Escuelas normales rurales, el negocio de la insurrección - Rafael García Garza | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Escuelas normales rurales, el negocio de la insurrección | La Crónica de Hoy

Escuelas normales rurales, el negocio de la insurrección

Rafael García Garza

Los Desaparecidos
Los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en Guerrero,  están de nueva cuenta en el ojo del  huracán. En estos momentos, fuerzas federales, estatales, burócratas,  familiares y amigos están buscando a más de 40 jóvenes que se encuentran en calidad de desaparecidos después de una secuencia de disturbios que fueron reprimidos de manera brutal por la policía de la ciudad de Iguala, que después supimos, era en realidad brazo armado de grupos criminales que operan en la zona.   El gobierno de Ángel Aguirre incluso ofreció una  recompensa millonaria a quien aporte datos para  localizarlos. En las últimas horas han corrido toda clase de versiones, algunas disparatas, otras monstruosas,  sobre la suerte de este grupo de jóvenes. A propósito de las escuelas formadoras de profesores es interesante recordar su desarrollo.

LAS NORMALES RURALES
Las escuelas normales rurales aparecieron en el escenario nacional poco tiempo después del fin de la Revolución Mexicana. La idea era reconocer  el sacrificio de cientos de miles de campesinos que  murieron en el conflicto revolucionario para llevarles a sus hijos educación hasta las pequeñas comunidades rurales en las que  vivían, instruirlos y  contribuir a que adquirieran ciertos conocimientos técnicos para mejorar la productividad en el campo. Un ambicioso proyecto educativo fue puesto en marcha por el Secretario de Educación Pública, Moisés Sáenz, el proyecto pretendía transformar la vida de los campesinos a través de la expansión masiva de escuelas rurales. Los maestros al principio fueron llamados misioneros, convertidos en “todólogos”, que lo mismo enseñaban el alfabeto a niños y adultos, que curaban enfermos y realizaban construcciones y gestiones para hacer llegar agua a los pueblos u obtener créditos para la producción agrícola.

ENSEÑANZA PRÁCTICA
En 1933 se forman las escuelas Regionales Campesinas uniendo a las Normales Rurales con las Misiones Culturales y las escuelas Centrales Agrícolas, estas instituciones tuvieron importante influencia en la vida de las regiones donde fueron establecidas. Durante su gobierno el General Lázaro Cárdenas puso especial énfasis en este proyecto privilegiando la enseñanza práctica, la entrada del discurso socialista, el vínculo con el reparto agrario y el extensionismo, que influenciaron el sistema de enseñanza de estas escuelas constituidas por maestros y alumnos internados, quienes aplicaron los primeros experimentos de coeducación y autogobierno. Los estudiantes normalistas se agruparon y formaron en 1935 la “Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México” (FECSM), que con el tiempo se convertiría en una organización política y de lucha a favor de los campesinos.
SURGE EL SNTE
En 1945 el respaldo gubernamental a las Normales Rurales disminuye provocando la reducción de presupuestos e incluso la desaparición de algunas escuelas, adicionalmente participan en la disputa por el control magisterial y es en esta época que surge el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación. En las Normales Rurales se mantiene el esquema de educación socialista, Módulos de producción para la actividad agropecuaria; cultural donde se aprende música popular, danza regional y otros oficios; deportivo en el que se practican algunas disciplinas básicas y político que se representa por un comité estudiantil en cada plantel y desde el cual se estudia el “marxismo-leninismo” y se analiza la realidad política y social del país.

CUNA DE GUERRILLEROS
Las escuelas normales son focos permanentes de agitación en el país. Han sido literalmente cuna de movimientos guerrilleros,  sobre todo en Guerrero, de estudiantes que decidieron levantarse en armas en contra del gobierno con la idea de instaurar en el país un régimen comunista a la usanza del soviético que  colapsó en la vida real pero no el imaginario de muchos normalistas que supone que la revolución arranca bloqueando la Autopista del Sol, afectando a turistas que dejarían recursos para el bienestar de las familias de los propios normalistas, pero  bueno.

