Los mexicas contaban y medían todo: víctimas, platillos, danzas, tamales... | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Los mexicas contaban y medían todo: víctimas, platillos, danzas, tamales...

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Para los mexicas, los números eran objetos político-religiosos y ejemplo de ello son las fiestas, en donde todo lo contaban: los sacrificadores, las víctimas, los objetos ceremoniales, los platillos, las procesiones y las danzas; también todo lo medían: las efigies, los papeles ceremoniales y los tamales. Así lo demuestra la antropóloga Danièle Dehouve en su reciente investigación El imaginario de los números entre los antiguos mexicanos que presentará el próximo 24 de noviembre en el Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS).
La también directora del Centro Nacional de Investigación Científica de la Universidad de Paris y especialista en pueblos indígenas de México, describe en la publicación editada por el Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos (CEMCA) y el CIESAS, cómo los mexicas usaron el número en contextos culturales, es decir, en los juegos, la adivinación, los mitos y rituales funerarios.
“Para hacer una distinción con nuestra aprehensión del número que es sobre todo una manera de cuantificar la economía y la sociedad, lo que demuestro en el libro es que entre los mexicas, al igual que en poblaciones indígenas actuales, el número sirve para todo lo que tiene que ver con el ritual, la religión y el hecho de conseguir lo bueno para la sociedad”, señala Dehouve.
Esta investigación, indica, nació en 2000 mientras estudiaba a los actuales tlapanecos de Guerrero, grupo indígena que realiza rituales con depósitos contados, es decir, depósitos compuestos por miles de hojas o flores ensambladas en centenares de ramos con el fin de formar números para los dioses.
“El tema de las ofrendas contadas es un clásico en la antropología porque fue visto por primera vez en 1930 y no se sabía por qué, entonces empecé a mirar estos números y traté de entender la lógica: ¿por qué se ponían cientos y cientos de objetos vegetales que son contados?, cuentan hojas, cuentan flores, cuentan todo tipo de cosas y dan determinados números, por ejemplo, 32 conjuntos de 32 hojas”, explica.
Dehouve trabajó de 2000a 2006 en entender el sistema y los principios de los tlapanecas para después aplicarlos al manejo ritual de los mexicas y comprendió que la simbología de los números “no es una simbología como la que entendemos hoy, sino una aplicación de principios simbológicos”.
—¿Cuáles son esos principios?
—Para dar a entender un principio y de qué manera dista de lo que nosotros hacemos, pongo de ejemplo el número 13 que actualmente representa un número nefasto ya que existe el dicho de que el viernes 13 te pueden suceder todo tipo de desdichas. Pero entre los mexicas no existían números nefastos, existían principios, por ejemplo, el 13 era el principio de la completitud porque una trecena en el calendario de 260 días es un número completo.
“Pero este principio de completitud podemos encontrarlo en otros números: en el 4 o el 5 ya que se refieren al cosmograma (representación mesoamericana del mundo por medio de la forma geométrica de un cuadrilátero o un quincunce), o existe en el 2 porque se refiere a la pareja: a la división primordial entre hombre y mujer”.
—¿Qué números eran rituales?
—En muchos sacrificios el 4 representaba el mundo, el cual estaba asociado al cosmograma, entonces es común la existencia de 4 sacrificadores y 4 víctimas. En otros casos el 7 representabala deidad del maíz joven y cuando se trataba de muertos usaban el 9. Había números muy generales y otros que remitían a ciertas deidades.
—Menciona que en Templo Mayor existen ofrendas contadas…
—Los arqueólogos del Templo Mayor dicen que todo está contado y que los números no son al azar, pero aún no se logra entender la simbología de los números en las ofrendas. Me parece que para Templo Mayor hay más números calendáricos, pero es una investigación que deben realizar los arqueólogos de la zona.
CIENCIA Y RELIGIÓN. ¿Qué revela su estudio?, se le pregunta a la autora. “El caso mexica permite aprehender en los hechos la noción un poco abstracta del origen común de la ciencia y la religión, y arroja luz sobre algunos de los procedimientos numéricos que deberían ser objeto de una investigación sistemática en las sociedades tradicionales”.
Y prosigue: es decir, ¿cuál es el origen de la ciencia?, es manifiesto que en el caso de México, ese origen está en la religión. Los mexicas buscaron números y procedimientos matemáticos porque estaban indagando por medio de la religión, una manera de vivir en el mundo.
La investigación de Danièle Dehouve se enfoca en los mexicas quienes –comenta–, han dejado pocas “grandes cifras” de los usos sociales y rituales, a diferencia de las estelas mayas, sin embargo, esos exiguos registros son documentos de la época de la Conquista, los cuales –en su opinión–no han sido aprovechados para un estudio específico.
“Mi fuente de predilección fueron los libros recopilados por Bernardino de Sahagún, el Códice Florentino en náhuatl y mi trabajo entre las poblaciones indígenas contemporáneas”, destaca.
Para el caso de los mexicas, indica, existen muchos documentos etnohistóricos valiosos sobre los rituales, lo que no hay para el caso de los mayas porque de esa civilización sobreviven estelas y escrituras, pero no la riqueza de documentos del siglo XVI.
“Creo que mi investigación es novedosa porque no todos los investigadores dan cuenta de que se contaban los sacrificios, los sacerdotes o los sacrificadores; por ejemplo, Sahagún no lo refiere porque no lo entendía, pero recopiló en varios momentos cosas contadas pero aún nos falta mucha información”, señala.
—Entonces, ¿los números para los mexicas no sólo se ceñían a formar los calendarios de 260 y 365 días?
—Mientras los estudios anteriores privilegiaban ciertos aspectos, como el calendario, el libro ofrece una revisión sistemática y completa de los ámbitos de la utilización del número: las numeraciones orales y escritas, el empleo del número en las cuentas tributarias, los censos y las operaciones comerciales, en el calendario y las medidas, en la adivinación, los juegos, los mitos y los rituales.

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