Las energías fósiles deben ser la plataforma para fuentes renovables | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Las energías fósiles deben ser la plataforma para fuentes renovables

Experto. Héctor Poggi es especialista en biotecnología ambiental del Cinvestav.

Héctor Poggi-Varaldo estuvo más ocupado que de costumbre esta semana, puesto que fue uno de los principales anfitriones del Cuarto Simposio Internacional de Biotecnología e Ingeniería Ambiental, realizado en el Cinvestav Unidad Zacatenco.
El evento tuvo como principal objetivo presentar los avances en el área a nivel mundial, así como la formación de recursos humanos. El doctor Poggi, junto con otros investigadores del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), coordinó diversas actividades del evento donde se expusieron temas sobre el futuro de la energía solar,  hidrógeno, celdas de combustible, energía limpia, tratamiento y reciclaje de aguas residuales, remediación de suelos y acuíferos contaminados, entre otros temas.
En algún otro día común, el doctor Poggi llegaría a su laboratorio del Departamento de Biotecnología y Bioingeniería en su particular bicicleta y se encontraría con sus estudiantes para realizar investigación en el área de biotecnología ambiental.
Una de éstas es diseñar la planta piloto de una biorrefinería para descomponer residuos orgánicos y obtener combustibles como biohidrógeno, metano, fertilizantes y solventes, entre otros. La biorrefinería procesa biomasa de residuos orgánicos mediante transformaciones fotosintéticas, liberando el dióxido de carbono que estaba secuestrado en estos para reciclarlo. Entre los procedimientos del biorreactor, los desechos son convertidos en sólidos fermentados, de los que se extraen ácidos orgánicos y solventes.
Otra investigación que llevan a cabo en su laboratorio –en conjunto con el doctor Omar Solorza, del Departamento de Química— consiste en el desarrollo de celdas de combustible capaces de generar energía eléctrica “asistidas” con bacterias. Éstas pueden utilizarse a manera de pilas en diversos aparatos electrónicos pequeños, pero de manera más inmediata se emplearían en un consorcio de celdas para baterías de automóviles, por ejemplo. Este proyecto genera energía eléctrica en estas celdas microbianas mediante un proceso químico de degradación, realizado por bacterias cuando consumen desechos con alto contenido de carbón de las aguas residuales.
INTENSIDAD ENERGÉTICA. Pero el investigador de origen uruguayo – aunque mexicano de corazón, aclara— es además un gran conversador y aún con la carga del simposio en desarrollo, se da un tiempo para entrevistas. En una charla breve, pero sustancial, explica con su característica asequibilidad la trascendencia de las energías renovables dentro de un marco histórico. Es realista y a la vez optimista, una buena fórmula, como con las que trabajan en su laboratorio.
De acuerdo con el científico, las energías renovables son síntoma del cambio que requiere la sociedad moderna para su desarrollo. Son ineludibles, pero aún representan muchos retos para su implementación, aunque es ahí donde la ciencia y las nuevas generaciones de investigadores permitirán solucionar muchos de los problemas que ahora parecen lejanos en su resolución.
“Hay cambios cualitativos graduales en la naturaleza y en la sociedad. Cuando llegamos a cierto límite cambian en forma drástica, pero para el lado positivo. Hay que ser optimistas, empieza una nueva forma de hacer las cosas, las energías renovables son muestra de ello, porque el petróleo tiene un horizonte de 50 o 100 años y si bien hay más reservas de carbón, es más sucio y eso frena la posibilidad de utilizarlo”. El costo ambiental de este último es muy grande y posiblemente solo debería ser empleado para la “carboquímica”: petroquímica a partir de carbón.
El futuro son las energías renovables, enfatiza, pero uno de los retos que se debe resolver para su utilización es su mejorar su intensidad. “Estamos acostumbrados a la alta concentración de las energías fósiles, las cuales desprenden mucha energía con poca cantidad. Las renovables, en cambio, tienen menor intensidad”.
La solar, ejemplifica, tiene una intensidad menor y está más distribuida, por lo que para ciertas actividades industriales o viajes trasatlánticos son inviables, por el momento.
Un Airbus, acota, aun repleto de celdas solares en su fuselaje no podría realizar un largo viaje ni tampoco podría hacerlo con tanques de gas como el metano, que es muy denso. Por lo tanto, se seguirá requiriendo de gasolina para la aviación. “A ver cómo nos las arreglamos con las energías renovables para solucionar este tipo de aspectos, pero se van a arreglar, soy optimista y pienso que encontraremos la solución”.
Pero por otra parte, Poggi-Valardo refiere una angustia personal que se ha tornado una obsesión: parte de la plataforma de la energía fósil que todavía tenemos debe de ser invertida para consolidar a las renovables. Un tema que parece no permear en la política mundial.
Un calentador solar, refiere, se hace fundiendo metales con energía fósil, es decir no se puede hacer con la misma solar. Entonces, parte de la última energía fósil que emplee la humanidad debe de servir como el último escalón de inversión para desatar las renovables y así permitir que ésta entre en un círculo virtuoso. Debe de ser su motor de arranque.
“Es como con la leña, que al final de su utilización en Europa fue el motor de arranque para las energías fósiles en la era industrial, con la que se instalaron las primeras minas de carbón. Es una sucesión de energías”.
Por lo tanto, el investigador puntualiza que no se deben de quemar las fuentes fósiles irresponsablemente, sino emplearlas para esa transición. Tampoco se trata de acabar con todas las fuentes fósiles para empezar con las renovables, aclara. “Podemos olvidarnos del carbón y dejar de utilizar mucho petróleo que permanece en las profundidades. Dejémoslo en paz”.

Imprimir