El 50% de la obra de Lola Álvarez Bravo está inédito, señala su nieto | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 21 de Abril, 2016

El 50% de la obra de Lola Álvarez Bravo está inédito, señala su nieto

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El 50 por ciento de la obra fotográfica de Lola Álvarez Bravo, conformada por cerca de 3 mil 800 negativos, está inédito y en las últimas dos décadas ha permanecido guardado, casi en silencio, en las bóvedas de la Universidad de Arizona, donde ha sido conservada y asegurada, revela Diego Álvarez Bravo Martínez, nieto de la fotógrafa mexicana, quien a finales de este año comenzará una labor de promoción intensa para circular la obra en México.
En entrevista con Crónica, detalla que aunque tiene muchos proyectos en mente, aún deberá esperar a que se defina el proceso legal que le permitirá contar con todos los derechos sobre la obra para asumir el control y comenzar a difundirla. Una vez resuelta la parte legal, conformará una fundación –con el apoyo de la Fundación Manuel Álvarez Bravo– y extraerá o reproducirá una cantidad importante de material para montar una exposición itinerante que cubra el hueco histórico que ha dejado estos años de silencio.
“Quiero que esa parte inconclusa del patrimonio nacional que es la obra de mi abuela tenga presencia y solidez en nuestro país. Quisiera, por ejemplo, traer a México una reproducción completa del archivo o encontrar alguna forma de que ese patrimonio ponga pie en el país y comenzar a promover exposiciones itinerantes”, apunta, luego de que a principios de mes se cumplieron 110 años del nacimiento de la fotógrafa, fecha que trascendió sin el merecido reconocimiento.
CONFUSIÓN. Salvo por la exposición itinerante Lola Álvarez Bravo y la fotografía de una época, expuesta en el Museo Casa Estudio Diego Rivera en 2011 y que hace un mes llegó a Tucson (Arizona), la obra de Dolores Concepción Martínez de Anda, mejor conocida como Lola Álvarez Bravo, se ha difundido muy poco.
La razón es sencilla de explicar. Lola fue orientada por Olivier Debroise, historiador y crítico de arte que le ayudó durante 7 años a ordenar y clasificar parte de la obra. Pero cuando la muerte la sorprendió, en 1993, ese trabajo quedó inconcluso y el material quedó resguardado en la Universidad de Arizona, como albacea su hijo Manuel Álvarez Bravo Martínez y como heredero su nieto Diego Álvarez Bravo.
—¿En qué condiciones está la obra en la Universidad de Arizona?
—La obra está en calidad de resguardo. La obra del acervo puede replicarse en un papel moderno y actual, con un sello de originalidad, por una cantidad de dólares, detalles que le eran reportados al albacea, quien había tenido el control del  depósito de la obra.
“Luego de que mi abuela murió, en 1993, durante los siguientes 13 años mi papá llevó la obra, pero como estaba muy enfermo y con poca movilidad física, su promoción fue mínima durante todos estos años”.  Sin embargo, hace dos años falleció el albacea y desde entonces Diego ha seguido un curso legal para obtener los derechos legales sobre la obra.
—¿Por qué fue llevada a la Universidad de Arizona?
—Sucedió desde antes de la muerte de mi abuela por diferentes recomendaciones de Olivier y circunstancias de aquellos tiempos. Entonces mi abuela no encontró un lugar adecuado para guardar la obra en México. Y aunque Televisa participó en la recopilación del archivo Manuel Álvarez Bravo, entró en conflicto para resguardar ambos archivos.
—¿Por qué Televisa no aceptó resguardar ambos archivos?
—Porque mi abuela y mi abuelo estuvieron casados en la primera etapa, cuando ella comenzó a fotografiar y al viajar juntos hicieron muchas fotografías que no se ha logrado determinar su autoría exacta, pues el viaje era el mismo, se prestaban las cámaras y era un matrimonio que viajaba y tomaba fotos. Y aunque en algunas se ha logrado distinguir con claridad la adjudicación de cierta obra, hay muchas fotos en los archivos donde aún hay confusión.
—¿Qué se hace en estos casos?
—Hay un sano acuerdo. La Fundación Manuel Álvarez Bravo maneja la obra de mi abuelo y yo llevaré la de mi abuela Lola. No hay conflicto, no hay problema. Y en el caso de las piezas en conflicto, habrá un sano acuerdo donde se manejarán ambos nombres porque no se sabe quién las tomó.
MOBILIARIO. Uno de los temas a revisar en el futuro, reconoce Diego Álvarez Bravo, es revisar si la Universidad de Arizona seguirá siendo el lugar para el resguardo del material o si en México existe algún espacio para hacerlo. “En caso contrario podría mantenerse la conservación en Arizona, pero será necesario obtener una reproducción bien hecha y catalogada para que venga a México y se tenga aquí archivada y controlada para darle difusión”.
“Hay muchísimas piezas desconocidas. Las más publicadas están repetidas en los libros, pero te aseguro que hay mucha obra que el público no ha podido apreciar y realmente hay bellezas”.
—¿Existe la posibilidad de que el archivo sea mayor a 3,800 negativos?
—No hay duda de las cifras. Sólo tengo duda respecto al mobiliario de mi abuela; desconozco en qué condiciones se ha resguardado. Pero el archivo de los negativos está claro. Aunque es cierto que debo revisar si hubo algún retiro posterior de negativos.
—¿Cuentan con impresiones originales?
—La universidad hace las reimpresiones. Pero de fotos vintage necesitaría hacer un recuento de las piezas que existentes, pero no son muchas.
—¿Has recibido alguna propuesta de México para circular la obra?
—Tristemente de México no hay solicitudes; en el extranjero hay varias, como en Inglaterra y España que están muy interesados.

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