Intentaron atentar contra la libertad de expresión en España - Marcel Sanromà | La Crónica de Hoy
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Intentaron atentar contra la libertad de expresión en España | La Crónica de Hoy

Intentaron atentar contra la libertad de expresión en España

Marcel Sanromà

yer se disputó la final de la Copa del Rey en España, que el Barcelona le ganó con enorme sufrimiento al Sevilla en la prórroga por 2-0. El partido se presentaba exento de polémica, a diferencia del pasado curso, cuando el encuentro, entre Barça y Athletic de Bilbao, suscitó infinidad de discusiones por la previsible pitada monumental al himno de España.
Sin embargo, hace unos días, la delegada del gobierno español en Madrid, Concepción Dancausa, anunció que se prohibía la entrada de banderas independentistas catalanas al estadio Vicente Calderón, donde se celebró el partido.
En anteriores ediciones ya habían salido noticias de policías confiscando ‘esteladas’, incluso con relatos sobre agresiones y amenazas por portarlas, pero es la primera vez en que el gobierno decidía prohibirlas formalmente. El argumento, defendido por la vicepresidenta del ejecutivo, Soraya Sáenz de Santamaría, es que las banderas independentistas “incitan la violencia”, y que “el futbol es solo futbol”.
Sin embargo, ni Soraya ni Dancausa –hija de un dirigente fascista y contraria a cambiar los nombres de las calles que honoran a fascistas y a la dictadura— parecen considerar que portar otro tipo de banderas, como la española, la catalana oficial o la de Aruba, en un evento deportivo sea hacer política. Curioso.
Es además sangrante la decisión por la falacia de la violencia.  Nunca ha habido, en estos años de finales blaugranas, ningún tipo de violencia por parte de aquellos que han llevado ‘esteladas’, es decir que la única violencia que pueden incitar o suscitar es la de aquellos intolerantes a quienes les molesta que se exhiba una bandera perfectamente legal.
La decisión levantó la indignación generalizada en Cataluña, donde hasta algunos miembros del Partido Popular, que gobierna en funciones en Madrid, dijeron –con la boca pequeñita, eso sí– que la prohibición era un error y que sólo era el caldo de cultivo para generar más independentistas en la región del noreste de España.
Tanto una asociación catalana llamada Drets (derechos) como el club presentaron, por separado, recursos de urgencia ante la justicia. En el caso del club, el juez decretó la anulación del recurso por defecto de forma, pero en el caso de Drets, el juez dio la razón a los demandantes y canceló la prohibición.
Finalmente, miles de aficionados barcelonistas pudieron portar sus banderas independentistas en el estadio, sin mayor transcendencia ni violencia de ningún tipo. Afortunadamente, un juez tuvo más sentido común que un gobierno que, cada vez más, deriva hacia el cinismo, el sesgo y la mentira como arma contra el independentismo en Cataluña. Resulta especialmente preocupante que, ahora, sume el intento de coartar la más básica libertad de expresión, recordando una época donde un señor bajito con bigote mandaba con mano de hierro. Época en la que se movía como pez en el agua el padre de la sujeta que intentó prohibir entrar con una bandera legal a un estadio de futbol. Época que más de uno y de dos añoran en el Partido Popular. Que, por suerte, gobierna en funciones y puede tener su fecha de caducidad el 26 de junio.

marcelsanroma@gmail.com

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