La Constitución se ha vuelto un documento con claroscuros: Valadés | La Crónica de Hoy
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La Constitución se ha vuelto un documento con claroscuros: Valadés

El Colegio Nacional * El ex ministro refiere que en la carta magna las cosas no son totalmente buenas ni totalmente malas, puesto que se tienen apartados de avanzada mundial, a la vez que evidencia rezagos. El investigador de la UNAM enfatiza además que no es necesario iniciar una nueva Constitución, sino reordenar la existente, que el próximo año cumplirá su centenario

Diego Valadés refiere en entrevista que después de compactar la Constitución se deberán hacer reformas.

Aunque hay grupos que apoyan la idea de crear una Constitución nueva para México “desde cero”, otros pensamos que si se elige substituir el actual texto y reescribirlo totalmente se reabrirán desencuentros que fueron muy duros e incluso provocaron guerras en el siglo XIX, como la definición de la naturaleza laica del Estado mexicano. Así opinó, en entrevista con Crónica, el ex ministro de la Suprema Corte de Justicia y ex procurador General de la República, Diego Valadés, quien es miembro de El Colegio Nacional.
A menos de un año de que se cumpla un siglo de la promulgación de la actual Constitución mexicana, Valadés Ríos dijo que en la actual carta magna las cosas no son totalmente buenas ni totalmente malas. Se tienen apartados que son de avanzada mundial y otros con claros rezagos.
El abogado que dirigió el Instituto de Investigaciones Jurídicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (IIJ-UNAM) indicó que la Constitución ha tenido alrededor de 700 cambios en un periodo de 99 años, pero todavía es un texto sólido que necesita ser compactado y reordenado.
Explicó que hay una idea en la que todos están de acuerdo: buscar una nueva “constitucionalidad”, es decir corregir las deficiencias y rezagos que se han llegado a identificar en el documento legal más alto de la República. Para corregir esas fallas se abren dos posibles caminos para esta generación.
“La nueva constitucionalidad es a favor de lo que estamos todos: unos entendiendo que la podemos alcanzar reformando la actual Constitución y otros entienden que sólo se puede conseguir substituyéndola.
“Yo no soy partidario de la substitución de la Constitución por otra nueva, por dos razones: en primer lugar porque no hay nada de lo que se propone por parte de quienes quieren sustituirla que no se pueda incorporar por vía de la reforma. Y en segundo lugar porque hay muchos aspectos que ni quienes queremos reformarla o quienes quieren sustituirla estamos pensando en modificar, como la laicidad del Estado o la propiedad originaria del Estado con relación al territorio nacional”, explicó Valadés en conversación en la biblioteca de El Colegio Nacional.
“Esos conceptos que no están siendo objeto de discusión en este momento, sí lo serán en caso de que se abriera por completo un nuevo proceso constituyente donde se discutiría todo, otra vez, a partir de cero. Esto expone al país a nuevos desencuentros o a que adquiera una orientación que nos parece indeseable porque sería el abandono de las tesis con las que hemos venido luchando desde el siglo XIX los mexicanos”, añadió el también miembro del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).
ABC CONSTITUCIONAL. Diego Valadés Ríos opina que uno de los efectos negativos que han tenido los numerosos cambios a la Constitución mexicana, desde su promulgación en 1917, es que se ha hecho un texto más para expertos que para ciudadanos.
“Las constituciones son textos para ciudadanos. En todas las partes del mundo son instrumentos donde la ciudadanía encuentra la estructura del Estado y los derechos que el Estado le concede. De modo que cuando la ciudadanía deja de tener un contacto con la Constitución, la Constitución también se empobrece”, puntualiza el abogado nacido en Mazatlán, Sinaloa.
Cuando se le pide un ejercicio didáctico para explicar a público no especializado cuáles son las partes indispensables que debe tener una Constitución, como si se tratara del cuerpo de un ser vivo, identifica tres componentes indispensables:
“Son esencialmente tres grandes rubros en los que se inscriben las normas de la Constitución: en uno está la organización y el funcionamiento de todos los órganos del Estado; un segundo rubro es el que agrupa a las relaciones entre los órganos del Estado y los gobernados, y un tercer rubro es el que se refiere a las relaciones horizontales entre todos los integrantes de la sociedad. Entonces la Constitución regula las relaciones horizontales que se dan entre la sociedad; las relaciones entre gobernados y gobernantes, así como las relaciones que se producen en el ámbito estricto de los gobernantes. Éstos son los tres grandes planos que recorren a las constituciones en todas partes. Las diferentes normas de una Constitución pueden ser clasificadas en alguno de esos tres niveles”, detalló.
Como un último análisis sobre la fortaleza y debilidad actual de la carta magna mexicana, Diego Valadés explicó por qué piensa que el documento contiene una paradoja:
“Así como nuestra Constitución presenta algunos aspectos de avanzada en cuanto a nuevas instituciones y defensa de los derechos humanos, en algunos otros ha quedado muy rezagada.Un ejemplo es lo que se refiere a sistema representativo, a régimen de gobierno, a derechos de las minorías políticas representadas en el Congreso, a un sistema eficiente de controles entre los órganos del poder, fundamentalmente de controles entre gobierno y Congreso, así como controles internos dentro del gobierno.
“Todo esto presenta en este momento un panorama deficitario en el orden constitucional e institucional y las consecuencias las vemos en el día a día, porque estamos viendo los efectos de un Estado muy debilitado institucionalmente”, puntualizó poco antes de insistir que esas deficiencias se pueden resolver con un trabajo en dos fases: primero compactar y ordenar lo que ya contiene la Constitución, y posteriormente hacer las reformas para agregar lo que falta.

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