da una lengua: el español”.

El recién galardonado por sus aportaciones en la gramática, y en especial por dirigir Nueva gramática de la lengua española, obra que compiló la lengua moderna de todos los países hispanohablantes, señaló que su principal labor durante más de 20 años ha sido mostrar que la lengua no es fija, en especial, la española.

“Hay dos lingüísticas, la descriptiva y normativa. Las Academias son normativas, pero eso no significa que haya contradicción en decir la lengua tal y como es y al mismo tiempo trabajar en la Academia, porque los juicios de valor que damos en la RAE están basados en prestigios y desprestigios, pero el descrédito es una construcción social”, comentó.

Por ello, Ignacio Bosque opina que la lengua culta –aquella que hablan las personas estudiadas– no se opone a la inculta porque el dominio del idioma es un requisito imprescindible en cualquier sociedad que dice tener igualdad de oportunidades para avanzar. “La Academia marca errores y recomendamos, mas no dictamos normas, pero cuando alguien pronuncia mal, los mismos habitantes lo desacreditan”, apuntó.

Por eso, hoy los estudiosos de la lengua, indicó, han aprendido a respetar y apreciar la forma de hablar de los demás, pues son matices de la lengua, “no debemos pensar que lo ajeno es incorrecto. Pienso que la forma propia de hablar ya no es lo correcto, sólo es algo esperable, algo normal en un país y que está desprestigiado en el mío. Debemos aprender a apreciar”.

IDENTIDAD. Una de las preguntas que lanzó el poeta Jaime Labastida a Ignacio Bosque fue si la identidad es un problema filosófico o lingüístico. A lo que el lingüista español contestó: hace un mes apareció una referencia en la prensa de que una orquesta cumplía 100 años, pero aunque ya hay nada de la orquesta sigue siendo la misma, y eso ocurre también en un equipo de futbol o en el aniversario de una ciudad.

Interrogar: ¿qué quiere decir es la misma orquesta?, prosiguió, es cuestionar qué es identidad, lo cual representa un problema lingüístico porque depende de los nombres, el cual da la esencia del contenido pero no de los referentes.

“La identidad es un problema en todas las lenguas que nadie pone en duda ¿por qué? porque hay un rasgo común: el nombre, la esencia de una misma cosa. Ahí entra la lingüística y en el habla española, muchas veces se incluyen los sentimientos”, expresó.

ESPAÑOL. Durante la charla, Ignacio del Bosque enfatizó que el español tiene dos características exclusivas: la redundancia y la transformación del sustantivo en adjetivo y viceversa.

“Nada en la lengua se encuentra fijo porque demuestra que los sustantivos se pueden convertir en adjetivos y los sustantivos en adjetivos. Únicamente los hispanohablantes tenemos esa facilidad que se llama hacer traslaciones o transcategorización, Por ejemplo, en México se dice: muy padre, ahí convierten el adjetivo (padre) en sustantivo”, comentó.

Sobre la redundancia, dijo, siempre está en la lengua como forma enfática, pues es una especie de concordancia semántica y la concordancia es lo que ata a las palabras.

Una vez concluida la intervención de preguntas de Jaime Labastida, el público asistente expresó a Ignacio del Bosque dudas sobre el correcto uso y pronunciación de palabras como: hasta, viniste y chiripa.

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