Cautiva Daniela Liebman al público en su debut en el Palacio de Bellas Artes | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Cautiva Daniela Liebman al público en su debut en el Palacio de Bellas Artes

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En su debut en Palacio de Bellas Artes, Daniela Liebman, la pianista de 11 años de edad, conmovió al público con su magistral interpretación del Concierto para piano No. 8 en Do mayor de Mozart. Tras su interpretación una larga ovación del público dentro del recinto y afuera, en la explanada, fue el corolario de su recital.
Una pieza fue suficiente para que Daniela mostrara su talento interpretativo. Y esta pieza de Mozart, el compositor cuya musicalidad es vibrante y colorida, conjugó bien con la sonrisa de satisfacción de la niña al momento ejecutar con perfección cada una de las notas.
Y al final, esa única pieza que tenía programada fue acompañada por otras cuatro que tocó en el encore, para agradecer las ovaciones por su arte. En el programa, compuesto por el preludio a Apollo et Hyacinthus K.38, de Mozart, y Sinfonía opus 12, La casa del diablo, de Luigi Boccherini, fueron interpretados por la Orquesta de Cámara de Bellas Artes, bajo la batuta del director huésped Anatoly Zatin, y Daniela solo tocaría el concierto para piano.
PROLEGÓMENOS. A las 12:00 comenzaría el concierto en Bellas Artes, pero desde antes la gente hacía fila para entrar al recinto, mientras, se habían colocado 400 sillas frente a una pantalla monumental para que en la explanada, quienes no tuvieran boleto, pudieran escuchar a Daniela.
Y el momento llegó. Cuando la niña pianista prodigio apareció en el escenario y en la pantalla, el aplauso de los dos públicos fue emotivo.  La expectativa por escucharla estaba por terminar.
Adentro y afuera los públicos guardaron silencio y las primeras notas de la orquesta sonaron. Ese movimiento vigoroso del Allegro aperto, que cautiva con su colorido y ritmo, fue la base para  la entrada de Daniela y el piano. Luego vendría el Andante rondeau y luego el movimiento Tempo de menuetto para cerrar el concierto. En cada uno de ellos la precisión, sonoridad y sensibilidad que generaba Daniela con su interpretación, llevaron a los públicos a escuchar texturas musicales sorpresivas.
Al terminar, esos públicos, adentro y fuera del recinto, de pie ovacionaron a la joven, quien no dejaba de sonreír, como si aún estuviera sentada frente al piano. Aplausos que no terminaban y pedían que saliera. Así lo hizo en cuatro ocasiones para tocar piezas cortas que no estaban en el programa.
Fue una tarde de música que llenó de público la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Al exterior, decenas de personas se reunieron también y todas se fueron satisfechas.
AFUERA. En la explanada, las personas, aún con el clima caluroso,  acudieron a la trasmisión en vivo del concierto, del cual se enteraron a través de los medios el viernes por la noche. Al mismo tiempo, había personas congregadas en el Centro Nacional de las Artes, en la Plaza Fundadores de Guadalajara, y en el parque Piedra Lisa, de Colima. 
Ahí en la explanada de Bellas Artes, donde está la araña gigante Maman de la artista francesa Louise Bourgois, quien expone parte de su obra en el recinto de mármol, las personas miraban arrobadas cómo una niña de 11 años podía generar una música extraordinaria. 
Armando, de 24 años y quien iba acompañado de su novia, dijo de esa escultura: “Lo bueno es que nos protege del Sol”. Era uno de las 15 personas se resguardaban de los rayos solares bajo la estrecha sombra que proyectaban las patas de la araña y parte de las decenas de personas que esperaban con expectación a Daniela.
Mientras tanto, en la pantalla se podía ver al director que llevaba el ritmo de la orquesta con el preludio a Apollo et Hyacinthus K.38, al tiempo que las personas seguían ocupando los lugares vacíos frente a la pantalla.
Uno de ellos, Martín, quien fue acompañado de su esposa, comentó que Liebman era un “ejemplo para los demás niños de México. Pero este evento debe ser también una oportunidad para que la gente se acerque más a este tipo de música”. Instó a las autoridades a invertir en más transmisiones de otros conciertos.
Fue una emoción que trajo a personas desde muy lejos, como Lilia Flores, quien se trasladó desde Atizapán de Zaragoza para ver el debut de la considerada niña prodigio. “Aunque haya sol y esté lejos de donde vivo, yo vengo porque me gustan los conciertos que ofrece Bellas Artes, pero cuando me enteré de que iba a estar esta niña tan talentosa y que iba a ser transmitido, pues no lo pensé dos veces. La vi por televisión tocar y tienen una soltura en las manos que, ¡qué bárbara!”.
Minutos antes de iniciar el concierto, la pianista saludó a la gente en la explanada y se tomó algunas fotos, lucía un vestido rojo abrazó a algunos de sus amigos que la fueron a ver y entró al recinto.
Y cuando por fin tocó su turno, Daniela Liebman se notó muy concentrada. Con la mirada atenta a la batuta de Zatin, quien además es su maestro. Y luego el prodigio de su música.
Algunos celulares capturaban en fotos el momento en que tocaba la niña …, el concierto esperado. Al final, la señora Alicia Ortiz se retiraba satisfecha y emocionada por lo que había visto. “Me pareció extraordinaria, no la conocía y es una niña muy talentosa. Espero que sirva de ejemplo para muchos niños y jóvenes, porque realmente hacen falta talentos en México.”

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