Octavio Paz fue un mentor para el mundo: Jean Marie Le Clézio | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Octavio Paz fue un mentor para el mundo: Jean Marie Le Clézio

Letras. Jean Marie Le Clézio dijo que el lenguaje de Paz tenía la aristocracia natural del español y, a la vez, el ímpetu de la poesía oral indígena del México prehispánico.

Un mentor y un aventurero, eso fue Octavio Paz para Jean Marie Le Clézio, escritor francés y Premio Nobel de Literatura 2008, quien al llegar a México en la década de los 70 descubrió en la autonomía literaria del mexicano a un personaje producto de fuerzas compuestas por la obra popular de José Guadalupe Posada, de la locura destructora de Jorge Cuesta y a la vez de la sabiduría de los grandes  historiadores mexicanos, de Jerónimo de Mendieta a Daniel Cosío Villegas.
Así lo expresó ayer en la conferencia magistral La aventura de Octavio Paz que ofreció en la Biblioteca José Vasconcelos con motivo de los festejos por el centenario del escritor mexicano.
“Paz era un mentor no únicamente para México y para mí, sino para el mundo entero. Él podía ver el mundo sin los anteojos que falsifican la vista, lo veía todo como una realidad, con compasión, interés y emoción muy sinceros. Fueron (leerlo) momentos fundadores para mí al llegar a México”, expresó.
La primera vez que encontró la poesía de Octavio Paz, dijo, fue un gran choque producto de la “desgracia de su ignorancia” ya que hasta ese momento desconocía su literatura. El escritor francés relató que encontró ese mundo latinoamericano con el florilegio de poesía y crítica que existió en México en los años 30 con la revista Los Contemporáneos.
En esas páginas leyó y descubrió, dijo, un mundo nuevo descrito por Gilberto  Owen, Alí Chumacero, Bernardo Ortiz de Montellano, Roberto Montenegro, Carlos Pellicer, Salvador Novo, Jaime Torres Bodet, Javier Villaurrutia y,  especialmente, por  Antonieta Rivas Mercado y el trágico Jorge Cuesta.
“Pero de todos, el más autentico, profuso y audaz fue Octavio Paz. Él era un claro hijo del surrealismo y de las grandes novelas de la literatura prerevolucionaria como Los bandidos de Río Frío y un aficionado a la obra mayor de Carlos Fuentes: La región más transparente”.
Para el Nobel de Literatura 2008, el lenguaje de Paz tenía la aristocracia natural del español y, a la vez, el ímpetu y rapidez de la poesía oral indígena del México prehispánico.
SOR JUANA. Jean Marie Le Clézio reconoció a Sor Juana Inés de la Cruz o Las Trampas de la Fe, como la obra perfecta y más significativa de Octavio Paz. Se refirió a esta publicación como el libro total que abarca la historia, la reflexión filosófica y la creación poética
¿Por qué lo escribió?, preguntó. Sor Juana es, junto con el último rey azteca, Cuauhtémoc, figuras emblemáticas de México, encarnan ambos la era moderna que empezó en México más temprano que en Europa debido al poder colonia.
“Cuando el pueblo tuvo que parir con  grandes dolores una civilización nueva, nacida de la combinación entre los indígena y castellano, entre lo mágico y lo racional, nadie hubiera podido vivir este parto de manera más emocionante que esta mujer, la cual Octavio Paz con su instinto y poder poético nos presenta en su extrema complejidad”.
Le Clézio comparó la palabra de Octavio de Paz con la protesta de Sor Juana, pues considera a que ambos fueron contra el destino y porque en su obra están arraigadas lo mágico y racional, el sueño y pesadilla, amor y violencia, elementos inquebrantables que se entremezclan.
Recordó y compartió la idea del mexicano sobre la poesía: nadie la puede superar porque es una fuerza crítica es libre y exigente. “La poesía no es un lujo, es una absoluta necesidad, la sola revolución que acepta Paz es la surrealista por estar más cerca de la cultura mexicana. No es una escuela literaria más, sino un desafío contra todo lo razonable y la automplacencia”
A pesar de ese espíritu de libertad que ejerció, añadió, a Paz se le acusó de contrarrevolucionario. Basta leer Vuelta para ver la audacia del poeta, “su respeto a su libertad es una verdadera desconfianza total de los sistemas radicales, cuales quiera que sean”.
MODERNIDAD. Le Clézio destacó que a Octavio Paz le preocupó toda su vida la búsqueda de la modernidad, tema con el que se puso al filo de la navaja divisando mundos distintos, discurso presente en la entrega del Premio Nobel de Literatura en 1990 y en su vida cotidiana.
“La aventura de Octavio Paz fue explorar el mundo que vive en él, contradictorio mezcla de indígena y español. Lo hace a cada instante cuando ocupa puestos oficiales en la India y cuando es un peatón ordinario en la colonia Roma, no extrae ninguna lección moral porque no existe verdad universal. Y después de haber recorrido el mundo de afuera y adentro, después de la vuelta, lo único que le queda al poeta es el instante”, señaló
Jean Marie Le Clezio recordó que Paz pensaba al mexicano como un pueblo entre dos civilizaciones y dos pasados, que le hicieron al mundo indígena como iluminación y la presencia del pasado en lo moderno.

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