El poema en billetes de 100 pesos no es de Nezahualcóyotl: experto | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

El poema en billetes de 100 pesos no es de Nezahualcóyotl: experto

El emblemático poema que aparece en los billetes de 100 pesos, atribuido a Nezahualcóyotl, no es de su autoría. Así lo explica a Crónica Patrick Johansson, académico e investigador del Instituto de Investigaciones Históricas de la UNAM, luego de realizar una investigación exhaustiva en torno a la vida y la obra del rey-poeta, y de analizar en términos lingüísticos e ideológicos los textos que históricamente se le han atribuido.
El fragmento del poema dice así: “Amo el canto del cenzontle,/ pájaro de cuatrocientas voces./ Amo el color del jade/ y el enervante perfume de las flores,/ pero amo más a mi hermano: el hombre”. Está escrito con letras rojas junto a la efigie de Nezahualcóyotl, sobre una representación de un cenzontle morado, una pieza de jade, una flor y dos hombres sentados. Sin embargo, detalla Johansson, se desconoce la fuente original en náhuatl de la que fue tomado dicho poema.
De acuerdo con un video ilustrativo del Banco de México, el poema lleva por título “Mi hermano el hombre” y desde 2010 aparece en los billetes de 100 pesos. Sin embargo, el investigador precisa que éste es más conocido como “Centzontótotl icuic” o “El Cenzontle”.
Pero eso no es todo. Hay otro poema atribuido erróneamente a Nezahualcóyotl que también aparece frecuentemente en los libros de educación básica, abunda el investigador. Se trata del “Nonantzin ihcuac nimiquiz…” o “Madrecita, cuando yo muera…”, en el que se lee lo siguiente: “Madrecita, cuando yo muera entiérrame junto a tu fogón y cuando hagas tus tortillas ahí llora por mí. Y si alguien te pregunta ‘¿Madrecita mía, por qué lloras?’, dile: ‘Está verde la leña y tanto humo me hace llorar’”.
iTUNES. La investigación y el estudio que sostiene todas estas afirmaciones forma parte de una aplicación dedicada al rey-poeta, bajo la curaduría de Patrick Johansson y el antropólogo e historiador Miguel León-Portilla, con apoyo de Conaculta y un grupo de investigadores encabezados por Juan Carlos Velasco y Ana Pulido.
La aplicación se puede descargar gratuitamente desde iTunes en cualquier iPad. Contiene un cómic biográfico, entrevistas con León-Portilla y Johansson; algunos facsimilares de los poemas de Nezahualcóyotl, lecturas de poemas en voz de Juan Villoro y Susana Harp, así como una línea del tiempo y diversos artículos sobre la vida, la obra y los textos famosos de atribución incierta de Nezahualcóyotl.
—¿Qué sucede con estos poemas de Nezahualcóyotl?
—No todos los poemas que se atribuyen a Nezahualcóyotl lo son. Hay dos muy famosos que circulan en el circuito escolar. Uno es el que está en el billete de 100 pesos y el de “Madrecita, cuando yo muera…”. Pero en términos lingüísticos, ideológicos y de sintaxis se demuestra con argumentos que no son de él.
“¿Por qué vamos a tener una mentira en el billete de 100 pesos si tenemos todo un caudal de cultura extraordinaria a la mano?, añade en entrevista.
CENZONTLE. Desde el punto de vista lingüístico e ideológico, Patrick Johansson explica que el poema del “Centzontótotl” no pudo ser escrito por Nezahualcóyotl, ya que la versión en náhuatl difundida es de factura moderna, es decir, utiliza palabras que no corresponden a la gramática del náhuatl prehispánico.
Un ejemplo es el uso de la palabra “xóchitl” que en el náhuatl prehispánico no se pluralizaba; así como la frase “amo más a mi hermano: el hombre”, que no corresponde a la retórica indígena prehispánica, pues el amor al prójimo es una idea cristiana que no corresponde a la episteme indígena prehispánica.
