Propone la UNAM Ley de Desarrollo Constitucional | La Crónica de Hoy
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Propone la UNAM Ley de Desarrollo Constitucional

Acto. Pedro Salazar ofreció detalles del anteproyecto Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Texto reordenado y consolidado.

La Constitución mexicana es una muy distinta a la promulgada en 1917. Actualmente, es tres veces más extensa, tiene dos veces más palabras y tiene un desorden importante en su contenido. Los constitucionalistas dividen las constituciones en dos partes, la dogmática, relacionada con los derechos, y la orgánica, referente a los poderes. Pero en nuestra carta magna es muy complicado encontrar esta división, que se ha perdido debido a un largo proceso de reformas.
Este diagnóstico de nuestra Constitución, que hoy cumple su 99 aniversario, es expuesto por Pedro Salazar Ugarte, director del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, quien recuerda que si bien en su momento la Constitución de 1917 fue un caso paradigmático para el constitucionalismo mundial, hoy en día es un texto que no dice mucho a los mexicanos y sólo se convertido en patrimonio de juristas y jueces.
“Por ejemplo, si leemos el artículo 28 encontramos un texto confuso e inaccesible, pero esto es válido para muchos más. A su vez, hay casos como el artículo 41, que tenía 63 palabras en 1917 y hoy tiene 4 mil”. En conferencia, el  universitario refirió que la Constitución se modificó e incorporó contenidos normativos, algunos sólo reglamentarios, que no se necesitan en ésta, como los minutos y segundos a los que partidos políticos tienen acceso en radio y televisión durante tiempos electorales. “Son razones políticas por lo que quieren que tengan jerarquía constitucional”.
La Constitución del país se ha robustecido, explicó, por las reformas a las que ha sido sujeta a lo largo de este centenario, no obstante esto no significa algo negativo. “Esto no ha sido una mala noticia porque así la Constitución ha sido útil como instrumento para modernizar a México. El problema es que el proceso ha tenido consecuencias negativas para la técnica constitucional, dejando un documento extenso, confuso, contradictorio, muy desordenado y de difícil lectura”.
Salazar Ugarte añadió que las reformas, más allá del debate ideológico de su contenido, han sido positivas como mecanismo para procesar conflictos políticos del país y ser un eje para encontrar acuerdos. A través de reformas, México transitó a la democracia, hubo una apertura económica, se abrió en ella la agenda de derechos humanos, y si bien ha habido recientemente otras reformas controvertidas, como la energética y la de telecomunicaciones, ha fungido como instrumento para transformar instituciones, agregó.
Pero estas reformas necesitan de otro espacio, como el repositorio propuesto por investigadores del instituto, encabezados por Héctor Fix-Fierro y Diego Valadés, en el anteproyecto Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Texto reordenado y consolidado. Se trata de una propuesta de Ley de Desarrollo Constitucional que —explica el anteproyecto— se conformaría por “leyes constitucionales” que son más rígidas que las leyes ordinarias, pero menos que el texto constitucional, “pues la reforma de éste exige en nuestro ordenamiento, la participación de las entidades federativas y la aprobación de una mayoría de ellas”.
El resultado de todo el proyecto de reordenamiento de la Constitución propuesto por la UNAM  busca su consolidación y reorganización, sin modificar contenidos constitucionales y manteniendo inalterado el aspecto normativo, y sin romper los pactos políticos que sustentan ese contenido. Además de hacerla más accesible a la lectura, coherente y ordenada, todas las normas reglamentarias se trasladarían a la Ley de Desarrollo Constitucional, “esto la aligeraría en un 30%”.

DESCONFIANZA. Pero por qué todas estas reformas han sido plasmadas de manera innecesaria, hablando técnicamente del funcionamiento constitucional, en la Carta Magna. Pedro Salazar refiere que se debe a la desconfianza entre la clase política del país. “Con el objetivo de que no vean roto un acuerdo, los partidos han buscado subir muchas reformas y normas a la Constitución, donde se mantendrán blindados y será más difícil hacer modificaciones futuras. “Los salarios de los consejeros del Instituto Nacional Electoral o los nombramientos de consejeros del INEE se encuentran ahí, y no es necesario”. La Ley de Desarrollo Constitucional —que tiene origen en las investigaciones de Héctor Fix-Zamudio, entre otros— no cierra la puerta a las reformas, enfatiza, sino que es otro receptáculo vinculado a la carta magna.
Todo esto requiere de la reordenación y consolidación constitucional, del tipo propuesto por el anteproyecto de la UNAM, bajo solicitud de las cámaras de diputados y senadores. Para llevar a cabo esta reingeniería técnica, Salazar Ugarte menciona que sólo se podrá lograr a través de un gran pacto político, que incluya a todas las entidades federativas, donde los actores políticos acepten el cese de reformas o contenidos durante la transición. Para el jurista lograr este ordenamiento no es impensable, e incluso sería la forma ideal para revitalizar el documento dentro de un año, cuando se conmemorará su centenario.
De seguir con una Carta Magna inalterada, puntualizó, se podría convertir en un instrumento jurídicamente irrelevante, sujetada a ser interpretada de maneras incorrectas y afectar los derechos de los mexicanos. Pero, los cambios propuestos por la UNAM “inyectarían años de vigencia útil a la Constitución, para el futuro y las próximas generaciones de mexicanos”.

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