Tecnología universitaria permite rehabilitar tuberías sin excavar | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Tecnología universitaria permite rehabilitar tuberías sin excavar

Renovada. Los ingenieros emplean un “liner” que introducen en la tubería, el cual será el recubrimiento que después se expandirá.

Un par de ingenieros y emprendedores universitarios diseñó una solución que permite cambiar cualquier tipo de tubería sin perforación alguna y en tan sólo una noche. Después de incubar su empresa en InnovaUNAM y respaldar su tecnología en el Instituto de Ingeniería de la misma universidad, los especialistas crearon Tubepol (Tecnología Integral en Renovación de Tuberías), que renuevan la tubería con un relleno de polímero que recubre la cavidad original y dura hasta 50 años.
Hace poco más de un lustro inició el proyecto de Adrián Cordero y Jorge Pérez Gavilán  a partir de la tesis de éste en la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de la Universidad Autónoma de México (UNAM). Después de la etapa en la Universidad, los ingenieros consolidaron su empresa con apoyo de la Fundación México-Estados Unidos para la Ciencia (Fumec) para apuntalar los puntos donde “cojeaban”, señala en entrevista Adrián Cordero. Ahora, mantienen vínculos con la institución para allegarse y participar por recursos en instituciones de ambos países para mejorar su tecnología y acelerar sus procesos. La tecnología de los universitarios permite evitar el costoso y complejo trabajo de reemplazar una tubería hidráulica, por ejemplo, que requiere de obras para extraer la estructura, su excavación, reasfaltado y más consecuencias urbanas mientras se lleve a cabo.
PROCESO. El primer paso del proceso Tubepol es hacer un diagnóstico mediante una videoinspección. Para ello introducen vehículos de cuatro ruedas —los 4x4 de las tuberías, dicen los empresarios— controlados de forma remota para captar en tiempo real imágenes del conducto y conocer en qué condiciones se encuentra. Con ello, los ingenieros toman en cuenta factores como suelos, superficies, manto freático y otras variables, como espesor de la tubería, para diseñar su estrategia de acción.
El siguiente paso es el diseño del “liner”, una especie de bolsa de felpa-poliéster que introducen a lo largo de la tubería e inflan como un globo elongado. Este “liner” tiene en su parte interior una felpa similar a la “borrega” de una chamarra, mientras que en su exterior cuenta con una capa plástica elaborada con diferentes polímeros.
Ya diseñada, en tramos de 100 a 150 metros —dependiendo de los puntos de acceso a la tubería— aproximadamente, se impregna el interior de la bolsa con una resina similar a la  miel que la humedece; posteriormente se traslada al punto de acceso de la tubería a rehabilitar, como una coladera, y la inflan.
De esta forma el “liner” entra invertido dentro de la tubería y la resina comienza a polimerizarse y hacerse dura. Una vez inflada, re circulan vapor saturado para calentarla y terminar el proceso de endurecimiento, que puede tardar entre 7 y 10 horas; después se cortan los extremos del tramo y la tubería queda lista. “Sin hacer excavación alguna, creamos una tubería totalmente nueva dentro de la dañada”, apunta el ingeniero universitario.
BENEFICIOS. Sin realizar excavaciones, el proceso de Tubepol permite reducir hasta 10 veces los costos que tendría una obra convencional. Además, en una noche permite rehabilitar 100 metros de tubería, en tanto que los procedimientos comunes tardan entre 2 y 3 semanas para recuperar la misma extensión. El resultado es una tubería estructural de buenas propiedades dentro de la anterior, pero independiente, sin juntas, hermética y en cumplimiento de toda norma mexicana, explica Cordero.
“Además no hay cierre de calles ni desviaciones —los vecinos ni siquiera se enteran de que estuvimos ahí—, disminuimos la emisión de dióxido de carbono de maquinaria pesada, y no se cierran comercios ni hay pérdidas económicas como consecuencia de las obras. Y si bien tiene una garantía de 50 años, la nueva tubería puede perdurar hasta el doble, en tanto que las comunes de concreto tienen una vida de cerca de 25 años”.
De esta forma, Tubepol ha rehabilitado estructuras que van desde tuberías pequeñas que atraviesan un hospital, hasta el alcantarillado de la autopista México-Tuxpan, evitando colapsos de sus estructuras hidráulicas. Pero este procedimiento también puede utilizarse en tuberías de gas o para transporte de hidrocarburos, aunque ahora se ha enfocado al área hidráulica con un mercado donde sus clientes principales son los tres niveles de gobierno, paraestatales e industria privada.
Consolidada y con clientes, ahora la empresa busca mejorar la eficiencia de sus procedimientos, como la instalación más rápida del “liner”, disminuir la huella ecológica y urbana de los procesos y desarrollar el equipo para instalar tuberías de mayores proporciones.
También realizan investigación para rehabilitar las tuberías con mayor presión interna,  en mezclas de materiales, más eficientes y baratos. Para ello colaboran con la FES Acatlán y además de emplear sus laboratorios, cuentan con una planta de becarios para realizar las investigaciones.
Pero su vínculo con la academia no queda ahí, puesto que imparten cursos en universidades así como en dependencias de gobierno, donde muestran y explican detalles de su tecnología. “Lo que buscamos además es educar al mercado, bajo la idea de que nadie te va a comprar algo que no conoce”.

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