En la Pirámide del Sol medimos muones que llegan del espacio: Arturo Menchaca | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

En la Pirámide del Sol medimos muones que llegan del espacio: Arturo Menchaca

Rebelde. Arturo Menchaca señala que de joven era irreverente y se puso en huelga de hambre en solidaridad con la que realizaba Demetrio Vallejo en Lecumberri.

Primera parte

A los 28 años de edad Arturo Menchaca Rocha, investigador del Instituto de Física de la UNAM, aprovechó la hora de la comida para hacerle una consulta a Luis Álvarez, Premio Nobel de Física 1968: ¿Es buena idea aplicar en la Pirámide del Sol de Teotihuacán su técnica de detectores de rayos cósmicos que utilizó para estudiar el interior de pirámide de Kefrén? La respuesta fue una pregunta que el investigador mexicano no respondió: se puede investigar si tiene un túnel ¿lo tiene?
“No supe contestar, no lo sabía porque no era arqueólogo. Yo soy de esas personas que va a Teotihuacán y sólo ve la arqueología por fuera”, cuenta Menchaca Rocha, ex presidente de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC) y físico nuclear experimental que desde 2000 emprende el proyecto Radiografía de la Pirámide del Sol junto con la arqueóloga Linda Manzanilla.
Durante su posdoctorado en Estados Unidos, el investigador de la UNAM conoció a Luis Álvarez, quien años atrás había hecho una aplicación física para la pirámide egipcia de Kefrén, ya que los arqueólogos sospechaban que dentro de esa enorme construcción podría haber túneles, entierros, pinturas o algún material, contrario a lo que sucedió con la pirámide de Keops.
“El Nobel sabía que había un túnel debajo de Kefrén, así que propuso sacarle una especie de radiografía usando rayos cósmicos a través de detectores y demostró que la pirámide no tenía ningún hueco y que el señor Kefrén era más modesto que el padre Keops, pues no hallaron nada en su interior”, platica.
Por eso, narra que aquel día en la cafetería de la Universidad de Berkeley, le explicó que era mexicano, que el país estaba lleno de pirámides y que había una de su interés: la Pirámide del Sol. Pero al no responder, se olvidó de esa idea.
Después el investigador se dedicó a hacer su ciencia: detectores. Con esta tecnología obtuvo la fama de ser un especialista, lo cual le valió la creación del detector del V0A para el Gran Colisionador de Iones (ALICE) y un detector de rayos cósmicos (AMS), ambos en colaboración con el Centro Europeo de Investigaciones Nucleares (CERN).
— ¿Cuándo retomó la idea de Teotihuacán?
En el 2000 Leon Max Lederman, Premio Nobel de Física (1988), visitó el Instituto de Física y el entonces director lo llevó a Teotihuacán y cuando le mostró la Pirámide del Sol, lo primero que dijo Lederman fue: ¿ya le hicieron la prueba de Álvarez? Pero como no sabía me buscó y mi respuesta fue: “no, porque no tiene un túnel”, a lo que el director exclamo: ¡cómo no!
Meses posteriores me enteré que Linda Manzanilla, en 1978, le había escrito a Luis Álvarez para aplicar su idea en Teotihuacán, entonces cuando le comenté a Manzanilla que si aceptaba iniciar los trabajos, concretamos una alianza entre física y arqueología, relata.
Al día de hoy, el ex presidente de la AMC y su grupo de trabajo, han fabricado seis detectores para Teotihuacán con recursos del Conacyt e INAH, se instalaron en el túnel de la pirámide, recopilaron todos los datos y actualmente se encuentran analizando los resultados.
“Poco a poco nos empezamos a dar cuenta de que estábamos en un lugar muy importante para los teotihuacanos porque según los arqueólogos, el túnel es el motivo por el que está la pirámide encima”.
— ¿Qué satisfacción le ha dejado este proyecto?
Es uno de los más importantes en mi vida, antes, todos eran sobre física pura. Creo que es la única cosa aplicada que he hecho y es el proyecto más largo que he trabajado. En mis proyectos de investigación me hubieran corrido de todas partes si me tardara 13 años en hacer mi experimento porque los proyectos del Conacyt duran tres años.
