Escultura El animal del Pedregal de Goeritz, “en absoluto abandono” | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Escultura El animal del Pedregal de Goeritz, “en absoluto abandono”

Reportaje * La escultura de concreto no ha recibido mantenimiento alguno en seis décadas. Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México suscribió en 2014 que sería restaurada; sin embargo, permanece deteriorada. El Patronato Jardines del Pedregal, organización civil, denuncia que el espacio es empleado para el comercio y personas comen sobre la escultura

El animal del Pedregal fue una de las primeras esculturas de Mathias Goeritz. Se encuentra en calle Las Fuentes, en Jardines del Pedregal.

Cuando Mathias Goeritz llegó a la Ciudad de México, en 1949, hizo lo que hasta ese momento no había realizado como artista: esculturas, y una de sus primeras obras fue El animal del Pedregal, pieza que actualmente se encuentra en la calle Las Fuentes, casi esquina con Avenida San Jerónimo, en Jardines del Pedregal, en la delegación Álvaro Obregón. Sin embargo, desde hace seis décadas, dicha obra no ha recibido ningún mantenimiento a pesar de las constantes peticiones.

“Las autoridades te dicen que sí, pero no te dicen cuándo. Siempre nos topamos con pared”, expresa Paula Arizpe, miembro del Patronato Jardines del Pedregal, organización ciudadana que desde 2010 busca rescatar la obra de Goeritz, entre otras diez peticiones que engloban la recuperación del valor arquitectónico y cultural del Pedregal, colonia planificada en la década de los 50 del siglo pasado por Luis Barragán.

El proyecto de restaurar El animal del Pedregal fue aceptado en 2014 por el Comité de Monumentos y Obras Artísticas en Espacios Públicos de la Ciudad de México (Comaep), según se puede leer en el acta de la sexta reunión ordinaria del 5 de agosto de 2014. No obstante, Arizpe señala que hasta la fecha la escultura no ha sido sometida a trabajos de limpieza ni restauración.

En el documento de la Comaep se puede leer que la obra de Goertiz presenta fisuras, faltantes y degradación, por lo que hasta hace dos años el estatus de la petición era “factible” y “en proceso”.

“Se informa de la restauración de la pieza, ya que actualmente la obra presenta degradación, fisuras, grietas, micro flora y algunos faltantes. La escultura no cuenta con un programa de mantenimiento y está en riesgo de sufrir daños irreparables, siendo ésta una pieza de valor artístico que marcó cierta importancia para el país y la cultura. Los trabajos de restauración son por parte de una iniciativa vecinal (…) y se informa que los trabajos estarán a cargo del Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble, Cencropam. ‘Factible. En proceso’”, se lee en el acta.

La Comaep es un ente presidido por el titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda, en coordinación con el secretario de Cultura de la Ciudad de México y la Autoridad del Espacio Público. En la reunión donde se aprobó y dio seguimiento al caso de la escultura de Goertiz, suscribieron el acta: Eduardo Aguilar Valdez, ex coordinador general de la Autoridad del espacio público en representación de Simón Neumann, ex titluar de Seduvi y María del Carmen Tostado, ex coordinadora de Patrimonio histórico, artístico y cultural, en representación de Eduardo Vázquez Marín, secretario de Cultura capitalino.

Lo que el Patronato Jardines del Pedregal (formado por 45 habitantes de la zona) propone –precisa Paula Arizpe– es rescatar los valores plásticos y el diseño original de la plaza pública en donde se encuentra la escultura de Goeritz, ya que era un espacio de bienvenida al fraccionamiento y de cierta forma, la escultura representa la fundación de la actual colonia.

En un diagnostico hecho por los vecinos, comenta Arizpe, se detectó que de los 10 mil metros originales que tenía dicha plaza, hoy solo quedan 525 metros cuadrados.

El animal del Pedregal se encuentra en absoluto abandono, de sus dos custodios colorines, uno de ellos ha sido completamente mutilado; la plaza se usa como explanada para vendedores ambulantes y bahía de ascenso y descenso para visitantes (de un edificio hoy en renta pero anteriormente perteneciente a la Semarnat)”, se explica en el diagnóstico elaborado por el patronato y que hasta el momento es el único documento público sobre el estado de conservación de la obra.

También enfatiza que los pilotes que resguardan a la escultura, están en mal estado y demolidos, debido a una mala ubicación ya que se permite que automóviles y autobuses se estacionen frente a la obra.

Otros aspectos que mencionan los vecinos en el documento es que la plaza, y por ende la escultura, carece de iluminación y son afectados por una alta contaminación visual que existe en su entorno.

—¿Qué es lo que propone el patronato?

—Colocar un espejo de agua alrededor de la escultura para que las personas respeten la escultura, evitar que se estacionen o que coman encima de ésta. Pintar el muro de fondo de la plaza en sus colores originales al igual que la reja, es decir, reinsertar simbólicamente las famosas rejas rosa mexicano.

Además, añade, iluminar la plaza en su conjunto, poner en su entorno pavimentos originales y permeables mismos que además de su cualidad ecológica disminuirán la velocidad en torno a la plaza, restaurar el área verde y habilitar una bahía de ascenso/descenso de automóviles que lleguen como visita del edificio que hay a un costado de la escultura.

GOERITZ ESCULTOR. Mathias Goertiz llegó a México en 1949 y conoció muy pronto al pintor Chucho Reyes y al arquitecto Luis Barragán, gracias a una cena de bienvenida que se organizó en la casa de Ida Rodríguez, esposa del historiador Edmundo O´Gorman; a partir de ese momento Goertiz se convirtió en amigo del Premio Pritzker.

