Premio Crónica, el factor humano - Guillermo Ortega | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
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Premio Crónica, el factor humano

Guillermo Ortega

La cuarta entrega del Premio Crónica fue un conmovedor ejercicio de humanismo. Un tributo a los valores que apreciamos y que nos amalgaman como sociedad. El hombre como centro de las preocupaciones. Su bienestar y superación como meta encomiable. Se considera que solidaridad, bondad, generosidad son valores a seguir y que el esfuerzo supremo, el espíritu de sacrificio, la disciplina y la perseverancia están detrás de las historias de éxito que se reconocieron la noche del seis de noviembre en el patio central del Club de Banqueros, una joya arquitectónica del Virreinato que se edificó, por cierto, para ser el primer colegio de niñas mestizas en toda América Latina.
La razón y el corazón de hombres extraordinarios son rasgos que el Premio Crónica busca reconocer, hacer visibles en el caso de compatriotas que han hecho aportaciones extraordinarias a la patria. El grupo editorial que preside Jorge Kahwagi Gastine hace su parte echando a andar la maquinaria, pero los premiados completan el círculo con sus intervenciones. Las de esa noche resultaron particularmente memorables. Los premiados mostraron, con gestos de humildad, su grandeza.
El doctor Luis Herrera Estrella recibió el premio en Ciencia y Tecnología. Durante la lectura de su perfil fue abrumadora la reseña de logros académicos y reconocimientos que le ha entregado la comunidad científica dentro y fuera del país. Pero lo que quedó en la memoria de quienes lo pudimos escuchar fue el agradecimiento del doctor Herrera a sus padres, que como los padres de muchos mexicanos apenas tuvieron oportunidad de ir a la escuela, aprender algunas letras antes de entrarle de lleno al trabajo para sacar adelante a sus hijos. Vaya que lo consiguieron.
En el premio en Comunicación, que se entregó a Francisco González Sánchez, quedó en evidencia el valor de la familia como célula principal de la sociedad. El padre de don Francisco, don Jesús González, fue el creador del grupo Multimedios, el más importante en la región noreste del país. Don Francisco recibió la estafeta y consiguió llevar al grupo a alturas insospechadas con un proyecto tan exitoso como Milenio Televisión. Don Francisco no pudo asistir a la premiación, pero el reconocimiento se entregó a su hijo, también de nombre Francisco, quien ya tiene un lugar importante en la organización, pues es director general, y quien se dijo orgulloso de representar a su padre, que ha sido un luchador toda la vida, generador de empleos y dijo algo que debemos rescatar: me esfuerzo para replicar los éxitos de mi padre y de mi abuelo. Dicen que el que no sabe de dónde viene no sabe a dónde va. Mi abuelo sembró la semilla, mi padre la aprovechó para crecer y a mí, como parte de la tercera generación de la familia, me ponen la vara muy alta, pero sabré cumplir.
Don Miguel León-Portilla, Premio Crónica, en Academia y Cultura no decepcionó. Al contrario, la presentación que hizo de él otro mexicano de excepción, el rector de la UNAM , José Narro, ubicó en su justa dimensión las aportaciones de un estudioso incomparable de la historia de los pueblos originales de este territorio. El historiador, que tiene más de medio siglo como profesor universitario, llamó a tener confianza en nuestras propias fuerzas como pueblo, pues a lo largo de los tiempos los mexicanos han demostrado de manera reiterada que son más fuertes que los graves problemas que enfrentan. En León- Portilla se encarna la demanda de que la razón humana adquiera un valor superior.
Quiero detenerme un poco más en el caso del licenciado Miguel Alemán Velasco, premio en Valores y Compromiso Social que me es particularmente cercano, pues trabajé con él de manera cotidiana durante una larga época en el Grupo Televisa. Puedo afirmar, con plena certeza, que su gran inspiración en las múltiples tareas que le he visto atender es México, un país que conoce y quiere como pocos. Tocó a don Jorge Kahwagi hacer la semblanza de Miguel Alemán. Dijo que a la edad de 15 años Miguel se fue a vivir a Los Pinos donde se forjó una personalidad que le ha permitido ejercer su liderazgo en diversas actividades. Conoció ahí, en la sede del poder presidencial, los laberintos del alma humana, la lealtad y el engaño, pero también desarrolló su espíritu de servicio, de ser útil a la comunidad y de no ser indiferente ante el dolor.
El discurso de aceptación del Premio Crónica que emitió Alemán, a quien acompañó su familia y un grupo de queridos amigos, ahí queda, para la historia, Reveló aspectos íntimos en la vida de uno de los personajes destacados del México contemporáneo. Nos contó, en un tono cercano, como de charla de sobremesa, lo que ocurre en casa, en la intimidad, con el hijo de un político poderoso del tamaño de su padre. Cómo se viven las grandes angustias como en cualquier familia. Dijo que su madre le enseñó a rezar y a tener fe, le enseñó también a leer y a escribir antes de ir a la escuela. De manera que cuando entró a la primaria ya sabía hacerlo, pero como era hijo del gobernador, allá en Veracruz, a todos le caía gordo. “Nunca sabía quién era realmente mi amigo”. Cuando conocí a mi esposa cambió mi vida, dijo en otro pasaje que impactó. Nunca perdí el espíritu de atreverme a hacer las cosas y de juntarme con los más inteligentes para alcanzar las metas. Alemán estudió derecho en la UNAM. A pesar de que pudo haber ido a cualquier escuela del mundo él decidió ir a la Facultad de Derecho de la máxima casa de estudios. Aceptó que su sueño dorado en política fue llegar a ser gobernador de Veracruz y lo cumplió. Rubricó su discurso diciendo: Me llevó este premio, el de Crónica, en mi corazón para siempre. Que así sea.
Verba volant scripta manent.

gor@cronica.com.mx

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