Educación, pobreza y desempleo - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Educación, pobreza  y desempleo | La Crónica de Hoy

Educación, pobreza y desempleo

Manuel Gómez Granados

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En México, tenemos que empezar a repensar los cimientos del modelo económico con el que el país ha funcionado hasta ahora con fuertes dosis de ingresos petroleros. Para hacerlo, conviene ver los debates que ocurren en otros países en los que también hay cambios muy importantes. El ejemplo más cercano será siempre el de Estados Unidos. En este caso, en los últimos meses se han publicado una serie de documentos que analizan  el vínculo entre educación y economía en los últimos 40 años de historia de ese país.
El primero fue publicado a finales de 2014, por el Center for American Progress (https://bit.ly/CAPUSPoverty2014), una institución seria que comparó la escolaridad de las personas pobres. El CAP encontró que en 1972 sólo 14 por ciento de las personas pobres de 25 a 34 años de edad tenían estudios de licenciatura o superiores; en 2013 eran 43 por ciento de las personas de los mismos grupos de edad, escolaridad e ingreso.
El segundo fue publicado por la Brookings Institution, bajo el título “Aumentar la educación: Lo que logrará y lo que no logrará en términos de desigualdad y de desigualdad en el ingreso” (https://bit.ly/EdAndIneqBrooks2015), que hace ver cómo a pesar de los muchos beneficios que se pueden derivar de las mejoras en los sistemas educativos y del mayor acceso de las personas a la educación, ésta, por sí misma, no puede resolver problemas de distribución del ingreso y de distribución del poder político. En otras palabras, lo que este documento de la Brookings demuestra es que aun cuando aumentar la escolaridad de los varones para que concluyan una licenciatura mejorará sus posibilidades de encontrar un empleo, aumentar la escolaridad no logra cambiar la desigualdad en el ingreso en general, aunque sí ayude a los más pobres.
Ambos documentos hablan de un malestar que también se observa en México. Ya desde principios de esta década, el doctor Jaime Ros Bosch ha publicado una serie de libros y artículos en los que analiza las causas del mal desempeño de la economía mexicana. Entre los mitos que él analiza en uno de esos libros (Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico de México, publicado por El Colegio de México y la UNAM), se encuentra precisamente que la causa del mal desempeño de la economía mexicana es que las empresas no encuentran personal calificado, por lo que se debe aumentar la escolaridad promedio de la sociedad mexicana.
Ros Bosch, como el CAP y la Brookings Institution, no desestima el valor de la educación, pero rechaza la idea de que México no crece porque faltan licenciados. Señala que en México, en los últimos años, “los trabajadores con niveles altos de educación no están encontrando empleos apropiados a sus calificaciones”,  y agrega que la situación es más mala para los jóvenes “en los grupos de nivel educativo alto (secundaria y superior)”, y concluye: “aunque el aumento (del desempleo) es menos marcado, algo similar ocurre con las tasas de ocupación informal de los jóvenes”, es decir, entre menor educación se tenga en México, es más fácil encontrar empleo.
Tanto en México como en EU, la evidencia apunta que necesitamos nuevos modelos que no le apuesten a mitos, como el del país en el que todos sean licenciados o ingenieros. Se necesitan empleos que respondan a las necesidades concretas del país, pero eso sólo se logrará si dejamos de perseguir quimeras y si le apostamos ya, en serio, a construir una sociedad que ofrezca igualdad de oportunidades a todos y en la que la educación no sea sólo una etiqueta para legitimar injusticias.


Manuelggranados@gmail.com

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