En suma, dice Johansson, este poema por demás hermoso es de factura moderna y se inspira indudablemente en la poesía de Nezahualcóyotl, pero no se le puede atribuir su autoría.
—¿De dónde proviene entonces este poema?
—Este poema ha circulado mucho en los medios escolares sin que alguien diga de dónde proviene el texto original. Quisiera saber dónde están las versiones en náhuatl originales, dado que los únicos documentos que recopilan los poemas de Nezahualcóyotl están en los manuscritos de Cantares Mexicanos y Romances de los señores de la Nueva España. Pero ahí no aparecen.
Cantares Mexicanos, apunta, contiene una miscelánea de diversos textos, entre los cuales figuran cantares recopilados durante el siglo XVI y transcritos en última instancia a principios del siglo XVII. Este manuscrito se encuentra en el Fondo Reservado de la Biblioteca Nacional de México.
Y el segundo se conserva en la sección García de la Biblioteca de la Universidad de Austin, Texas, y contiene poemas que fueron probablemente recopilados y transcritos por el mestizo tezcocano Juan Bautista Pomar, descendiente de Nezahualpilli, a finales del siglo XVI.
—Entonces, ¿a quién corresponden los poemas atribuidos a Nezahualcóyotl?
—No lo sabemos.
EL FOGÓN. Sobre “Madrecita, cuando yo muera…”, el investigador asegura que es un texto impecable en lengua náhuatl. Pero contiene matices expresivos que demuestran cómo este texto no fue de manufactura prehispánica.
Por ejemplo, utiliza la palabra náhuatl “nonatzin” —que significa “madrecita mía”—, pero corresponde al habla de una mujer en la modalidad gramatical del náhuatl precolombino, por lo que Nezahualcóyotl debió utilizar nonanziné.
También está el hecho de que el fogón sólo se vincula a la mujer, por lo que es poco probable que Nezahualcóyotl le hubiera pedido a su madre Matlalcihuatzin que lo enterrara cerca de éste. Y además, es improbable que Matlalcihuatzin hubiera ido a hacer tortillas y se viera afectada por el humo de la leña verde, dado que fue una mujer noble e hija del tlatoani mexica Huitzilihuitl.
En suma, detalla, “es un texto hermoso, de factura probablemente indígena, que corresponde a la idiosincrasia de nuestra época”.
—¿Qué le ha permitido esta investigación?
—Poner en contexto de manera breve el problema de la reivindicación de la poesía de Nezahualcóyotl. Porque el mexicano tiene derecho a hacer de Nezahualcóyotl lo que guste, pero los historiadores tenemos el deber de decir: ‘Bueno, ustedes lo necesitan para que el mexicano se reencuentre en ese numen prehispánico, pero estos poemas nada tiene que ver con él’.
Por último, Patrick Johansson asegura que como curador de la aplicación sobre Nezahualcóyotl, le gustaría ampliar, en el futuro, algunos de los contenidos y, sobre todo, facilitar la descarga de dicha aplicación en cualquier dispositivo para que todo el público con acceso a internet pueda consultarla.

¿Quién fue Nezahualcóyotl?

Nació en Texcoco el 28 de abril de 1402. Fue hijo de Ixtlixóchitl, el viejo, sexto rey de Texcoco y de Matlalcihuatzin, hija del tlatoani de México-Tenochtitlan. Estudió lectura, escritura, filosofía, adivinación, retórica y poesía en el Calmecac. Luego de que su padre fuera asesinado ante sus propios ojos, huyó por años y tiempo después pidió el apoyo de Tenochtitlan para recuperar Texcoco. Nezahualcóyotl mandó construir un albarradón o dique para dividir las aguas dulces de las saladas en el lago de Texcoco, además del Acueducto de Chapultepec y el Bosque de Chapultepec. Vivió 70 años y fue un gobernante querido y respetado.

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