Instituciones fuertes de Veracruz atraen inversiones por 110 mmdp | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Instituciones fuertes de Veracruz atraen inversiones por 110 mmdp

El gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa, afirma a Crónica que a Veracruz ha llegado una lluvia de importantes inversiones, que detonarán el desarrollo de la entidad; dice que esto ha sido posible por la reconstrucción de instituciones, en un proceso que tuvo “un inicio complejo”. 
A invitación del Consejo Editorial de Crónica, formado por directivos y colaboradores de este diario, Duarte de Ochoa conversó sobre muchos aspectos de la vida de su estado, “tan complejo y diverso como un país”. Lo hizo con afabilidad, y no sin mostrar en distintos momentos la chispa y el ingenio que caracterizan a los jarochos.
Estos son los puntos centrales de la conversación colectiva con el economista y político veracruzano.
Iniciamos con un recuento de los saldos electorales del pasado 7 de junio.
El gobernador decidió, según sus palabras, “empezar por el final”. Dijo que había motivos de satisfacción por las elecciones en su estado. “Veracruz no fue foco rojo”, al contrario, el de 2015 resultó ser “uno de los procesos electorales más tranquilos y ordenados de la historia del estado”. Abundó que el 100 por ciento de las casillas fueron instaladas, el 100 por ciento cerró con normalidad “y ninguna de las 10 mil 427 tuvo incidentes mayores”. Además, hubo una participación del 47 por ciento del padrón, notable si tomamos en cuenta que eran elecciones federales intermedias y no había ningún proceso local concurrente.
Concluye que el proceso fue así por “una madurez democrática que hemos alcanzado” y que toma el resultado “como un refrendo ciudadano a mi gobierno y un mandato para cerrarlo correctamente”. El PRI ganó 16 de las 21 diputaciones uninominales en disputa.
Cuestionado sobre la razón que él atribuye a esos resultados, Duarte de Ochoa, pondera dos elementos: la recuperación de las instituciones y el comportamiento económico de la entidad.
Sobre lo primero, afirma que “sin instituciones no tienes nada, y la sociedad sale a defenderse como puede” (más adelante abundaría sobre el tema); sobre lo segundo, que la estabilidad trae inversiones, empleos y bienestar. Apunta que la economía veracruzana lleva varios años creciendo por encima de la media nacional, y explica que eso está ligado a inversiones de todo tipo, que han creado una suerte de efecto multiplicador. Veracruz ha recibido más de 110 mil millones de pesos en inversión privada directa, de los cuales casi el 40 por ciento corresponde a capital extranjero.
Hace recuento de las principales: el Proyecto Etileno 21, con una inversión de 4 mil 500 millones de dólares, que desarrollan de manera conjunta empresarios mexicanos y brasileños; el establecimiento de una terminal portuaria en Tuxpan (que, a partir de la nueva autopista México-Tuxpan, será clave para el abasto de la ciudad de México; serán sólo tres horas de tiempo de traslado); la ampliación de la siderúrgica de Tamsa; la modernización del Complejo Pajaritos; la recuperación de lo que era Fertimex (hoy Agropemex), fundamental para no depender de fertilizantes extranjeros; el desarrollo del complejo inmobiliario Nuevo Veracruz, realizado por el Grupo Carso y la ampliación de la infraestructura portuaria del puerto de Veracruz.
Se le pidió al gobernador que ampliara sobre el último tema, ya que el Puerto tiene un lugar importante en la historia de México y es un símbolo del estado. 
Duarte de Ochoa primero recordó que la construcción del Puerto fue —junto con los ferrocarriles— una de las obras más importantes del gobierno de Porfirio Díaz, y que ha sido siempre una pieza estratégica para la economía nacional, por lo que es imperioso crecerlo y modernizarlo. En la actualidad suele haber muchos barcos en espera de estiba por falta de capacidad, y eso hace que vayan a otros puertos. “Y la competencia no es Altamira. Es Galveston, Texas”.
