Omar Rojas, el primer mexicano en dar cátedra en la Academia Janácek | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Omar Rojas, el primer mexicano en dar cátedra en la Academia Janácek

Edgar Omar Rojas Ruiz es el primer mexicano que tiene una cátedra en la Academia de Música y Artes Dramáticas Janácek en Brno, en la cual ofrece una historia de la música mexicana y latinoamericana. Pero su labor no termina ahí: prepara un ballet sobre la vida del cineasta Pier Paolo Pasolini, es fundador del ensamble Vámonos para difundir obras mexicanas en el viejo continente y creador de un sistema de composición basado en las matemáticas de los mayas.
La historia del joven compositor y guitarrista es similar a la de otros artistas mexicanos: Tuvo que salir del país para realizar sus estudios de posgrado. “En ese tiempo no teníamos un sistema como hoy lo ofrece la UNAM, y además tenemos mucho talento en México, por lo que las becas son muy competidas. Por eso, cuando llego a Eslovaquia, en 2006, se juntan una serie de circunstancias, me traslado a Brno e inicio mis estudios de maestría. Luego cursé el doctorado en Composición y Teoría por la Academia Janácek”.
Durante esos años los logros se han ido sucediendo. Gana el VII Concurso  de Composición Musical Universidad de Zaragoza (España), funda el certamen de composición Janácek–Revueltas en 2008, auspiciado por las embajadas de la República Checa y México, estrena una ópera y varias obras y funge como coordinador del área de música del Festival Mexic(k)o 2010, para las celebraciones del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana en la República Checa.
INICIOS. En el año 2000 Omar Rojas inicia sus estudios de composición musical en el Centro de Investigación y Estudios de la Música (CIEM) y tras pasar varios años en una serie de proyectos, cuenta que viaja a Eslovaquia y en el 2007, ya en Brno, es estudiante regular de la maestría en la Academia Janácek.
Es un tiempo en el que las dificultades eran más idiomáticas que académicas. “Cuando llegué a la República Checa sólo sabía decir tres palabras: hola, cerveza y gracias. Me daba a entender con señas y con el diccionario en mano. El idioma lo tuve que aprender en siete meses para seguir mis estudios”.
Luego de obtener los grados de maestría y doctorado, decide emprender una serie de proyectos. En 2009, realizó un curso sobre historia de la música latinoamericana y éste sería la base para llegar a una cátedra que hoy forma parte de la currícula de la Academia Jáncek.
Esta materia, dice Omar Rojas, tiene duración de un año y  “doy un esbozo de la música mexicana y del resto de América Latina. El curso va de la etapa prehispánica, luego la época virreinal, el siglo XIX, el nacionalismo en el siglo XX y las obras que se han realizado en estos primeros años del XXI”.
Pero el trabajo docente no termina ahí y el compositor y guitarrista cuenta que también da clases de instrumentación y orquestación para estudiantes extranjeros. Actualmente dirige dos proyectos de tesis: una de éstas es el análisis de una obra de Enrico Chapela y la segunda acerca de la obra de Víctor Villalobos.
HORIZONTES. Sin embargo, para Omar Rojas es fundamental la difusión de la música mexicana. Para ello, fundó el ensamble Vámonos, conformado por dos violinistas checos y él en la guitarra. “El trío toca obras de jóvenes compositores mexicanos, las cuales son por encargo, y se interpretan en dos o tres conciertos que realizamos al año. La aceptación de las piezas por el público europeo ha sido muy buena”.
En este camino, su inquietud lo llevó a crear un certamen internacional de composición al cual tituló Janácek- Revueltas a finales del 2008. “Pedimos obras a mexicanos para piano y barítono. Con las piezas hicimos siete conciertos en la República Checa y cinco en México”.
Pero componer es el espíritu de mis actividades, dice Omar Rojas y evoca sus obras que ya se han estrenado en Europa. “En 2007 se presentó por primera vez Kukulkan, una obra para cuarteto de cuerdas, clarinete y guitarra; en el 2008, estrenamos la ópera multimedia La Llorona, la cual dura 25 minutos; en el 2009 la Orquesta Filarmónica de Moravia estrenó Tenochtitlan y Coatlicue; y en el 2011 gane el VII Concurso de Composición Musical de la Universidad de Zaragoza con Tezcatlipoca, y finalmente, en 2012, estrenó 1985, una pieza para guitarra, video y medios electrónicos que narra la tragedia del terremoto en ese año en nuestro país”.
En su futuro inmediato está la composición de la música para un ballet sobre la vida de Pier Paolo Passolini, el cual es para un bailarín y se va a presentar en Austria, Praga y Brno.
Omar Rojas hace una pausa en la entrevista con Crónica y recuerda que cuando estrenó Tenochtitlan en la República Checa, “fue toda una proeza”. La obra, cuenta, requiere de una serie de instrumentos prehispánicos y el percusionista, José Miguel Márquez, los trajo y fueron detenidos una semana en la aduana por ser algo que no creían las autoridades que fueran para hacer música y por su peso: 52 kilos. “Al final del concierto, la gente les tomaba fotos”. Estuvo en México durante el pasado Foro Internacional de Música Nueva Manuel Enríquez para estrenar Tenochtitlan”
CONFERENCIAS. Su periplo no se detiene y Omar Rojas es solicitado para dar conferencias en los países de Europa central. La causa: su tesis de doctorado titulada “Música y matemáticas, con enfoque en los sistemas numéricos de la Mesoamérica Precolombina”.
En esencia, dice, es un sistema para composición que diseñé y está basado en las matemáticas de los mayas. “Cuando me preguntan que si quiero hacer música prehispánica, mi respuesta es que no, aunque muchas de mis obras tengan esos nombres. Se trata de buscar en esos sistemas matemáticos una manera distinta de crear sonidos y estructuras”.  
Porque, explica, “una obra va a sonar de la forma en que la imaginen los compositores. Los sistemas son una herramienta, el sonido, ya es trabajo de uno”.

Imprimir