Cero Aguacero, una reflexión sobre el uso y abuso del agua | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Cero Aguacero, una reflexión sobre el uso y abuso del agua

TEMA. Emiliano es un niño que juega y consume agua, pero un día conoce la escasez del líquido y que está embotellada para venderse.

Cero Aguacero es una reflexión visual y sonora sobre los beneficios que tiene al agua y la problemática que genera su ausencia, para mostrar que este líquido puede ser el bastión de un equilibrio entre el ambiente y el ser humano o ser un bien explotado sin escrúpulos.
La propuesta de la compañía Teatro Rodante (Colombia-México), que iniciará temporada el 2 de agosto en la sala Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque, está inspirada en el conflicto de la guerra por el agua que sucedió alrededor de 1999 en Cochabamba, Bolivia, cuando una empresa tenía intención de privatizar el abastecimiento de agua potable. Asimismo, recuerda la visión de un niño solitario y tranquilo que se encontraba por la playa El Zapote, en Michoacán. No obstante, el objetivo no es realizar una campaña a favor del cuidado del agua, sino reflexionar acerca de esta paradoja.
“Es una reflexión en torno al agua y la historia es sencilla. Emiliano es un niño que juega, se divierte y alimenta con el agua. Un día encuentra que su entorno se ve avasallado por la escasez del líquido y que, además el agua ha sido embotellada, explotada y expuesta a su venta por una marca registrada”, dice Francisco Lozano, cofundador de Teatro Rodante.
Emiliano es un títere de 60 centímetros, representa a un niño entre 8 y 9 años, tiene estructura de madera de cedro y su piel está hecha de polvo de cartón. Se maneja con dos manipuladores empleando la técnica Bunraku.
“Siendo rigurosos, esta técnica japonesa milenaria se maneja entre tres personas, aquí lo hacemos con dos, sobre dos mesas que se transforman en el ambiente cotidiano del niño”.
A esto se suma que la directora María del Carmen Cortés, también propuso el método Feldenkrais al movimiento del títere para lograr una expresión humana y orgánica.
“Ella es maestra certificada y junto con el equipo trabajamos sobre el movimiento para lograr una partitura de acciones con el títere que se muestra en una cierta naturaleza humana, como por ejemplo, en la manera de sentarse, correr y relacionarse con el mundo de los objetos”.
Otra característica de la obra es que se realiza sin decir palabras, apela a estímulos visuales y sonoros para que el espectador pueda sentir y desarrollar la historia a partir de lo que se propone.
“El reto de no usar palabras es la capacidad de síntesis y momentos clave, esto se logra a  través de la improvisación, lecturas en cine y literatura. Además incluimos momentos basados en ritmos de un grupo del pacífico colombiano y del músico Hugo Candelario que incluyen partes realizadas con la marimba de chonta, hecha de palma y conos de bambú; también sumamos otros sonidos y ruidos naturales como el sonido del óxido al abrir la llave, el señor que pasa y vende el agua, y el de algunos animales”.
Francisco Lozano destaca que el teatro es una oportunidad para fortalecer el tejido social y los canales de comunicación, además de ser una grata experiencia que se realiza en vivo.
“Ante la neurosis por obtener riquezas o restringir el agua, que es un derecho de la humanidad, tenemos la experiencia en el teatro, el cual nos invita a la reflexión y alienta la comunicación con los demás”.

Cero Aguacero participan: Germán Romero y Francisco Lozano, con la dirección de María del Carmen Cortés se presenta del 2 de agosto al 28 de septiembre, suspende 30 y 31 de agosto, 6 y 7 de septiembre. Sala Xavier Villaurrutia. Sábados y domingos 13:00 horas.

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