El proyecto es triplicar la capacidad del Puerto, con 40 nuevos puntos de atraco, una nueva escollera y zonas especializadas para granos, para productos petroquímicos, para contenedores… El gobernador calcula que tomará cerca de una década terminar la magna obra. 
De ahí pasamos a un tema político. Se le preguntó a Duarte de Ochoa si no había generado problemas su propuesta de que el próximo gobernador dure en el cargo sólo dos años, para que el siguiente sea elegido de manera concurrente a las Presidenciales de 2018.
“Fue un consenso”, responde. “El Congreso tiene un mandato constitucional de homologar elecciones locales al calendario federal, y actuamos en consecuencia”.
Luego explica: “las elecciones polarizan y los acuerdos suelen posponerse hasta después, y eso es más complicado cuando estás en elecciones cada año, ya sean locales o federales”. Además recuerda que “cuando los calendarios no van alineados los intereses de una entidad no necesariamente van alineados con los intereses de la Federación”, lo que a la postre puede perjudicar a ambos.
Su conclusión: “Siempre hay un costo por una transición y en este caso es una gubernatura de dos años”.
También cuestionamos al mandatario veracruzano sobre la evolución del tema de la inseguridad. Nos dio un diagnóstico amplio.
“Me tocó un inicio complejo, un grupo criminal tenía secuestrada a la sociedad veracruzana. Hicimos un diagnóstico y resultó que sólo un puñado de los policías en el estado eran confiables: quien no estaba coludido estaba apanicado”. 
Ante esa circunstancia, dice, había tres opciones: “No hacer nada, que, como vimos, tiene resultados funestos; pactar, que también hemos visto que es funesto; o entrarle, con el riesgo de poner en la mesa todo tu capital político y tu seguridad personal y familiar. Nos fuimos por la tercera”.
“La siguiente pregunta” —continúa Duarte— “es con qué”. Y relata que, con el apoyo del entonces secretario de Marina, el almirante Saynez, 3 mil infantes de marina se incorporaron al programa Veracruz Seguro; que, posteriormente, “en lo que desarrollábamos instituciones para contener a la delincuencia”, fue apoyado, en dos momentos diferentes, con fuerzas federales que paga Veracruz, y que se ocuparon primordialmente de la zona del Puerto y del sur del estado. El apoyo del presidente Peña Nieto ha sido invaluable, acota.
El tiempo ha pasado y ahora, asevera, “Veracruz es el estado que más policías ha depurado”. La actual Fuerza Civil Veracruz es un cuerpo de vanguardia. “Ganan cuando menos 14 mil pesos al mes, y ha aumentado notoriamente el grado de escolaridad”.
Concluye: “Antes la policía tenía miedo de los malos. Hoy los malos le tienen miedo a la policía. Ahora hay Zetitas, más que Zetas”.
Se le pregunta si no percibe infiltración del crimen organizado en los municipios. El gobernador va más allá:
Duarte de Ochoa afirma que hubo un momento “en que los valores estaban invertidos” y que los criminales se habían metido en diferentes gremios, “con nóminas largas”: entre abogados, médicos, periodistas, comerciantes y, por supuesto, en el mundo político. Asegura que, “sin pruebas fehacientes, no hay manera de someter a estas personas a la autoridad judicial”, pero “te das cuentas de cuáles son los (presidentes municipales) que andan chuecos cuando la policía municipal es la que hace los desmanes”.
Luego señala que “sólo en tres casos de los periodistas asesinados estamos claros de que no tenían que ver con la delincuencia”. Da los nombres: Regina Martínez, Moisés Sánchez Cerezo y Gregorio Jiménez. De los demás, habría indicios de que tenían lazos con la delincuencia organizada.
Duarte finaliza “por el principio”, pero es también una conclusión política y personal, al referirse al asunto de la presencia del crimen organizado en el estado: “Yo di la cara. Yo asumí la responsabilidad y el costo político. Y también los costos personales”.

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