Vivían como ricos, hasta que jueza uruguaya descubrió que eran capos mexicanos | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

Vivían como ricos, hasta que jueza uruguaya descubrió que eran capos mexicanos

Este es el lujoso chalet en que vivían Gerardo González Valencia y su esposa Wendy Amaral.

Durante su estancia en Uruguay, el segundo al mando del grupo delictivo Los Cuinis, Gerardo González Valencia, Lalo, Flaco, Silver, Silverio, Eduardo o  Laline detenido en abril pasado, y su familia recibían dinero en efectivo proveniente de México, que utilizó para hacerse de inmuebles y empresas.  

No poseían cuentas bancarias y tampoco realizaban transferencias de recursos en el país sudamericano, para evitar ser detectado por autoridades de inteligencia financiera. Por un tiempo, logró expandir el poder económico de Los Cuinis.

“Ninguno de los miembros de la familia desarrollaba una actividad laboral, ni comercial, ni lucrativa lícita, no recibía rentas, por lo que los gastos eran cubiertos por fondos que provenían desde México, como lo admitió Gerardo González Valencia, manifestando que ingresaba dinero vivo a nuestro país (Uruguay), no realizando transferencias bancarias”, señala la investigación de la jueza uruguaya, Adriana de los Santos a la que Crónica tuvo acceso.

De acuerdo con la indagatoria de la jueza, el capo al servicio del poderoso cártel Jalisco Nuevo Generación y su esposa Wendy Amaral Arévalo, identificada por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos como una de las cinco mujeres que lavaban dinero para Jalisco Nueva Generación, vivían desde 2011 en Punta del Este, Uruguay.

“Anteriormente vivían en Buenos Aires, viniendo esporádicamente a Punta del Este, donde luego radicaron. Además del matrimonio, vinieron las niñeras de los niños de nacionalidad mexicana, así como sus abuelos maternos, los que permanecían durante varios meses en nuestro país”, señaló De los Santos.

Con los recursos, compraron un lujoso inmueble denominado en El Chalet “Quincho Grande”, ubicado en Punta del Este, por la suma de 2 millones de dólares americanos.

El Chalet “Quincho Grande”, ubicado en Punta del Este, lo compraron Wendy Araval y Gerardo González Valencia  en la suma de dos millones de dólares americanos, siendo su titular Montella Global S.A., sociedad constituida en Panamá, y cuya actividad es propiedad y explotación de bienes inmobiliarios propios y construcción de obras de arquitectura. Dicha sociedad fue adquirida al Estudio de Mossack & Fonseca”, señaló la Jueza.

A través de prestanombres, González Valencia adquirió casas, vehículos, y diversas empresas, todos con fondos en efectivo provenientes de México, los cuales entregaba a diversos operadores financieros para realizar las compras.

La pareja compró la sociedad panameña “DEL TODO ENTERPRISE S.A”, con el objetivo de registrar una marca, fabricar y comercializar tequila artesanal, lo que no pudieron concretar.

“DEL TODO ENTERPRISE S. A” es una de las cuatros empresas que González Valencia, quien salió de México para no ser detenido, constituyó en Uruguay y cuya cabeza principal era su esposa, Wendy Amaral.

Días antes de ser detenido por la justicia uruguaya, González Valencia pensaba salir de Uruguay, ya que sus negocios realizado con la sociedad Mossack & Fonseca, fue revelado por los llamados “Papeles de Panamá”.

“Si bien estaban por arrendar, G. V. admitió que pensaban irse del país, por todo  lo que estaba publicándose en los diferentes medios de prensa, incluso intento huir cuando fue detenido, llevando consigo un pasaporte presuntamente apócrifo”, señaló la jueza.

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