La media luna de la muerte - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
La media luna  de la muerte | La Crónica de Hoy

La media luna de la muerte

Manuel Gómez Granados

No, no se trata de Oriente Medio ni de alguna otra región en conflicto en África o el sudeste de Asia. Es en el Valle de México, entre Tlalnepantla al poniente, Texcoco al oriente, y Ecatepec al norte, donde es posible dibujar la silueta de una media luna, o un triángulo, en el que han muerto un número difícil de determinar de jóvenes mujeres. No es que sea el único punto de la geografía nacional donde se comete este tipo de crímenes. Es que ahí, dadas las características demográficas, de mal desempeño económico y de las policías municipales, estatales y federales, se ha concentrado una serie de crímenes específicamente dirigidos contra jóvenes mujeres.
Las características demográficas de esta zona del país son importantes porque ahí viven millones de jóvenes que son los hijos y, sobre todo, las hijas de quienes en los últimos 20 o 25 años decidieron comprar o rentar una casa en esa porción de la zona metropolitana del Valle de México. Desafortunadamente, esos jóvenes no han encontrado las oportunidades económicas, académicas e incluso personales que merecen. No hace mucho, por ejemplo, distintos medios de comunicación hablaban de una epidemia de embarazos de jóvenes estudiantes de distintas modalidades del bachillerato en Ecatepec. La manera más simplista de explicar ese fenómeno sería culparlas a ellas y a quienes las embarazan, pero eso sólo sirve para culpar a las víctimas de un contexto opresivo, en el que —por ejemplo— no es posible salir a la calle después de las 7 de la noche sin poner la vida en peligro, donde frecuentemente el transporte público es víctima de asaltos de bandas bien organizadas y donde, además, la corrupción de las policías estatal y municipales ha sido frecuentemente expuesta.
El hecho mismo de que no es posible determinar con precisión cuántas jóvenes mexiquenses han sido secuestradas o asesinadas, deja ver la gravedad de las condiciones que enfrentan las adolescentes y mujeres jóvenes que no encuentran suficientes escuelas, que deben transportarse en condiciones difíciles al DF para estudiar o trabajar en la capital del país, con recorridos de más de 90 minutos en cada sentido, por lo que difícilmente pueden hacer otra cosa que trabajar o estudiar, transportarse y dormir.
Aunque no haya una cifra oficial de las jóvenes mujeres muertas o desaparecidas en el Estado de México, hay cálculos que han realizado organizaciones civiles que ubican la cifra en 400 jóvenes mujeres sólo en 2014. Habrá quienes consideren que es una exageración, pero mientras los mecanismos de denuncia y seguimiento de la denuncia sigan siendo tan deficientes, y no merezcan la confianza de los ciudadanos como sucede en la actualidad en México, las autoridades dejan expuesto ese flanco.
No es que no se hayan “tomado medidas”, el eufemismo de moda en la jerga política mexicana. En los últimos meses, Ecatepec se ha convertido en un municipio virtualmente controlado por fuerzas militares, que actúan desde seis de las llamadas Bases de Operaciones Mixtas. A pesar de esas medidas, como ha ocurrido en otros municipios, las cifras de criminalidad se mantienen en niveles tan peligrosos, que Ecatepec ocupaba en el periodo que va de diciembre de 2012 a septiembre de este año, con 115 casos, el segundo lugar a escala nacional por el número de secuestros denunciados, sólo detrás de Acapulco, que acumulaba 135, en el mismo periodo. Un aspecto todavía más grave de la crisis de seguridad que afecta a los municipios en esta media luna de la muerte es que muchos de los agresores son varones cercanos a las víctimas.

manuelggranados@gmail.com

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