Autodefensas cambian retrato de El Chayo, líder templario, por la Guadalupana en Antúnez | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Autodefensas cambian retrato de El Chayo, líder templario, por la Guadalupana en Antúnez

Inseguridad. En los últimos días la violencia en Michoacán se ha incrementado.

Esta comunidad naciente para la autodefensa: Antúnez, donde aún se rezan letanías en recuerdo de los muertos, es quizá el único resquicio michoacano donde no hay rastro policial ni militar… 
Los civiles caídos en días recientes —unos dicen cuatro, otros dicen dos—, durante un intento de desarme encabezado por el Ejército, alejaron a las fuerzas federales y son ellos: los comunitarios con escopetas, llegados desde el municipio de Tepalcatepec, quienes dominan: han abierto ya las mansiones de los narcos para recreación de los lugareños, quienes se divierten entre albercazos y pachangas nocturnas organizadas por los líderes… Una, junto a la iglesia central, es Efraín Isak Rosales, alías El Tucán, considerado por la Policía Federal entre los cuatro principales cabecillas de Los Caballeros Templarios. Un palacio en medio de la penuria y del olvido.
“Ese Tucán es criollito de Antúnez, aquí creció y vivió su familia… Todos sabíamos que era su casa, pero como no se metía con nadie, ni lo volteábamos a ver”, cuenta un anciano de palabras forzadas.
La vendedora de enchiladas y cecina tostada, que despacha en la esquina, simula sordez.
Mientras camionetas destartaladas circulan por las calles del pueblo con invitaciones parroquiales al arrepentimiento, la autodefensa ha convertido casas vecinales en prisiones para los halcones detenidos… Son jóvenes sin rumbo cuya tarea era alertar a los “jefes” sobre la presencia de uniformados, el escalafón más bajo de la pirámide criminal. Aquí les llaman punteros: rechazaron una paga de 100 pesos diarios en el corte de limón y prefirieron unirse a la mafia por un salario semanal de entre mil 500 y 2 mil pesos semanales.
RASURADA.  El Comandante Miguel, uno de los líderes venidos de Tepalcatepec pese a la resistencia de su esposa (le decía: “pa’ qué te vas tan lejos, deja las armas, si al cabo ya recuperamos la limonera”), recibe de pronto una alerta por radio: en el Cerro de Antúnez se ha detectado la presencia de halcones. En segundos se abarrotan las trocas de civiles armados. La orden es cepillar la zona.
Y al final la jugada resulta…
La redada termina con un aprehendido más, entre el sobresalto de los pobladores. Las mujeres se ocultan en sus jacales, los abuelos piden paz y los muchachos descalzos preguntan cómo pueden servir a la autodefensa.
—Hay que ser valientes, al cabo Dios está del lado de nosotros—les dice el comandante Miguel.
—Lo somos, pero necesitamos armas —replica uno de los chavales, quien presume huaraches comprados con su última quincena.
—Vamos a organizar una junta y explicaremos cómo hacerle, pero tienen que ponerse abusados. Nosotros regresaremos a nuestros pueblos, y queremos dejar aquí una célula fuerte —promete el viejo empistolado.
—Con una pistola chiquita la hacemos, si al cabo los pobres somos más…
EL MÁS LOCO. Ahí, en el reino de los comunitarios, las llamadas de intimidación no cesan... 
—Me acaban de exigir 50 mil pesos por el celular, saben mi nombre y el de mis hermanos, y dijeron que si no cumplo me van a levantar —denuncia en la barricada un regordete comerciante de papaya.
Los jefes de la autodefensa lo abrazan, porque su objetivo también es ganar amigos.
Por eso los rastreos casa por casa se realizan con cautela. Así fue en el caso de una lavandera a la que le descubrieron uniformes de la Policía Federal, túnicas, corazas y libros que los Templarios utilizaban en sus rituales y evangelizaciones clandestinas…
“Me obligaban a lavarles la ropa y a guardarles algunas cosas”, se limitó a decir.
En los panfletos se escribieron dedicatorias y mensajes divinos del “Más Loco”: Nazario Moreno González, conocido también como El Chayo, otro de los grandes líderes criminales y quien de acuerdo con el gobierno federal fue abatido a finales de 2010, pero cuya presencia, aquí en la Tierra Caliente, es todavía visible. Cuando llegó la autodefensa su retrato estaba en un altar erigido en el corredor principal de la comunidad, donde ahora fue colocada la imagen Guadalupana…

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