La Crónica de Hoy | El inaudito caso de Granier

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  Opinión de
  (René Avilés Fabila)


El inaudito caso de Granier
René Avilés Fabila | Opinión | Fecha: 2013-06-07 | Hora de creación: 01:11:12 | Ultima modificación: 01:11:12

En estos últimos meses hemos podido observar docenas de casos de enriquecimiento a costillas del erario, que aunados a los provocados por el influyentismo y la prepotencia de políticos de todos los partidos, arroja resultados inconcebibles. Al parecer, poco hemos avanzado en más de una materia fundamental para el sano desarrollo del país. El rumbo hacia la plena modernización es sinuoso y complejo: siempre hay obstáculos: ignorantes, oportunistas, patanes y ladrones que ven en la administración pública un medio para hacer de las suyas y o utilizar el poder para desplegar su arrogancia y capacidad de saqueo.

El mayor escándalo lo produjo Andrés Granier, quien le heredó a su sucesor pilas de adeudos y un erario altamente lastimado. Tabasco trata de rehacerse con dificultades. El saqueo fue bestial, en verdad inaudito. Me recuerda a doña Imelda Marcos, esposa de Ferdinand Marcos, dictador de Filipinas, la que tenía ropa en exceso y más pares de zapatos de los que era capaz de utilizar sin repeticiones en un año. Andrés Granier, prófugo virtual del país, ahora no encuentra ceiba donde cobijarse. De su propio partido salen reclamos severos, los que todavía no les hacen a personajes como Mario Marín y al ahora candidato a la presidencia de Puebla de Zaragoza, el ex rector Enrique Agüera. De ellos hay abundante información; su veloz enriquecimiento es explicable en función de un evidente hurto, es sabido que aprovecharon los cargos y de modestos dueños de algún inmueble son ahora propietarios de fortunas que asombran.

El caso de Andrés Granier llama la atención porque se formó como químico, es decir, su origen es académico, parecía (así lo vi en la televisión y en fotografías de diarios) un gobernante fallido, pero nadie imaginó, salvo sus muy cercanos, que saqueaba las arcas tabasqueñas. En el colmo del cinismo, deja que las protestas aumenten de intensidad echándole leña al fuego. O gasolina. Y confiesa con cinismo que tiene un guardarropa de marcas muy costosas y miles de zapatos, como doña Imelda Marcos.

Que de pronto una artista de cine declare cifras y posesiones notables resulta normal y hasta razonable (aunque injusto en un mundo donde la pobreza es abundante), pero lo ha obtenido merced a sus talentos dramáticos, musicales o a causa de su belleza masculina o femenina. Granier fue un gobernante priista y nadie durante su ejercicio dijo algo o protestó. Imposible ser tabasqueño y no mirar su ruidoso modo de vida, sus viajes, sus compras… Los hijos haciendo negocios…

La pelea prosigue. Las nuevas autoridades piensan que debe ser juzgado. Él acepta, dice tener la conciencia tranquila (como responden todos los pillos), pero no regresa a enfrentar las leyes. Afirma tener pruebas de su inocencia, pues que las muestre, limpie su imagen y viva donde le dé la gana. Es obvio que miente, efectivamente se llevó dinero a carretadas y para este tipo de hurtos al estado, debió contar no sólo con la complicidad de su familia, sino con la de muchos de sus colaboradores que participaron en el saqueo pensando que ganaría el mismo partido y como ha sido tradicional, todos fingirían demencia. En el peor de los escenarios, supuso que los gobernantes que llegan no se percatarían de sus fechorías. Pero todo le salió mal debido a la desfachatez, al robo cínico que llevó a cabo y ahora no logra sustraerse ni al desprestigio ni a las acciones legales que en su contra están siendo promovidas por el nuevo gobernador.

No es posible ya que una señora adinerada insulte a un policía o cese a los meseros de un restaurante o una senadora le grite a una modesta empleada porque el avión no la esperó. Mucho menos que los funcionarios se enriquezcan de la manera en que Andrés Granier lo hizo. Las fotografías de sus hijos en el extranjero dilapidando fortunas, es algo que cabe en un empresario exitoso o en una afamada actriz norteamericana, pero no en un político mexicano. Eso fue justamente lo que en el año 2000 hizo que los mexicanos le negaran Los Pinos al PRI. ¿Quieren repetir la historia? No es suficiente que la dirigencia priista diga que ella advirtió que Granier era un ladrón. No basta indicar que será expulsado del partido, hay que hacerlo ya. Se requiere que lo traigan de Miami y lo sometan a juicio. Se necesita una medida drástica para evitar más tipos como Andrés Granier. Si queremos un nuevo México, distinto al que heredamos, debemos esforzarnos como sociedad. El Estado no es una entidad llena de bondad, es un sitio al que llegan por docenas hombres y mujeres suponiendo que es un tonel de dinero al que se le puede meter la mano impunemente y para colmo mal gobernar. Hace una semana, un diario destacado informaba que sólo en el Senado, panistas y perredistas practicaban el nepotismo laboral: protegían sin pudor a familiares cercanos. La lista es asombrosa y cínica.

Que comiencen los partidos, todos, y seleccionen con cuidado a sus candidatos, que tengan certeza de su honestidad y capacidad para hacer un buen gobierno. Y que los supervisen durante sus mandatos. Se requieren cambios profundos y no hacer discursos y poner uno que otro parche en la gastada estructura del sistema político mexicano.

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