Acacias “drogan” a hormigas para que las defiendan de plagas | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Acacias “drogan” a hormigas para que las defiendan de plagas

Este saltamontes se equivocó de árbol. Ni siquiera ha dado dos mordiscos a la hoja de esta acacia cuando sale a enfrentarle una hormiga; cinco veces su tamaño la pequeña no tuvo oportunidad: el ortóptero lo mastica sin ningún problema. De pronto, salen decenas más de hormigas, por todos lados. ¡Atacan! Y saben dónde hacerlo: los ojos, coyunturas en las patas, antenas…
Lo curioso es que no utilizan al finado saltamontes como alimento, lo desechan, en realidad arriesgaron su vida para defender a la planta, hogar de la colonia y su fuente de alimento. El vegetal ya trae consigo su insecticida y es un ejército de 50 millones de hormigas.
Para la ciencia, esta relación se llama “mutualismo”, práctica tan común como la polinización, sin embargo científicos del Cinvestav han encontrado una muy particular entre hormigas y acacias en el sur y sureste del país.
La planta es la hospedera, da alojo en sus estructuras huecas y espinas, y producen un néctar en la base de sus hojas, “la mejor alimentación para una hormiga del mundo”, apunta Martín Heil, científico del Laboratorio de Ecología de Plantas del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) unidad Irapuato, quien encabeza la investigación.
Pero este mutualismo tiene maña, una sorprendente adaptación de la planta que “esclaviza” a los insectos. Las plantas producen generalmente néctar con sacarosa, el azúcar más común, sin embargo estos insectos son “intolerantes” a ésta como algunos humanos a la lactosa, por ejemplo.
Ahora bien, estas acacias producen un néctar pre-digestivo (“deslactosado”) para que los insectos puedan ingerirlo, sin embargo esta intolerancia a la sacarosa ocurre en algún punto de su desarrollo al llegar a obreras, puesto que las larvas-bebes no nacen con esta deficiencia.
La investigación de los científicos detectó que las acacias elaboraron una técnica perversa: además de dar un néctar “deslactosado” agregan una enzima que inhibe su capacidad para digerir la sacarosa. Por esto, las hormigas dependen totalmente de la planta por lo que la defienden ferozmente, aunque no saben el “engaño” del que son presa.
“Las esclaviza porque dependen totalmente de ella, de su estatus y salud, para alimentarse. Si la planta recibe daño hace menos fotosíntesis, menos néctar y la hormiga sufre”, explica el científico, que junto con su grupo de investigación, que incluye científicos del Max Planck, publica estos resultados en Ecology Letters.
REFORESTACIÓN. Los científicos han detectado este tipo de sistema ecológico en 12 especies de hormigas y 15 acacias en Oaxaca, Chipas, Quintana Roo y Jalisco, pero son cinco específicamente las que actúan con todo este patrón.
Aún no saben con exactitud por qué la evolución desarrolló este sistema mutualista tan particular, probablemente porque sus estructuras huecas permiten la nidación, acota Heil, pero habrá que hacer más estudios para comprobarlo.
En el sistema ecológico esta relación permite la proliferación de la planta en campos abiertos, incluso en suelos muy degradados, y permite generar pioneras y primeras generaciones.
“Es un modelo ecológico interesante que podría emplearse para la reforestación, puesto que pueden dominar suelos degradados, formar suelo, regenerarlo y preparar lugar para otras plantas. Algunas similares se han utilizado en Malasia para reforestación sitios degradados por el cultivo excesivo de palmeras de las que extraen aceite”.
Pero en el campo científico, el investigador del Cinvestav agrega que estos resultados podrían explicar otro tipo de mutualismos en la naturaleza, en abejas, bacterias, donde la dominante es la planta.
“Es sorprendente que la planta manipule a la hormiga, no es pasiva como creemos sino sólo más lenta y aquí tomó la iniciativa de manipular al insecto; emplea una “inteligencia” y estrategias formidables. Es impresionante qué tan adaptados está el uno del otro ‘sin saberlo’”.

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