El regreso del Cinetismo a los museos y galerías en el mundo | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

El regreso del Cinetismo a los museos y galerías en el mundo

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Actualmente, en museos y galerías de todo el mundo se genera un gran auge en el redescubrimiento de artistas del siglo XX y, en particular, de las décadas que van de los años cincuentas a los setentas. Uno de los movimientos históricos de mayor diseminación global de este período es el Cinetismo, manifestación que explora el movimiento real o aparente de la luz, las formas u objetos.
Los antecedentes más claros en México de este movimiento se encuentran en la década de los sesentas en la importante exposición curada por Willoughby Sharp, Cinetismo: Esculturas Electrónicas en Situaciones Ambientales, exposición oficial de los juegos Olímpicos de 1968 efectuada en el Museo Universitario de Ciencias y Artes de la Ciudad de México y la cual contó con el decisivo impulso de Mathias Goeritz y la participación de importantes artistas internacionales, como Lucio Fontana, Julio Le Parc, David Medalla, Jean Tinguely, Jesus Rafael Soto y Len Lye, entre otros; así como los integrantes del grupo Zero, Heinz Mack, Otto Piene y Gunther Uecker.
El Cinetismo además ha contado con destacados exponentes en México, como Luis Urías, Federico Silva, Lorraine Pinto, Ernesto Mallard, Hersúa (Manuel Hernández Suárez), por mencionar algunos, quienes junto a otros pocos más han participado de este auge revisionista en múltiples exposiciones efectuadas en los últimos años en nuestro país. La más importante realizada hasta ahora es Cinetismo: Movimiento y Transformación en el Arte de los Sesenta y Setenta, 2012, curada por Daniel Garza Usabiaga para el Museo de Arte Moderno.
En entrevistas con Crónica, conversamos con los maestros Lorraine Pinto, Ernesto Mallard y Hersúa, quienes nos permiten entrever cómo a través de sus obras y procesos se sentaron las bases de muchas de las constantes actuales del arte contemporáneo.
ORIGENES. Mientras que la exposición en las olimpiadas introdujo formalmente a México al Cinetismo, estos tres artistas se acercaron a éste a partir de su propia experiencia:
“Pienso que el Cinetismo y el Op-art —refiere Ernesto Mallard— son categorías justas para referirse a mi obra, aunque se aplican únicamente a una etapa del trabajo que realicé al final de los años sesentas y durante los setentas”.
Por su parte, Lorraine Pinto acepta de buena gana la asociación con el Cinetismo y refiere la fundación, en los años sesentas, de su Laboratorio Experimental de Arte Cinético. “Se me ocurrió después de haber visto una exposición en Nueva York de los grandes exponentes del arte cinético de Francia. Pensé: ‘quiero hacer algo más al día, como lo que sentí con esa muestra.’
“Así comencé a pensar e ir a distintas fábricas para conseguir domos; después mandé a hacer piezas de plástico y poner luces que respondían a la música electrónica de acuerdo a los agudos y los graves, lo cual fue un gran éxito”.
Finalmente, Hersúa reflexiona: “Anteriormente, te presentaban una obra con un análisis ya muy hecho, y uno se la aprendía de memoria, lo cual hacía creer que ya sabías de arte porque estabas repitiendo lo que alguien había estipulado; cuando tomo consciencia de eso recapacito y digo, ‘por qué el individuo no va a significar a la obra con su capacidad, a partir de su nivel cultural’”.
Agrega que al tomar esto como principio empezó a trabajar y buscar obras de otros artistas. “Es entonces que me enteré de un libro con los orígenes del arte cinético de Frank Popper (1968) descubriendo que mi problema era cómo hacer al espectador copartícipe, cómo hacerlo coautor de la obra que yo realizaba”.
UNA FILOSOFÍA DEL ESPECTADOR. Sobre las diferencias del Op-Art y el Cinetismo, Ernesto Mallard, señala que el primero existe sobre el plano, con técnicas tradicionales de pintura, a partir de juegos de percepción, de vibración de ritmos y colores; en tanto, el segundo incorpora energías externas para generar movimiento y salta del plano al volumen.
Esta descripción apela a la transición de la forma al espectador, como en sus series óptico-cinéticas, Naturacosas o Valor-Art, que apelan a la experiencia sensorial, sin embargo otras series como Cruz y Ficción o El Arte Delata contienen inquietudes sociales. Una obra particularmente importante es Arte Para Todos, acción realizada en lugares como los jardines de Radio Educación o la explanada del Museo de Arte Moderno, y que consistió en colocar un largo rollo de grueso cartón blanco, pinturas, pinceles y agua, con la cual se invitó al paseante ocasional a pintarlo libremente.  
“Una de mis ideas centrales se resume bien en el lema: El arte, privilegio de todos, —dice Mallard— que utilicé para una serie de exposiciones y de acciones artísticas. En sociedades como la nuestra, el mundo del arte suele estar disociado del día a día del hombre de la calle. ¿Cómo reacciona el hombre de la calle ante la obra de arte? A menudo con el desdén que viene del hecho de sentirse excluido. Un museo es, tristemente, un lugar que excluye y las cosas no deberían ser así; siempre he pensado que el arte mismo puede y debe acercarse al público, estimularlo y ayudarlo a sentir, ayudarlo a pensar, ayudarlo a vivir. Una ‘conciencia estética pública’ existe cuando una vez que es nutrida, estimulada, sensibilizada, la gente se siente capaz de entablar un diálogo —crítico y fecundo— con la obra de arte”.
