Identifican científicos mexicanos los genes relacionados con la longevidad | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Identifican científicos mexicanos los genes relacionados con la longevidad

CAMINO. Alexander de Luna señala que la identificación de estos genes ayudará a mejorar terapias contra males relacionados con la vejez.

Investigadores del Cinvestav identificaron dos genes capaces de aumentar o disminuir la longevidad en hongo miscroscópicos –levadura-, lo cual, de acuerdo con el investigador Alexander de Luna, puede potenciar la experimentación en un futuro y lograr disminuir las enfermedades crónica producto del envejecimiento en seres humanos.
El investigador y Erika Garay, junto con un grupo multidisciplinario, estudian en el Laboratorio de Genómica para la Biodiversidad (Langebio) la interacción entre genes que condicionan el envejecimiento celular, lo que llaman red de interacción genética, un trabajo que detallaron en conferencia de prensa.
Durante la investigación han encontrado que hay dos reguladores genéticos: el SWR1, que acelera el envejecimiento, y el ARV1, que lo retarda. El investigador resaltó la importancia de éstos por ser los más estudiados y además dijo que se encuentran en el genoma de las levaduras, pero también en el de los humanos.
Erika Garay explicó que para llegar a este resultado seleccionaron un grupo de 4 mil 900 células, a las cuales fueron modificadas con la extracción de estos dos genes. Otro grupo no se modificó y se quedaron en observación durante los 22 días de vida promedio que tiene una levadura.
Añade que al finalizar esta etapa se dieron cuenta que las células manipuladas vivieron hasta 220 días más que las que permanecieron intactas.
“El gen SWR1 es pro-envejecimiento, y el gen ARV1 es factor de anti-envejecimiento, porque actúa a través de autofagia, lo que quiere decir que él mismo remueve toda la basura celular, como proteínas que ya no funcionan, y por eso vive más”.
Para llevar a cabo esta manipulación se instaló en el Langebio un sistema robotizado en uno de sus laboratorios, donde “se implementó un sistema de cultivos, con un sistema de detección fluorescente y brazos robóticos que evitaran la imprecisión humana en el manejo de las células”, detalló la investigadora.
Alexander de Luna dijo que en el estudio también se encontraron cosas que ya se sabían, como la relación con el acortamiento de estructuras en la punta de los cromosomas y el metabolismo de oxidación y respiración”.
Explicó que  esta investigación tiene como contexto un momento en el que el costo de salud se concentra en un 90 por ciento en los últimos cinco años de vida de una persona, además de que este ha sido un tema poco estudiado.
“El envejecimiento tiene relación con la enfermedad y la edad es un factor que hace susceptibles las enfermedades crónicas. En México hay una tasa acelerada de envejecimiento, entonces es bueno saber cómo es que envejecemos, porque puede ayudar a disminuir el problema de salud pública del país”, explicó Alexander de la Luna.
En ese sentido explicó que en la actualidad hay fármacos que ayudan a retardar el envejecimiento celular; sin embargo, advierte que el uso de estas sustancias puede traer consecuencias a largo lazo.
Y aclaró que las células modificadas pudieron vivir hasta 220 días más de lo que corresponde a su promedio de vida, aunque “eso no significa que los seres humanos puedan aumentar su esperanza de vida a 800 años, por ejemplo, sino que contribuye a tener una mejor calidad de vida”.
Señaló también que existen más grupos en el mundo que se encargan de investigar el tema, “pero probablemente los primeros trabajos con un modelo se hicieron en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, en Boston, en San Francisco y en Los Ángeles, y México tiene el Centro Nacional de Microbiología. Yo diría que son focos principales”.
Además dijo que el siguiente paso es traducir estos sistemas a microorganismos más complejos, como el del ser humano.  
El descubrimiento, apoyado en una técnica de análisis de alta sensibilidad con laboratorios robotizados, fue publicado en la revista PLoS Genetics.

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