PRERROGATIVAS
Buenas intenciones se transformaron con el paso del tiempo en cargas insoportables. Para atraer a los jóvenes a este tipo de escuelas el gobierno les brindó toda clase de apoyos, como sistemas de internado, becas y plazas magisteriales automáticas al término de sus estudios. Con el paso del tiempo estas ayudas se convirtieron en prerrogativas y en modo de vida, en un negocio personal y familiar. Muchos dicen que las Normales  Rurales contribuyeron de manera eficaz a la construcción del  México moderno. Tal vez sí, pero la efervescencia política permanente comenzó a dejar en segundo lugar la vocación de  impartir clases y brindarles a los  niños de las localidades la mejor educación posible que, como se sabe, es en efecto la mejor  herramienta de cambio. 

LA INSURRECCIÓN
En la actualidad las Normales Rurales están rezagadas de la capacitación y preparación magisterial, algunas  se  adaptaron al cambio pero otras, sobre todo las ubicadas en Oaxaca, Guerrero y Michoacán no sólo no se acercaron a posiciones liberales y a las decisiones modernizadoras, sino que profundizaron en una visión marxista desactualizada de la realidad y en un cambio violento, por la vía de las armas.
No es casual, por ello, que los grupos guerrilleros de la década  de los años 70, Lucio Cabañas y Genaro Vázquez Rojas, hayan surgido al amparo de las escuelas normales, de la de Ayotzinapa, por ejemplo. Existe una tradición de lucha, de compromiso social con la población más pobre, tradición que en algunas de estas escuelas se ha desvirtuado y hoy aparece como  el negocio de la insurrección, donde lo de menos es la preparación para el magisterio, sino el entrenamiento para expoliar  los presupuestos. Se sienten más a gusto en la clandestinidad  que en los salones de clase. Los gobiernos estatales e incluso el  federal no saben qué hacer con las normales rurales y sus estudiantes insurrectos. O los dejan hacer lo que se les pega la gana o les tiran a matar. Lo que es por demás absurdo o criminal.  Los normalistas no pueden andar por la ciudad vandalizando,  rompiendo cristales, asustando a la gente, hay que detenerlos,  pero tampoco se puede accionar en su contra armas de fuego. Hay entre un extremo y otras muchas opciones que casi nunca se contemplan. Se puede encapsular a grupos que sean presentados vivos y con respeto a todos sus derechos humanos frente a un juez para que enfrenten las consecuencias de sus actos.  Esa sería una opción civilizada, palabra que aparece poco con relación a Guerrero donde la ingobernabilidad genera todo tipo de excesos.

NARCOALCALDE
En el caso más reciente, el de Iguala, hay además elementos  muy perturbadores. Por ejemplo, la actuación y paradero  actual del alcalde José Luis Abarca, que al momento de la refriega estaba en una fiesta bailando con su esposa a la que  promovía para que lo sucediera en el cargo, ver para creer. Pero no sólo eso, trascendió que el grupo de policías que se  enfrentaron con los normalistas cobraran en dos ventanillas,  pues además de prestar sus servicios al municipio, también eran pistoleros al servicio de los grupos criminales que operan en la entidad, que actúan  bajo el paraguas del cártel de los Beltrán Leyva, cuyo jefe máximo, El H fue capturado  hace muy pocos  días. Ahora se hace evidente y deja de ser un secreto a voces que el Presidente Municipal de Iguala, hoy en fuga, es un perredista ligado al narcotráfico y que se dice tiene nexos muy cercanos a través de parientes de su esposa, con el cártel de los Beltrán Leyva.

POBRE REALIDAD
Guerrero presenta ahora la peor realidad de su historia, tercer lugar nacional en pobreza, una migración interna constante que lo ubica en el primer lugar nacional, un nivel educativo deficiente con los peores indicadores que lo coloca en los últimos lugares en el contexto nacional. Normalistas insurrectos, policías sicarios, alcaldes cómplices del crimen, violencia, secuestros, extorsión y muerte constantes y un gobierno estatal, el de Ángel Aguirre Rivero, completamente ineficaz,  conforman una situación de alta explosividad en el estado de  Guerrero que desde hace décadas desconoce la paz y la estabilidad  que  tiene que ser rescatado en cada crisis por el  gobierno federal. Hay indicios de que esta vez el gobierno federal quitó la red  protectora y dejará por fin que el gobernador Aguirre solucione los problemas o caiga para darle al estado una oportunidad de tener un gobierno competente, honesto y eficaz.

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