Rusia: la política del poder - Isidro H. Cisneros | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Rusia: la política del poder | La Crónica de Hoy

Rusia: la política del poder

Isidro H. Cisneros

Se había pensado que con la caída del Muro de Berlín y el fracaso del Estado soviético, la democracia avanzaba en su desarrollo histórico. La primavera de la libertad recorrió distintos países que tenían la fatalidad de su cercanía con el gran Imperio ruso y muchos de ellos optaron por su independencia y autonomía, entre estos, Ucrania, “el hogar de la primera democracia moderna” cuando en 1569 la Unión de Lublin formó la República de las Dos Naciones. En 1991, después de la disolución de la Unión Soviética, el parlamento firmó la Declaración de Soberanía Estatal de Ucrania, estableciendo un Estado independiente y democrático. Desde entonces, se ha desatado una implacable lucha política entre el gobierno y la oposición que tiene un trasfondo étnico, ya que en un mismo territorio conviven una mayoría de ucranianos con otras minorías principalmente rusas y bielorrusas. Hace tres días se celebró un referéndum para decidir la anexión de la estratégica península de Crimea a la Federación Rusa y al mismo tiempo, proclamarse como Estado independiente de Ucrania. El 97% de los votantes se manifestaron por la adhesión a Rusia, por lo que Crimea anunció su independencia de Ucrania y la nacionalización de todos los bienes de ese Estado en su territorio. Dicho referéndum ha sido cuestionado porque se realizó bajo la ocupación militar rusa violando el derecho internacional. Se afirma que las leyes ucranianas ya no se aplican en Crimea y que el gobierno de Ucrania ya no tiene ninguna autoridad sobre la península.
La anexión de territorios pertenecientes a otro país independiente y soberano no sucedía desde la Segunda Guerra Mundial. Crimea es objeto de disputa entre Ucrania de la cual territorialmente forma parte y Rusia que no tiene frontera con ese territorio, pero donde se ubica la ciudad portuaria de Sebastopol que es la base de la Flota del Mar Negro de la armada rusa. Crimea fue invadida por los nazis y liberada por Stalin en 1944, quien acusó a los pobladores de colaboracionismo con el enemigo, por lo que inició una serie de persecuciones y la deportación de 650 mil personas a campos de reclusión y lugares remotos de Asia. El apoyo del presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, ha sido decisivo para la secesión dando apoyo militar y cobertura legal bajo el argumento del “derecho a la unidad rusa”. Criticado en su país por las constantes violaciones a los derechos humanos, el encarcelamiento de dirigentes opositores y porque ha impulsado una serie de reformas políticas que han significado un retroceso en las conquistas democráticas rusas, además por la guerra que mantiene contra los chechenos quienes también luchan por su independencia. Putin busca recuperar el esplendor del antiguo poder y la influencia que Rusia ha mantenido desde los tiempos del Imperio zarista y después, como el país dominante creador de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Putin ha señalado que la secesión de Crimea es como la separación entre Kosovo y Serbia, sin mencionar que dicha fragmentación dio lugar a uno de los peores genocidios conocidos.
Un fenómeno de los últimos tiempos es el etnonacionalismo populista, xenófobo, que exalta a la comunidad y busca extirpar a los extraños, además de ser intolerante y violento como ocurrió recientemente en Europa del Este. Se crearon situaciones conflictivas entre lealtades rivales, en las que los pueblos demostraron que el sentimiento intuitivo de vinculación a una subdivisión informal y no estructurada del género humano, es mucho más profundo y poderoso que los vínculos que los unen a la estructura formal y legítima del Estado al que pertenecen. El etnonacionalismo se funda en prejuicios históricos y culturales que proyectan una idea de pureza, de la que derivan acciones de limpieza étnica, como ocurrió durante las citadas Guerras Yugoslavas de Secesión durante 1991-2001, principalmente entre serbios y croatas de un lado, y bosnios y albaneses por otro, con un saldo de 200 mil muertos y millones de desplazados. El odio nacionalista representa atrocidades de masa, así como violaciones a los derechos humanos de las minorías para establecer repúblicas étnicamente puras.
El etnonacionalismo también es una ideología y un movimiento sociopolítico. Como ideología, considera a la nación el único referente identitario dentro de una comunidad política. Afirma que la nación es la única base legítima para la formación del Estado. Resulta peligroso cuando involucra un sentimiento de pertenencia a la nación y a la patria que va más allá, al incorporar un contenido doctrinal y una acción política con violencia sistemática. En los nacionalismos exacerbados el rechazo de la diferencia es más importante que la diferencia misma, una diferencia que puede ser, al mismo tiempo, física y cultural, sutil e imperceptible, pero siempre explosiva y violenta. A casi 70 años de la derrota del nazismo, aparece nuevamente la amenaza de un conflicto bélico en nombre de la pureza nacional.
isidroh.cisneros@gmail.com
Twitter: @isidrohcisneros
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