De regreso a Hersúa, el artista nos comparte su filosofía donde el tiempo, el espacio y el movimiento se entrelazan formando una unidad social y cultural, idea desarrollada en esculturas transitables como sus Ambientes Urbanos, OVI, Frida o su participación en el Espacio escultórico de la UNAM. Este artista acepta que al tomar en consideración al espectador, se cuestiona el papel del propio artista, quien “está supeditado a saber responder a la colectividad con una obra que enmarque el momento en que se vive y la problemática del hombre común, proceso que nos ubica en el presente, donde existe la vida; entonces todas estas obras que realicé hacían que el espectador estuviera en el presente al manipularlas”.
Hersúa reconoce que esta manipulación es un proceso muy físico. “Pero también emocional y, en alguna medida, también mental, puesto que una cosa te lleva a la otra porque es muy importante entender que el sentimiento es lo más cercano que tenemos. Al tener la vivencia, mi idea era que el espectador también tuviera un pensamiento y comprendiera la relación de la obra consigo mismo”. Y que mejor instrumento que el cuerpo del espectador, sobre lo que señala, “mi cuerpo siempre está en el presente y mi mente esta muchas veces en el pasado; cuando uno deja de estar en el presente es cuando uno muere, pero mientras en movimiento uno está vivo y en el presente”.
Acción de vida donde el arte coopera a desbloquear al individuo, ya que según este artista “lo importante es que nos demos cuenta que somos parte del proceso de esos condicionamientos, los cuales podemos ir modificando y cambiando, ya que la vida es lo más importante que hay, es decir, nosotros venimos al mundo para aprender a vivir, a eso venimos, no a otra cosa”.
LO INTERDISCIPLINARIO. Un aspecto fundamental aportado por el Cinetismo es la interacción multidisciplinaria, proceso que se ha tornado regular en el arte de nuestros días. Al respecto Ernesto Mallard señala que “la arquitectura me enseñó lo que es la verticalidad, el paso del plano al volumen; la arquitectura impone una disciplina y provoca un amor por la geometría. En el arte, la arquitectura siempre me ayudó a pensar una pieza como algo que existe en un entorno que desempeña una función en el espacio. El hecho de trabajar de joven en despachos de arquitectura e ingeniería me puso en contacto con una gran diversidad de materiales, que luego incorporé, sin importarme que no fueran los tradicionales del arte”.
Lorraine Pinto formó, junto al ingeniero Leonardo Viskin y el físico Roberto Domínguez, el Laboratorio Experimental de Arte Cinético, iniciativa en México que representa una de las primeras experiencias multidisciplinarias realizadas con las nuevas herramientas del arte. La artista nos relata su experiencia: “Siempre dije que el artista, cuando quiere hacer cosas innovadoras, necesita de un grupo, para ello me formé con ingenieros electrónicos y físicos, ya que necesitaba saber de matemáticas. Después trabajé con un músico, fui combinando todo con diversa gente, no podía hacer todo y no quería pagar a alguien para que lo hiciera y después yo firmara. Sólo quería a los expertos en su ramo para ayudarme a que las piezas funcionaran”.
Al preguntarle si tuvo dificultades por ser mujer, responde tajante: “no, no fue difícil porque estaban fascinados, eran universitarios de la UNAM. Llegaban de su trabajo como a las seis o siete de la tarde, cenábamos algo y se metían al estudio a trabajar, a veces salían a las cuatro o cinco de la mañana para arreglarse e ir a trabajar al día siguiente. Estaban muy contentos con el resultado”.
El PRESENTE. Si bien, Lorraine Pinto acepta que mucho del arte actual emplea tecnología de punta y los jóvenes están mejor informados, Hersúa se manifiesta escéptico, ya que según observa “la tecnología te grita, compite y tienes que ganar, tú eres mejor, ¡demuéstralo!”. Es un ambiente competitivo atemporal incompatible con el anhelo de conciliación con el espectador de estos artistas, quienes durante muchos años se separaron drásticamente del mercado del arte.
Lorraine Pinto señala, “no quiero estar en galería. Quiero estar a nivel museo donde va el público; en una galería no lo sabrían manejar bien, el museo sí sabe conectar las cosas y cuidarlas, es otro nivel. Una galería está acostumbrada a escultura, pintura y dibujo”.
Por el contrario, Ernesto Mallard fue invitado por la galería “Labor” a participar en la exposición Conecta los Puntos, que establece un diálogo entre él y Pedro Reyes, artista mexicano de gran proyección global. Con excepción de esta exposición, Mallard se retiró del comercio del arte hace décadas. “Nunca he dejado de hacer mis cosas y el cierre simbólico de galerías en la Zona Rosa en 1974 y mi retiro de las galerías comerciales no frenaron mi capacidad creativa”, ya que se dedicó al diseño gráfico y participó en exposiciones institucionales y construyó su casa-escultura en San Ángel.
Hersúa se muestra escéptico respecto al comercio del arte y aun cuando reconoce que pronto va a exponer en una galería, confiesa “ya no me pueden comer el mandado. Porque cuando uno empieza y una galería te considera, te dice ‘sígueme haciendo ESTO y no pares’, entonces ya tienen un producto y lo van a comercializar. En mi caso, ahora puedo participar en la exposición de una galería o de un lugar sin que afecte en mi proceso”.

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