Pa’ servir al patrón - Rafael Cardona | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Pa’ servir al patrón | La Crónica de Hoy

Pa’ servir al patrón

Rafael Cardona

Queda sin embargo un punto de satisfacción en el asunto: el ministro Cossío fue el único en negarse a seguir las instrucciones de Estados Unidos y votó a favor de la vigencia de un amparo hoy abatido.

Al poco tiempo de la oferta del gobierno de Estados Unidos para recompensar con cinco millones de dólares a quien ayude a capturar a Rafael Caro Quintero, un ciudadano mexicano hasta el mediodía de ayer amparado por nuestro sistema de justicia tras un fallo adverso derivado de errores procesales, la Suprema Corte de Justicia se convirtió en brazo de los intereses de Washington. Simplemente revocó la sentencia, derribó el amparo y quizá por ese hecho —simbólicamente—, se ha ganado parte de la lana.
Queda sin embargo un punto de satisfacción en el asunto: el ministro Cossío fue el único en negarse a seguir las instrucciones de Estados Unidos y votó a favor de la vigencia de un amparo hoy abatido.
La información resulta clara:
“La Primera Sala de la Suprema Corte de Justicia de la Nación revocó el amparo que un tribunal otorgó al narcotraficante Rafael Caro Quintero, el cual le permitió recuperar su libertad tras permanecer 28 años en prisión.
“Por mayoría de cuatro votos, la Sala ordenó al Primer Tribunal Colegiado en Materia Penal del Tercer Circuito dictar una nueva sentencia, en donde debe considerar que el agente de la DEA, Enrique Camarena Salazar, quien fue asesinado por Caro Quintero, sí era un agente protegido internacionalmente.
“Asimismo, el órgano colegiado deberá considerar que el piloto mexicano Alfredo Zavala Avelar, quien también murió a manos del capo, era un funcionario del Gobierno federal.
“Por esa razón, ambos casos sí tienen que ser revisados por la justicia federal y no por jueces del orden común como argumentó el tribunal.
“El único ministro que se opuso a la resolución fue José Ramón Cossío Díaz, quien dijo que ningún agente de una agencia de otra nación puede ser internacionalmente protegido, ni ser considerado como una persona que lleva a cabo acciones intergubernamentales en otras regiones del orbe.
“Comentó que las acciones de Camarena Salazar en México ‘no eran armónicas’ con el sistema judicial de nuestro país.
“Lo anterior porque no estaba debidamente acreditado y aun así realizaba investigaciones para perseguir a sospechosos de tráfico de drogas. Cossío Díaz afirmó que la interpretación del tribunal colegiado que concedió el amparo a Caro Quintero fue correcta; sin embargo, ni uno de los ministros estuvo de acuerdo, aunque nunca emitieron una opinión al respecto”.
Es notable el eufemismo del ministro Cossío para definir las actividades de Camarena Salazar (un espía a secas) cuyo asesinato, hoy se sabe, no fue cometido por el ahora prófugo (quien debe ser responsable por otros delitos y otras muertes, sin duda), sino por los propios servicios de inteligencia de su gobierno.
Hoy ya sabemos de acuerdo con información pública disponible en todas partes, cómo la CIA complotó para asesinar al agente de la DEA, culpar a México y frenar (entre otras cosas) la promoción diplomática de este país en cuanto al “Grupo Contadora” y las actividades americanas en Centroamérica, incluida la operación “Irán-Contra” en Nicaragua.
En el “Irán-Contra” los americanos cambiaban drogas por armas para los contrarrevolucionarios adversos al sandinismo. Como años más tarde hicieron (con los matices de cada caso, obviamente) con las operaciones “Rápido y Furioso” y otras en suelo mexicano ante la silenciosa resignación o abierta complicidad del gobierno mexicano.
Como todos sabemos, Caro Quintero fue puesto en la lista de los “más buscados” y desde esta semana la recompensa ofrecida fue el cebo para cualquier delator, confidente, colaborador o simple afortunado cuyos ojos hayan visto al narcotraficante recientemente liberado y de quien no se sabe destino ni paradero, excepto dos cosas: la persecución y la muerte.
El Departamento de Estado anunció (La Opinión) este martes una recompensa de 5 millones de dólares por información que permita detener y condenar al capo mexicano del narcotráfico Rafael Caro Quintero. Caro Quintero secuestró, torturó y asesinó al agente antidrogas Enrique Camarena en 1985, dijo el Departamento.
El fiscal federal en el Distrito Central de California lo ha acusado de varios delitos y lo ha declarado prófugo de la justicia.
Caro Quintero cumplía el vigésimo octavo año de una condena de 40 por ayudar a llevar a cabo el asesinato del agente de la DEA, pero quedó en libertad en agosto.
Un tribunal de apelaciones mexicano anuló su sentencia por razones técnicas, señalando que debió ser juzgado por una corte estatal en lugar de un tribunal federal.
En este sentido vale la pena releer esta otra información de AP del mes de septiembre:
“…Dos altos funcionarios mexicanos de visita en Washington calificaron el martes como ‘irregular’ el procedimiento seguido para dejar libre en agosto al capo Rafael Caro Quintero, cuya excarcelación causó malestar en el gobierno estadounidense.
“Mariana Benítez, subprocuradora Jurídica y de Asuntos Internacionales de la Procuraduría General de la República (PGR) admitió ante periodistas en la capital estadounidense haberse sorprendido por la liberación al ‘enterarse casi en los medios de comunicación al día siguiente’ de la suerte de Caro Quintero, sentenciado en 1985 por el secuestro, tortura y asesinato del agente estadounidense Enrique Camarena Salazar”.
En esas condiciones queda muy claro un asunto: la presión del Caso Camarena no ha terminado en contra del gobierno mexicano. Primero la PGR (si bien esta institución se inconformó por el fallo casi de inmediato) y ahora la Corte. Todo mundo obedece.
—¿Y podría ser de otra manera? No. No puede ser de otra manera. El virrey de Croix vive en Washington y nosotros estamos para callar y cooperar. De preferencia, flojitos, flojitos…

racarsa@hotmail.com

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