Cincuenta años comprometidos con la preservación de los recursos fitogenéticos de México (SOMEFI) - Alfonso Larqué Saavedra | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Cincuenta años comprometidos con la preservación de los recursos fitogenéticos de México (SOMEFI) | La Crónica de Hoy

Cincuenta años comprometidos con la preservación de los recursos fitogenéticos de México (SOMEFI)

Alfonso Larqué Saavedra

La cultura científica sobre la conservación de la biodiversidad de este país obliga a señalar el trabajo pionero que, sobre este tema, ha realizado la Sociedad Mexicana de Fitogenética (Somefi), que fue creada hace cincuenta años por iniciativa de académicos expertos, de gran visión, con formación en fitotecnia y que desempeñaban sus actividades en el sector agrícola de este país.
La preocupación central de la citada sociedad, según se aprecia en el espíritu que la funda, es la preservación de los recursos vegetales de nuestro país. Oficialmente declara el 8 de febrero de 1965 como la fecha de su fundación y señala que se establece en el centenario de la publicación de los trabajos de Gregorio Mendel, el monje que, trabajando con chícharos, iniciara el campo que ahora conocemos como genética.
Dado que la sociedad nace en el seno del sector agrícola, el área de interés primario de la sociedad es la genética de los recursos que son utilizados para la alimentación y la agricultura, y resalta y reconoce que “la enorme riqueza florística de México, estimada en aproximadamente 30 mil especies de plantas superiores, de las cuales se estima que 25 por ciento tiene algún valor de uso, situación que convierte a la mitad sur del país, junto con el norte de Centroamérica, en uno de los centros mundiales de origen y diversidad de plantas cultivadas (60-100 especies) de importancia mundial”.
Esta sociedad ha sido invitada por el sector gubernamental y sus agremiados —académicos de reconocida autoridad intelectual— han participado y contribuido de manera generosa a apoyar el establecimiento de políticas públicas, tales como el establecimiento del Servicio Nacional de Inspección y Certificación de Semillas, mejor conocido como SNICS, que es un órgano desconcentrado de la SAGARPA, de gran importancia en el país para el registro de la propiedad industrial de las semillas mejoradas, que son utilizadas en el agro mexicano, que reconocen a los obtentores de nuevas variedades y dan garantías de la preservación del tesoro fitogenético nacional. También participó en el establecimiento de la Ley Federal de Variedades Vegetales, publicada en 1996, y en la Ley Federal de Producción, Certificación y Comercio de Semillas, de 2007.
De igual manera esta sociedad ha participado activamente brindando su apoyo al gobierno federal en compromisos internacionales relacionados con los recursos fitogenéticos, tal es el caso del que fue firmado en 1983 con FAO, en donde además se tuvo que establecer el llamado Plan de Acción Mundial sobre el tema.
Esta sociedad celebró en la Universidad Autónoma de Chapingo su primera reunión de tipo simposio, en mayo de 1978, con el título “Análisis de los recursos genéticos disponibles a México”. La segunda reunión la llevó a cabo en mayo de 1985 con el nombre de “Seminario sobre la investigación genética básica en el conocimiento y evaluación de los recursos genéticos”.
En 1991, en mi calidad de director del Centro de Botánica, el doctor Víctor González Hernández me regaló el libro dedicado al maestro Efraím Hernández Xolocotzi, gran botánico mexicano, y que había editado conjuntamente con otros destacados genetistas con el título “Avances de los recursos fitogenéticos de México”, publicado por la citada sociedad.
El libro fue el producto de la tercera reunión, celebrada en 1990, sobre el tema de los recursos fitogenéticos; se publicó como libro conmemorativo de los XXV años de haberse fundado dicha Sociedad; y fue dedicado a las plantas alimenticias útiles originarias de nuestro
país, también incluyó plantas medicinales y la conservación de los recursos vegetales en general.
La iniciativa de la citada sociedad de ser incluyente, convocó a sus agremiados a salir del ámbito estrictamente agrícola, por lo que dicha reunión se  celebró en el Jardín Botánico del Instituto de Biología de la UNAM, gracias al apoyo e interés de Antonio Lot, director del citado Instituto, y a las gestiones del maestro Miguel Ángel Martínez Alfaro, experto etnobotánico y gran impulsor de los estudios de plantas medicinales.
Es de destacarse que esta sociedad definió, desde sus orígenes, la responsabilidad de contar con una revista, y así nace la revista “Fitotecnia”, que años después cambiaría su nombre por el de Revista Fitotecnia Mexicana, que ya tiene un lugar en la historia de la ciencia en este país. Se han publicado 37 volúmenes de la misma, aparece cuatro veces al año y figura dentro de las revistas Conacyt; es una de las pocas revistas mexicanas incluidas en la base de datos de las revistas llamadas Thomson-ISI.
Es importante recordar que fue en 1958 cuando se llevó a cabo en nuestro país el primer simposio de la investigación agrícola en México, en la entonces Escuela Nacional de Agricultura. Dos de los organizadores, los ingenieros Alfonso González Gallardo y Ricardo Acosta, anotarían la pobreza en publicaciones dentro del área agrícola. El estímulo de este simposio en el desarrollo de la ciencia agrícola, fue fundamental para que se integraran sociedades científicas del sector. La SOMEFI es en este sentido un esfuerzo académico que debe resaltarse porque empezó a hacer anotaciones formales sobre la conservación y uso de la biodiversidad de nuestro país.
Esta sociedad también ha tenido el acierto de convocar y llevar a cabo  congresos nacionales sobre fitogenética, y en el año 2014 realizó el vigésimo quinto evento.
Detrás de todo este esfuerzo de 50 años de permanente interés, es importante resaltar que 70 científicos de las ciencias agrícolas son reconocidos como miembros fundadores de esta sociedad, en el campo de los recursos fitogenéticos. Dentro de la lista destacan nombres como los de Oscar Brauer Herrera, Fidel Márquez, Aristeo Acosta, Aquiles Carballo, Ángel Kato, Facundo Barrientos, Joaquín Ortíz, Edmundo Taboada, Pedro Reyes, Czeslawa Prywer, Gilberto Palacios de Rosa, Abel Muñoz Orozco y José Luis de la Loma, entre otros.
Es importante reconocer el esfuerzo de los mexicanos que integran esta sociedad y que normalmente no están en la lista de los entrevistados por los medios de comunicación, pero que sin lugar a dudas son los que se han comprometido, desde hace cincuenta años, a preservar nuestros recursos genéticos. Enhorabuena y sumémonos al reconocimiento público que se debe hacer a esta La Sociedad Mexicana de Recursos Fitogenéticos.
*Coordinador de Agrociencias. Academia
Mexicana de Ciencias;
Investigador del Centro de Investigación
Científica de Yucatán;
Miembro del Consejo Consultivo de Ciencias

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