Exportar exposiciones y revisar arte nacional, caminos de la curaduría | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Exportar exposiciones y revisar arte nacional, caminos de la curaduría

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Exportar exposiciones y revisar el arte moderno y contemporáneo mexicano son algunos de los senderos por donde transita la curaduría nacional. Así, los trabajos desarrollados recientemente muestran el gran potencial de salida de las exhibiciones y llevan a comisarios y artistas a tener una mayor presencia en el mundo. “Hoy cualquier exposición bien investigada y pertinente históricamente puede salir”, dice Julieta González, curadora en jefe del Museo Tamayo.
Sin embargo, este camino para exportar fue un trabajo que inició durante el siglo XX con artistas como Frida Kahlo o los muralistas como Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros y ahora Teresa Margolles, Gabriel Orozco, entre otros, quienes enriquecen el lugar de la cultura mexicana en el mundo.
COMIENZO. El objetivo de la interacción global del arte mexicano contaba, en sus inicios con dos claras inclinaciones: Promover el arte nacional en el mundo, como lo hicieron las 135 exposiciones exportadas por Fernando Gamboa a mediados de siglo XX; y por otro lado, interpretar desde México el arte internacional, como la exposición de Picasso organizada en 1944 por la Sociedad de Arte Moderno, SAM, o la muestra sobre cinetismo gestionada por Mathias Goeritz y curada por Willoughby Sharp en el MUCA de Ciudad Universitaria durante las olimpiadas de 1968.
Sin embargo, con la apertura del Museo Rufino Tamayo en 1981, se multiplicaron exponencialmente las exposiciones provenientes del exterior, como las de David Hockney (1984) o Robert Rauschenberg (1985), febril actividad internacional sistematizada por el Centro Cultural Arte Contemporáneo de Televisa (1986-1998) y la posterior emergencia de la Fundación Jumex Arte Contemporáneo (2001) y el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, MUAC, (2008).
Como si fuera un paradójico eco del trabajo de Fernando Gamboa, se han generado desde comienzos del siglo XXI muchas exposiciones en Europa o los Estados Unidos que catapultan el arte nacional. Un ejemplo fue Mexico City: An Exhibition About the Exchange Rates of Bodies and Values (2002), curada por Klaus Biesenbach y mostrada en PS1 de Nueva York (2002) y Kunst-Werke en Berlín (2003), entre otras.
RUTA. Lo anterior generó en los últimos años el mayor auge de exposiciones con potencial de exportación con curadurías de corte internacional desarrolladas en México. Un antecedente fue la exhibición de Bas Jan Ader, que al importarse al Museo Tamayo (2004), contribuyó a la revaloración internacional de este artista. A partir de ahí, en los últimos años han comenzado a curarse localmente una creciente cantidad de muestras de arte global.
En este sentido se pueden citar Ergo, materia. Arte Povera, (2010), curada por Alejandra Labastida y Guillermo Santamarina, exposición que revisó artistas de este influyente movimiento italiano de los sesenta y setenta, manifestación que también marcó determinantemente al arte mexicano.
La lengua de Ernesto. Obras 1987-2011, primera retrospectiva global del brasileño Ernesto Neto, proyecto curado por Adriano Pedrosa y originado en el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey, MARCO, el cual pudo verse después en el Antiguo Colegio de San Ildefonso en el 2012.
Juan Downey. Una Utopía de la Comunicación, (2013), amplia retrospectiva de este chileno (1940-1993), uno de los pioneros del videoarte en el mundo, muestra curada por Julieta González y exhibida en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo.
También se puede citar 1/2 an autobiography, (2013-14), retrospectiva de James Lee Byars (1932-1997), curada por Magali Arriola y por Peter Eleey, quien coopera globalmente a redescubrir a este artista norteamericano, convirtiéndose en un hito para el arte mexicano al exportarse y estar en exhibición hasta septiembre del 2014 en un museo de la importancia de PS1, espacio experimental del Museo de Arte Moderno de Nueva York, MoMA.
Y se pueden nombrar las siguientes exposiciones: Andando hacia Adelante, Contando hacia Atrás. Palestra Europa del Este (MUAC, 2012) o Una Visión Otra: Groupe de Recherche d’Art Visuel, 1960-1968, (Museo Tamayo 2013-14); así como una serie de retrospectivas de Harun Farocki (MUAC, 2014), Jac Leirner (Museo Tamayo, 2014), o tres organizadas por la Fundación Jumex Arte Contemporáneo sobre Guy de Cointet, (2012-13), Superflex (2013-14) o la primer exposición en Latinoamérica de Cy Twombly (2014), actualmente en exhibición.    
Pero, ¿Cuáles son las consideraciones más recientes sobre nuestro potencial para exportar exposiciones de arte contemporáneo?  
Julieta González, curadora en jefe del Museo Tamayo y de las retrospectivas de Downey y Jac Leirner, considera que sin importar su procedencia, cualquier exposición bien investigada y pertinente históricamente puede exportarse. “En mi opinión, las revisiones críticas que recuperan el legado de las prácticas artísticas de los años sesentas y setentas en la región (Latinoamérica) son las más valoradas en museos foráneos puesto que proporcionan un conocimiento que no es tan cercano a instituciones europeas y norteamericanas”.
Patrick Charpenel, director de la Fundación Jumex y curador de la muestra sobre Superflex, dice que “la ventaja es que la ciudad de México es un centro cultural y de arte contemporáneo importante que no deja de ser periférico a cierto nivel. Eso nos da mucha más libertad, ya que a la vez contamos con suficiente infraestructura y profesionales de calidad que generan programas, lo cual nos pone en una posición privilegiada”.
