“No hay una sola escuela libre de bullying en el país” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

“No hay una sola escuela libre de bullying en el país”

Realidad. “No hay que mentir, el bullying no es un aspecto únicamente de la casa, o de la televisión; enfrentamos un problema psicosocial de magnitud compleja”, porque además del entorno familiar y escolar está la interacción con la sociedad, dice Alejand

El presidente de la Sociedad Mexicana de Psicología, Alejandro Zalce Aceves, recomendó al secretario de Educación, Emilio Chuayffet Chemor, que para afrontar el problema del acoso escolar o bullying —“le aseguro que no hay una sola escuela libre de este problema en el país”—, se acerque a los especialistas en materia de conducta, quienes conocen el tema porque lo han atendido durante años, y en este campo “no hay que descubrir el hilo negro”.
Indicó que en el país se cuenta con alrededor de mil egresados de psicología al año, de los cuales sólo el cinco por ciento consiguen empleo, y con base en esta realidad dijo que si se instrumentara un programa para contar con tres psicólogos por cada escuela, el problema del acoso comenzaría a reducirse de manera considerable.
En entrevista con Crónica advierte que “no hay que mentir, el bullying no es un aspecto únicamente de la casa, o de la televisión; enfrentamos un problema psicosocial de magnitud compleja”, porque además del entorno familiar y escolar está la interacción con  la sociedad, y no debemos olvidar que los niños copian patrones de conducta.
“Si en la calle el niño ve que los papás se enojan con los demás, insultan a otras personas, les gritan, las agreden, obviamente ellos repetirán ese tipo de actitudes, porque aprenden y observan todo el tiempo”, señaló.
—¿Cómo afecta el entorno familiar a un niño?
—El bullying tiene tres dimensiones. Primero, tiene que ver con los estilos de crianza en casa. Una educación sobreprotectora impedirá al menor generar habilidades sociales para poder interactuar, porque la frustración nos ayuda a darnos fortaleza en la autoestima, a saber que se puede tener éxito en algo.
—¿Es bueno ser padres exigentes?
—No del todo. Un estilo de crianza rígido también bloquea el desarrollo de las estrategias en los niños para solucionar problemas, porque la instrucción de los padres es que tiene que hacerse como “yo lo digo”. Algo muy importante es enseñar a los niños a expresar sus sentimientos: enojo, molestia, frustración, alegría, disgusto y esto nos va a permitir comenzar llegar a acuerdos.
—¿En qué momento un niño se vuelve acosador?
—Hay otra variable, que es la creencia de que la violencia es parte del desarrollo entre niños, entre hermanos, y con el paso de los años se ha creído que es algo normal; pero no lo es de ninguna manera, aunque lo vemos en juegos, en caricaturas.
—¿Cuál es el perfil del acosador y cual  el del acosado?
—Ambos tienen baja autoestima. El que acosa lo hace porque tiene un problema de autoestima y no tiene otra forma para relacionarse y si analizamos su entorno encontraremos que en su familia vive algún problema de violencia que puede ser desde la negligencia, que no hagan caso a sus quejas, no se le reconozcan sus éxitos, minimicen lo que diga; siempre lo están corrigiendo, nunca le da gusto con nada a sus papás.
—¿Qué trato se debe dar a un niño acosador?
—Se les ha condenado. Tenemos el caso del niño al que sacaron de la escuela y se lo llevaron en una patrulla, a ese menor ya le destrozaron la vida. Se le ha condenado y eso no puede ser posible. Son niños a los que hay que ayudar a que “desarme” esas estrategias de agresión y construyan unas nuevas junto con la familia. El gran error es que se condena a quienes fueron “entrenados” para ser agresivos.
—¿Ayuda en algo, un cambio de plantel?
—En nada, absolutamente. Existe un 80 por ciento de probabilidades que desarrolle el mismo patrón de conducta de nuevo. La gente violenta tiene una probabilidad del 65 por ciento de repetir un patrón violento, o quien era violentado, cambiar de perfil y pensar “no me va a volver a pasar”, y volverse violento, porque sigue sin desarrollar habilidades socio-emocionales. Cuando un niño siente la “delicia” de un golpe y de ganar, se empodera, que es parte fundamental del bullying; tiene el poder para violentar a otros, y las victimas lo permiten.
—¿Qué pueden hacer las autoridades ante este gran problema?
—Yo recomendaría al secretario de Educación Pública, se acerque a los especialistas. Conocemos el tema, es lo que hemos hecho durante años, no hay que descubrir el hilo negro. Hay procesos y protocolos ya establecidos, que incluso, bien administrados, no son ostentosos y no es necesario llegar al nivel de ir por el agresor y llevárselo en una patrulla.
Otra recomendación es que las escuelas comiencen por reconocer que el problema existe. Yo le aseguro que no hay una sola escuela en el país libre de bullying, y negándolo no es como se va a resolver el problema, sino instrumentando medidas preventivas.
—¿Es complicado implementar una buena estrategia de atención?
En el país tenemos alrededor de mil egresados de psicología al año de los cuales sólo cinco por ciento consiguen empleo. Si se instrumentara un programa para contar con tres psicólogos por cada escuela, este problema comenzaría a reducirse considerablemente.
Esto permitiría además, atender el rezago de atención psicológica a los menores. Porque, sí nos consultan; pero muchas familias de escasos recursos que no tienen para pagar un tratamiento particular, acuden al Seguro Social, donde si bien les va los atienden una vez al mes. Y en el DIF están peor, porque ahí están completamente saturados.

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