“La resignación ante la violencia no debe atrincherarlos en sus sacristías”: Papa Francisco | La Crónica de Hoy
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“La resignación ante la violencia no debe atrincherarlos en sus sacristías”: Papa Francisco

El júbilo de los grupos religiosos reunidos por escuchar las palabras del Papa fue desbordante. Aquí, la congregación Trinitarias de María.

El papa Francisco exhortó ayer en Morelia a sacerdotes, presbíteros, obispos, diáconos, religiosos y seminaristas, no caer en la tentación de la resignación ante una realidad dominada por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad, fenómenos que configuran —dijo— un sistema que parece inamovible.
En el marco de su penúltimo día de visita pastoral a nuestro país, en el Estadio Venustiano Carranza de la capital michoacana, el Pontífice ofició una misa ante unos 20 mil religiosos, a quienes advirtió que ante tal realidad la resignación es la tentación en que podrían incurrir.
En su homilía expresó que una de “las armas” preferidas del demonio” es la resignación, que se manifiesta en expresiones como  “¿y qué le vas a hacer?, la vida es así”; que paraliza y les impide no sólo caminar, sino también hacer camino, y “los atemoriza y atrinchera en sus sacristías y aparentes seguridades”.
Ante esta circunstancia, elevó la primera frase del Padre Nuestro: “No nos dejo caer en tentación”, exclamó.
En la celebración eucarística destacó la presencia del arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, quien el 14 de febrero del año pasado fue elevado a cardenal por designación de Francisco, y con quien el Pontífice comió en su estancia ayer en Morelia.
Francisco se preguntó ante los religiosos: ”¿cuál puede ser una de las tentaciones que nos pueden asediar?, ¿cuál puede ser una de las tentaciones que brota no sólo de contemplar la realidad sino de caminarla?, ¿qué tentación nos puede venir de ambientes muchas veces dominados por la violencia, la corrupción, el tráfico de drogas, el desprecio por la dignidad de la persona, la indiferencia ante el sufrimiento y la precariedad?
“¿Qué tentación podemos tener nosotros una y otra vez, nosotros llamados a la vida consagrada, al presbiterado, al episcopado, qué tentación podemos tener frente a todo esto, frente a esta realidad que parece haberse convertido en un sistema inamovible?
Y se contestó: “Creo que la podríamos resumir con una sola palabra: resignación”.

FUNCIONARIOS DE LO DIVINO. El Papa también convocó a los religiosos evitar convertirse en “funcionarios de lo divino”, pues “no somos ni queremos ser nunca empleados de la empresa de Dios, porque somos invitados a participar de su vida, a introducirnos en su corazón”.
A diferencia de las misas en Chiapas y Ecatepec, en las cuales hubo porras, cánticos, vítores y algarabía, la de ayer fue notablemente más solemne y sobria.
El Papa resaltó la importancia del trabajo pastoral y tras de apuntar que “a rezar se aprende, como a caminar, a hablar, a escuchar; a rezar se aprende como en la vida”, añadió que en Jesús este ejercicio no tiene “el gustillo de la rutina o de la repetición” sino al contrario, “tiene sabor a vida, experiencia y autenticidad”.
En este orden de ideas Francisco dijo que Jesús supo “vivir rezando y rezar viviendo”... ¡Ay de nosotros, si no la compartimos!”.

TATA VASCO. Mención especial mereció la vida de Vasco de Quiroga, primer obispo de Michoacán, quien realizó obras en beneficio de las comunidades purépechas y por lo mismo es recordado como Tata Vasco, “el español que se hizo indio”.
Francisco agradeció por ello al cardenal Suárez Inda el que haya decidido que la misa de ayer fuese oficiada con el báculo y el cáliz de Tata Vasco, el misionero que realizó acciones que fueron un respiro ante una realidad tan paralizante e injusta que vivían los indios purépechas, descritos por el propio misionero como “vendidos, vejados y vagabundos por los mercados, recogiendo las arrebañaduras tiradas por los suelos”.

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