El subsidio a la gasolina está mal enfocado: Mario Molina | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Abril, 2016

El subsidio a la gasolina está mal enfocado: Mario Molina

Beneficio. El dinero que se usa para subsidiar los combustibles podría destinarse para apoyar a personas con escasos recursos, señala Mario Molina.

El científico mexicano y premio Nobel de Química 1995, Mario Molina, se pronunció a favor del uso del gas shale en el mundo porque es una medida para detener la quema de combustóleo y carbón. Así lo expresó durante su participación en la clausura del seminario La Medida, realizado en El Colegio Nacional, donde también manifestó que el subsidio a la gasolina en México está mal enfocado, pues “se está vendiendo gasolina por debajo del precio internacional, eso quiere decir que está perdiendo dinero que podría ganar si la exportara al precio internacional”.
El también miembro del grupo de asesoría científica del presidente Barack Obama comentó que el gas shale -aquel que se obtiene con estimulación artificial a partir de una roca en donde antes hubo petróleo- es energía barata y de transición porque emite la mitad de gases que genera el carbón. En el caso de México, que quema combustóleo, dijo, sí representa una mejora energética y de competitividad. “Tenemos que participar en ese progreso desarrollado por Estados Unidos y debemos considerarlo como medida temporal porque tenemos la expectativa de que en un momento dado el planeta sí se ponga de acuerdo para pagar las emisiones, entonces dejará de ser tan barato como en este momento. Por eso México debe de hacer planes no sólo para depender del gas, sino para usar más energías renovables, y ya empezó con la del viento.
—¿Qué tan benéfico puede resultar para México?
—México debe tardar entre tres o cinco años en empezar a explotarlo porque el país no puede tomar decisiones aisladas si es parte de la comunidad internacional, al igual que no puede perder competitividad industrial. Si resulta que en Estados Unidos es lo que ya pasó: la energía bajó mucho de precio y si México no, se llevan las fábricas que tenemos aquí de exportación porque saldría mucho más barato hacerlo allá, ése es el problema. Aunque también es cierto que es mucho más importante que el gas shale se use en Estados Unidos y China porque ahí queman carbón.
SUBSIDIO. Durante su ponencia, el ganador del Nobel expresó que los combustibles fósiles en México están subsidiados y de una forma mal enfocada. “La definición de subsidio es el precio internacional del combustible, y si México está vendiendo gasolina a sus ciudadanos por debajo del precio, eso quiere decir que está perdiendo dinero que podría utilizar para la gente con pocos recursos. Entonces es escoger cómo gastar cierta cantidad de dinero; si es nuestro o no, eso no tiene que ver con subsidios”.
En opinión de Mario Molina, no es buena idea subsidiar electricidad o combustible porque lleva al desperdicio, por lo que sería más efectivo cobrar por los servicios, idea atractiva a nivel global que ha dado pauta a ponerle precio a las emisiones de carbono. “En Estados Unidos ese dinero sería un ingreso importante para el gobierno, pero con la idea de que todo recurso se le regrese a la población. Esto es cuestión política y hay que aclarar qué es demagogia, y es cuando se malinterpreta: a la gente pobre le vamos a cobrar más, y sucede al revés, le están quitando más dinero”.
CLIMA. ¿Cuánto costaría detener el cambio climático en el mundo? Tan sólo 1,000 dólares. ¿Por qué no se ha hecho? Por razones políticas. Fueron otras dos reflexiones que Mario Molina hizo durante su ponencia. En su opinión, existen estudios de economistas que han determinado ese monto, pero en Estados Unidos y China –los principales emisores de gases– hay pocos avances, ya que en el caso de los republicanos de Estados Unidos existe una incredulidad sustentada bajo el lema de dudar en la ciencia del cambio climático y los chinos siguen la tendencia de quemar carbón en exceso.
Expresó que aunque tienen la certeza –del 90%– de que la temperatura del planeta aumentará antes de que concluya el siglo XXI, aún no pueden asegurar cuánto, por lo que el sueño de los jefes de Estado de evitar la elevación de dos grados centígrados se convierte en un juego de ruleta.
“Es un riesgo que no deberíamos de aceptar, pero podríamos cambiar de ruleta si dejamos de emitir tantos gases, no estamos seguros de cuánto va a subir la temperatura. El cambio cuesta menos que los daños ya hechos y eso ya es hablando cómo va a funcionar la economía, pero si seguimos en la ruleta emisora, aumentará la gente pobre porque habrá migraciones”, finalizó.

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