“Si tú te vas a Nueva York asistes a grandes exposiciones pero, éstas son mucho más predecibles y realizadas por instituciones muy grandes que siempre tienen los reflectores puestos encima, pero que actúan con un grado de rigidez muy alto y que creo no tienen la capacidad para armar su programa de exposiciones con la agilidad que nosotros tenemos”.
Alejandra Labastida, curadora asociada del MUAC, y co-curadora de las exposiciones sobre Arte Povera y Europa del Este menciona que “una de nuestras tareas es precisamente no sólo recibir la historia del arte contemporáneo y moderno y los discursos de afuera, sino nosotros mismos producir y reconocer que hay un diálogo entre iguales”, pareciéndole esencial que “las llamadas periferias empiecen a replantear los discursos hegemónicos”.
Labastida mencionó que se han creado “circuitos de alianzas naturales” como lo ha sido el articular las exposiciones del MUAC con otras instituciones locales, como el museo Amparo de Puebla, el Museo de Arte de Zapopan, MAZ, pensadas también para salir hacia Latinoamérica y España, como el Centro de Arte Dos de Mayo, CA2M, de Madrid, probables rutas de exportación y conjunto de declaraciones que describen elementalmente los resultados obtenidos al realizar exposiciones con potencial de circulación global.
REVISIONES. Complementarias a las anteriores muestras que sintonizan nuestras instituciones estatales y privadas con el escenario internacional, también han surgido exposiciones que están revisando la historia del arte mexicano del siglo XX más allá del muralismo y el arte nacionalista; pero, ¿Cómo operan estos proyectos? Estos son cinco ejemplos destacados:
La Universidad Nacional Autónoma de México encabeza la revisión historiografía del arte mexicano de la segunda mitad del siglo XX con dos exposiciones complementarias; la primera en realizarse, fue La Era de la Discrepancia: Arte y Cultura Visual en México 1968-1997, muestra concebida por Cuauhtémoc Medina y Olivier Debroise a través de Teratoma A.C. y un equipo de investigadores que además de revisar el período entre 1968 y 1997, reconstruyó piezas históricas y generó un importante catálogo que obtuvo un premio internacional, el octavo ALAA Book Award, 2008.
Curiosamente, esta curaduría también podría ser incluida en el anterior apartado de las exposiciones de exportación, ya que itineró en el 2008 tanto por el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, MALBA, como por la Pinacoteca del Estado de São Paulo, Brasil, itinerario que también tendrá Desafío a la Estabilidad Procesos Artísticos en México 1952-1967, proyecto curadoríal encabezado por Rita Eder, actualmente en exhibición en el MUAC, y que al revisar las artes visuales, teatro, cine, arquitectura etc., de este período, sitúa el rico devenir cultural de la época a través de más de 50 ensayos y decenas de imágenes contenidos en su catálogo.  
Vanguardia en México 1915-1940, fue una iniciativa de Renato González Mello y Anthony Stanton, coordinada por el Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM para el Museo Nacional de Arte, MUNAL, 2013. Una exposición que revisó los albores de la experimentación artística en nuestro país; uno de los fenómenos que abordó fue al Estridentismo, movimiento de vanguardia surgido en 1921.
Dos exposiciones curadas por Daniel Garza Usabiaga para el INBA son Una Protesta en Contra de la Civilización: La Casa Estudio de Juan O’Gorman en Avenida San Jerónimo, proyecto expuesto en el Museo Casa Estudio Diego Rivera y Frida Kahlo en el 2013, donde revisó una casa diseñada por Juan O´Gorman y la oposición de este artista a la modernidad.
La otra exposición es Cinetismo Movimiento y Transformación en el Arte de los Sesenta y Setenta, 2012, en el Museo de Arte Moderno, curaduría que revisó el efecto en México de un movimiento internacional como el cinetismo.
CONTEXTO. ¿Cuál es son los mecanismos que permiten la emergencia de proyectos tan complejos? Pilar García de Germenos, quien fue parte del equipo de investigación para las exposiciones  Desafíos a la Estabilidad señala que estos mega proyectos “se pueden hacer en un contexto universitario y académico, como lo es el trabajar muy de la mano con el Instituto de Investigaciones Estéticas”.
Un proyecto que trabajó también con un seminario de gente del posgrado en Historia del Arte, donde fue importante tratar de integrar a los estudiantes a la investigación. “Los resultados de estos seminarios se vieron en el simposio de Genealogías del Arte Contemporáneo en México (2011), lo cual dio enlace a los nuevos enfoques que debería tener la exposición”, y fue una mecánica similar que dio origen a la exposición Vanguardia en México 1915-1940.
Además de dar oportunidad a investigadores emergentes de publicar en el catálogo de Desafíos..., Pilar García señaló que impresos de este calibre se convierten en apoyo para estudiantes tanto de artes plásticas como de historia del arte, los cuales al estar realizados al igual que las exposiciones por especialistas de múltiples áreas culturales, se tornan un punto de referencia para más exhibiciones, como la  de Lance Wyman, diseñador gráfico de las Olimpiadas del 68, el Metro o la Central de Abastos, proyecto que se inaugura en octubre próximo en el MUAC.  
García de Germenos señala que antes que Europa o los Estados Unidos, “lo importante es tener una revisión diferente de lo que sucedió en México para poder hacer conexiones con Latinoamérica”.

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