Además de que el proyecto lo sacó de su laboratorio, comenta que las cosas que antes hacía sólo le importaban a unos cuantos e incluso, a los estudiantes tiene que convencerlos de que la física nuclear experimental es importante. “Tengo que enamorarlos, es una seducción que siempre se da en la ciencia porque cada problema puede ser muy árido, de ecuaciones o medidas, entonces uno los seduce y algunos caen. Pero en esto de la pirámide tuvimos que deshacernos de varios porque llegaban muchos”.
MUON.  Los detectores que Arturo Menchaca Rocha utiliza en Teotihuacán sirven para identificar y medir muones que llegan del espacio. Los muones son partículas elementales que el científico define como un electrón gordo con una vida corta: dos millonésimas de segundo.
¿De dónde vienen los que usó en la pirámide si viven tan poquito?, cuestiona. Las estrellas son reactores nucleares y nosotros vemos su luz pero no es lo único que echan al espacio, lanzan radiación en forma de núcleos de hidrógeno, helio y del resto de los elementos. Estos se cocinan adentro de las estrellas, estas radian su energía pero cuando se les acaba el combustible, explotan y forman una supernova, lanzando entonces su materia ionizada (con carga eléctrica) por todo el espacio, responde.
Cuando esa materia llega a la Tierra lo hace en forma uniforme, de todo el espacio, como si fuese ceniza. Sin embargo, esas partículas tienen tanta energía que rompen a las de la atmósfera y forman un chubasco de radiación cósmica, o bien, una ensalada de partículas inestables de las cuales, las únicas que sobrevive son los muones, explica.
“Los muones son muy penetrantes y su intensidad es tal que (a nivel del mar) por cada centímetro cuadrado cruza un muon cada minuto. Debajo de la Pirámide del Sol ese conteo es menor pero todavía hay y es esa relación entre cuánta materia tengo arriba y cuánta cuento, lo que hace que yo pueda usarlo como una técnica para buscar hoyos”.
Si hay un hoyo los muones van a pasar más fácil, entonces si en la Pirámide hay un hueco, significa que en esa dirección llegarán más muones que si no estuviera el hoyo. Es como una radiografía, nuestro detector busca hoyos y un hueco podría ser de interés arqueológico, asegura.
NOBEL. Menchaca se recuerda como un irreverente, además de ser un revoltoso por ponerse en huelga de hambre en solidaridad con la huelga de Demetrio Vallejo en Lecumberri y muy afortunado por ser un estudiante que se apasionó por la física gracias a su profesor de secundaria y a Gerardo Murillo, el Dr. Atl –un buen amigo de su abuelo materno– quien lo acercó a Carlos Graef y Marcos Mazari
—Si fuera posible, ¿qué le dirías a Luis Álvarez?
—Cuando lo vi era muy irreverente, me comía al mundo porque convivía con Premios Nobel y sentía que también lo ganaría. Pero no sé si hoy me atrevería hablar con Luis, en todo caso me gustaría pasarle mis proyectos y que me diga qué opina y qué me aconsejaría.
“Era muy sabio, en su tiempo era el mejor físico experimental, le tengo mucho aprecio. Él trabajó en México, vino de incógnito y se instaló en un hotel del centro con unos detectores de muones sin decirle a nadie hasta que fue a Minería a pedir ayuda”
Aparte de descubrir junto con su hijo, que un meteorito extinguió a los dinosaurios, comprobó el número de tiros que recibió John F. Kennedy y que los disparos fueron por atrás y no por delante, narra.
“Le prestaron copias de las películas que habían grabado del asesinato y descubrió que la reacción natural cuando uno oye el tiro es brincar, con eso pudo contar cuántos disparos hubo. También compró un rifle, colgó unas sandías, les disparó y en vez de balancearse hacia delate vio que se iban para atrás, porque cuando la bala penetra muy rápido, saca un pedazo de sandía para delante a una gran velocidad, que hace que el resto se vaya hacia atrás”.

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