Atrofia vaginal postmenopáusica debe ser diagnosticada | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Atrofia vaginal postmenopáusica debe ser diagnosticada

La atrofia vaginal se aprecia clínicamente 4 a 5 años después de la menopausia

La atrofia vaginal debieran ser diagnosticadas

A diferencia de los bochornos y sudores nocturnos que se resuelven espontáneamente en el tiempo, los síntomas atróficos que afectan a la vagina y al tracto urinario inferior son a menudo progresivos y frecuentemente requieren tratamiento.

La prevalencia de sequedad vaginal aumenta a medida que la mujer avanza en los años postmenopáusicos, causando prurito, ardor y dispareunia, afectando así con frecuencia la actividad sexual. Sin embargo, a pesar de diversas opciones de tratamiento, seguros y eficaces, sólo una minoría de las mujeres buscará consejo médico a este respecto: alrededor de un 25% en occidente, y probablemente considerablemente menos en otras regiones del mundo. Parte de esta renuencia se debe a la publicidad adversa a la terapia hormonal de reemplazo que ha tomado lugar en años recientes, que sugiere un aumento del riesgo de cáncer mamario, de enfermedad coronaria y accidente vascular encefálico. Pero, independientemente de si estos temores fueren o no justificados, el tratamiento local de la atrofia vaginal no se asocia a estos posibles riesgos de la Terapia Hormonal sistémica.

La sequedad vaginal puede ayudar con simples lubricantes, pero el mejor tratamiento y el más lógico para la atrofia urogenital es el uso de estrógenos locales. Estos son seguros, eficaces y con pocas contraindicaciones.

La menopausia femenina y la falla ovárica que la acompaña resultan en múltiples cambios que afectan a casi todos los sistemas y órganos del cuerpo. Los bochornos y sudores nocturnos son conocidos universalmente como las características climatéricas más comunes. El tracto urogenital es especialmente sensible a la disminución de los estrógenos, y aproximadamente la mitad de las mujeres postmenopáusicas experimentará síntomas relacionados a la atrofia urogenital, afectando la función sexual y la calidad de vida.

La atrofia vaginal se aprecia clínicamente 4 a 5 años después de la menopausia, y los cambios objetivos, además de quejas subjetivas, están presentes en un 25-50% de todas las mujeres postmenopáusicas.

La vagina es un indicador biológico accesible y sensible de los estrógenos en declinación y de sus bajos niveles circulantes en mujeres postmenopáusicas. La pérdida de la producción ovárica de estrógenos se asocia con atrofia vaginal, que es una condición progresiva, pero la respuesta vaginal a la terapia estrogénica es rápida y sostenida.

La salud vaginal juega un rol crucial en la salud sexual,  y los estrógenos modulan el proceso hemodinámico involucrado  en el ciclo de respuesta sexual. Cuando la atrofia vaginal es evidente, las mujeres menopáusicas pueden quejarse de sequedad vaginal y, cuando están sexualmente activas, pueden experimentar dolor con el acto sexual (dispareunia). Durante la actividad coital y no-coital, las mujeres pueden reportar cambios en la sensación genital, en la vasocongestión y en la lubricación, los que a su vez causan otros síntomas sexuales, tales como disminución del deseo  sexual, pobre respuesta excitatoria y orgásmica, y satisfacción sexual limitada. Además, la salud del tracto urinario se interrelaciona fuertemente con los síntomas del tracto vaginal, en particular en ausencia de estrógenos. Sínto0mas urinarios tales como aumento de la frecuencia, urgencia, nicturia, disuria, incontinencia e infección postcoital, son reportados con mayor frecuencia en presencia de atrofia vaginal.

Síntomas urogenitales, cambios fisiológicos y cambios anatómicos relacionados a la deficiencia de estrógenos.

Vulva
• Pérdida de la almohadilla adiposa labial
• Retracción y pérdida de la definición de los labios mayores y menores
• Acortamiento del prepucio y exposición excesiva del clítoris
• Susceptibilidad a irritantes químicos y físicos, a traumas mecánicos e infecciones
• Pérdida del vello púbico

Vagina
• Sequedad, humedad insuficiente
• Flujo sanguíneo disminuido
• Dispareunia
• Prurito
• Sensación de ardor
• Dolor
• Pérdida de elasticidad
• Adelgazamiento del tejido vaginal y alteración de la queratinización
• Defectos en la mucosa influyendo petequias, microfisuras, ulceración e inflamación
• Acortamiento, fibrosis, obliteración de la cúpula vaginal y/o estrechamiento del introito vaginal
• Alisamiento de los fondos de saco, aplanamiento de los pliegues/ rugosidades vaginales
• Susceptibilidad a traumas mecánicos
• Impacto adverso en la curación de herias traumáticas y postoperatorias
• Índice de maduración vaginal anormal: porcentaje disminuido de capas celulares superficiales, porcentaje aumentado de células parabasales
• Contenido de glicógeno disminuido en células epiteliales vaginales
• Expulsión de la flora facultativa de la vagina que mantiene contenidos a los microorganismos patógenos
• Aumento del pH vaginal por sobre 5,0
• Leucorrea y/o secreción anormal
• Infiltración de la submucosa por linfocitos y células plasmáticas

Vejiga y uretra
• Aumento del residuo vesical post-miccional
• Disminución de la capacidad vesical
• Disminución de la presión máxima de contracción miccional del músculo detrusor de la vejiga
• Disminución del umbral de sensibilidad a la distención de la vejiga (sensación primera de urgencia)
• Disminución de la presión de cierre uretral
• Índice de maduración uretral anormal: porcentaje disminuido de capas celulares superficiales, porcentaje aumentado de células parabasales
• Síntomas de disuria, nicturia y urgencia
• Incontinencia urinaria
• Infecciones urinarias recurrentes
• Alteraciones en la biosíntesis de colágeno en el tejido conjuntivo periuretral

Aunque la terapia estrogénica sistémica trata la atrofia vaginal, se prefiere la terapia estrogénica local cuando la terapia sistémica no es necesaria para otros objetivos, porque la terapia local obvia la mayoría de los eventos adversos de la terapia sistémica y es probablemente además más eficaz para los problemas vaginales.

La terapia estrogénica local puede ser administrada en crema. Los estrógenos son fácilmente absorbidos en la pared vaginal y sus efectos no serán exclusivamente locales.

Las mujeres que experimentan síntomas sexuales y urinarios como consecuencia de la atrofia vaginal debieran ser diagnosticadas y tratadas a la brevedad para sí evitar el caer en una cascada de eventos que no son posibles de resolverse espontáneamente.


 

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