“Luis Barragán se encontraba construyendo el Pedregal, lo estaba urbanizando, pero Mathias estuvo pocos días en la ciudad porque partió a Guadalajara para dar clases de educación visual por invitación del arquitecto Ignacio Díaz Morales, donde residió hasta 1952”, platica Lily Kassner, historiadora del arte.

Pero en ese lapso Goeritz empezó a hacer escultura, creación que no había hecho en España a pesar de que fue muy amigo del escultor Ángel Ferrant, quien a menudo le pedía trabajar juntos para colocar color a obras. Sin embargo, Goeritz conoció en México a un tallador de nombre Romualdo de la Cruz, quien le enseñó la talla directa en madera, platica la investigadora.

La primera obra que hizo fue La mujer barroca y extática y continuó desarrollando esculturas de madera, pero en 1951 Luis Barragán le pidió que hiciera una maqueta de una escultura para colocarla en la entrada y salida del Pedregal, una zona donde el Pritzker incluyó el pasaje (de rocas volcánicas y jardines) en la arquitectura.

“Entonces Mathias hizo muchos animales pero el que más le gustó a Barragán fue El animal del Pedregal, una serpiente hecha de cemento, lo cual es importante porque Mathias fue el primer escultor en México que le dio importancia a otros materiales, antes de él todo era talla de piedra, madera o bronce, pero Mathias puso como primacía el concreto. Entonces El animal del Pedregal está hecho de concreto”, explica Lily Kassner.

Es decir, enfatiza la investigadora, a los dos años de que Goeritz llegó a México, “ya estaba haciendo escultura pública, una escultura al aire libre, muy diferente a todo lo que se estaba realizando en la época porque sus piezas ya tenían una influencia más vanguardista, porque de 1949 a 1951 la parte figurativa estaba muy presente y la obra de Mathias era abstracta”.

—¿Por qué Goeritz eligió hacer una serpiente?

—Porque lo había visto en las ruinas de Teotihuacán y Tenayuca, eso le deja una gran fuente de inspiración. El otro motivo es que en el Pedregal había muchas serpientes. El tema le gustó a Barragán y autorizó que se construyera.

“Cuando llegó al país, Mathias le dijo a Chucho Reyes que tenía que llevarlo a las pirámides de Teotihuacán, y ahí Mathías tuvo un choque maravilloso que lo impactó, aparte él ya había conocido Tenayuca y Xochicalco, entonces cuando Mathías tuvo el contacto con el mundo precolombino, realmente no es que cambiara su concepto de grandeza, pero sí reafirmó lo que ya traía de Europa: que no importaba que la escultura de Grecia fuera muy pequeña, porque aun en esas dimensiones ya estaba inmersa la monumentalidad”, añade Kassner.

—¿Ha visitado recientemente la escultura del Pedregal?

—No, pero está maltratada, tiene que restaurarla personal del INBA. En México tienes que darle muchas armas a la gente para que conozca las cosas, es importante que sepan que en el Pedregal está una de las primeras obras que hizo Goeritz.

RESCATE ESTÉTICO. “La finalidad del patronato es recuperar en la medida de lo posible las grandes plazas, avenidas y jardines de Barragán, por ejemplo, en Bulevard de la Luz la delegación mandó a hacer un camino para pasear perros, que le dicen trotapista pero ni siquiera mide un kilómetro y este tipo de acciones pocas pensadas, con poca sensibilidad estética es lo que a los colonos nos tiene molestos”, expresa Paula Arizpe.

En el fondo, enfatiza, quieren volver a lo que Barragán diseñó, estructuras geométricas de colores llamativos, “el rescate se trata más de quitar que de poner”.

—¿Cuánto dinero requieren para realizar los proyectos?

—Son 450 millones de pesos para rescatar toda la colonia, hemos tratado de buscar otros mecanismos de fondeo con el gobierno central, con Mancera nos reunimos cada dos o tres meses para ir afinando el vehículo (de pago), ellos pagarían la mitad de todo el proyecto y la comunidad pagaríamos el resto.

ZACATÉPETL. Un punto dentro del proyecto de rescate del Pedregal que incluye el patronato, es atender el sitio arqueológico Zacatépetl, reto que consideran será el último en resolver debido a la complejidad de proteger vestigios prehispánicos.

De acuerdo con la arqueóloga Emma Marmolejo, el sitio se ubica en la cima del cerro Zacatépetl que con la urbanización de los años 50, quedó cercado por casas, además de que como parte de un proyecto de reforestación se introdujeron árboles de eucalipto, planta que agota la fertilidad del suelo y se llenan rápidamente de plaga.

“En 1970 el sitio se declaró parque público, pero eso es relativo. Para 1987 los programas parciales de desarrollo de Coyoacán, lo denomina área de valor ambiental y el Instituto Nacional de Antropología e Historia hizo una delimitación del sitio, en 2003 se le declara para de valor ambiental pero con la categoría de bosque urbano”.

En opinión de la experta, el problema es que el sitio está cubierto de eucaliptos y destruido porque a pesar de tener una protección, está solo y hoy no resulta de interés para investigaciones sistemáticas.

Los primeros que registraron la zona fueron Manuel Gamio y Pablo Martínez del Río, añade la arqueóloga Margarita Treviño, éste último en 1934 ubicó dos pirámides con una base 30 metros, un recinto de 120 metros de este a oeste y 70 de norte a sur, identificó una estructura redonda relacionada con las grandes cacerías que realizaban los señores de Tenochtitlán.

“El último trabajo lo hizo Eduardo Noguera en 1946, quien dijo el sitio perteneció al posclásico tardío, fue dedicado a la cacería y por lo tanto no tuvo ocupaciones permanentes, sino temporales. También señaló que la poca presencia de fragmentos de obsidiana indican que la matanza de los animales se hiciera con macanas”, concluye.

 

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