La mediocre productividad mexicana - Manuel Gómez Granados | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
La mediocre productividad mexicana | La Crónica de Hoy

La mediocre productividad mexicana

Manuel Gómez Granados

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos dio a conocer un informe con un título un tanto confuso: México: Políticas prioritarias para fomentar las habilidades y conocimientos de los mexicanos para la productividad y la innovación. Las razones de la OCDE para publicarlo no son difíciles de imaginar. México, a pesar de las reformas estructurales, simplemente no crece.
No crecemos cuando nos comparamos con la OCDE o con América Latina, y lo poco que crecíamos se reducirá más según anunció el Banco de México, el miércoles 20. México no genera empleos, los pocos que genera son de muy baja productividad, tienden a ser intensivos tanto en el uso de mano de obra como en su capacidad para contaminar.
El documento citado hace un análisis bien documentado y propuestas que pueden ser útiles pero que, en algunos casos, pecan de ortodoxas. En este caso concreto, el análisis de la OCDE es impecable, pero las propuestas están desfasadas.
El mayor desfase tiene que ver con su primera y segunda recomendación: “Ampliar las oportunidades de los estudiantes de nivel medio superior para que puedan continuar con sus estudios” y “aumentar la calidad y la aplicabilidad de la educación superior”. Recomendaciones que todos aplauden, pero que —según Jaime Ros Bosch en su texto Algunas tesis equivocadas sobre el estancamiento económico en México (UNAM-Colegio de México, 2013)— pierde de vista que en México las personas con mayor escolaridad padecen para conseguir empleo.
Parecería que la OCDE no quiere ver que los montos de la inversión pública son insuficientes. Eso se puede constatar fácilmente en el caso de la educación, pero no sólo ahí. Por el Día del Maestro, Manuel Gil Antón, veterano del análisis de políticas de educación, publicó un texto titulado “Profesores de tiempos repleto” que da cuenta de la odisea que viven muchos profesores de licenciatura, que llegan a contar con grado de doctor, pero viven de dar clases a destajo. Y no son una minoría, pues sólo 25 por ciento de los docentes de educación superior son de tiempo completo. Muchos de los demás son profesores de asignatura. Ello implica que, en algunos casos, reciben entre 50 y 90 pesos por hora/clase.
Sin negar las brechas que afectan a México en materia educativa, pues sólo 40 por ciento de los adultos tienen estudios de bachillerato contra 70 por ciento que es el promedio de la OCDE, hay preguntas inevitables: ¿En realidad le debemos apostar a formar más licenciados, más maestros, más doctores? ¿Para qué? ¿Quién los va a contratar? ¿Para engrosar el ejército de “jornaleros del gis y el pizarrón” del que habla Gil Antón?
Ojalá aumente la productividad en México, pero eso no lo vamos a lograr aumentando sólo escolaridad: sin suficiente inversión pública, sin desarrollar habilidades para el trabajo y sin atacar las causas estructurales de la pobreza, entre las que está la tramitología burocrática. La OCDE habla de la necesidad de erradicar la informalidad, pero ¿cómo erradicarla cuando dos de cada tres personas viven en sector informal? Los intentos más recientes se topan con problemas estructurales: el predominio de algunas empresas que controlan ramas de la economía, la falta de crédito para que los informales se hagan formales, pues el capital de inversión y riesgo representó sólo 0.06% del PIB en 2014, un porcentaje muy bajo, además de una legislación fiscal complicada y farragosa, que favorece a las empresas más grandes.
Finalmente, habla la OCDE de mejorar el entorno de negocios. Eso es muy bueno, pero ¿cómo hacerlo en contextos de violencia como los que vivió Guadalajara recientemente?

manuelggranados@gmail.com

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