El águila real en México, ¿por qué se debe conservar? - Conacyt - | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube
El águila real en México, ¿por qué se debe conservar? | La Crónica de Hoy

El águila real en México, ¿por qué se debe conservar?

Conacyt -

Ricardo Rodríguez Estrella*

El águila real (Aquila chrysaetos) es un ave del orden Accipitriformes que puede pesar más de 5 kilogramos y que mide poco más de 2 metros de envergadura. Es una de las aves más grandes y majestuosas en el mundo. Se le considera actualmente en la categoría de especie amenazada en la Norma Oficial Mexicana 059, y es una de las especies prioritarias para acciones de conservación en México con un programa de conservación de especies en riesgo (Procer), siendo una de las 5 especies que cuentan con un Programa de Acción de Conservación de Especies (PACE)
¿Por qué se han generado estos programas para el águila real entre la enorme diversidad de especies que hay en México? Aparte de que ha habido un grupo de personas dedicado a promover su conservación desde hace más de 10 años, esta especie tiene varias características que la hacen importante en los ecosistemas y tiene amenazas que la ponen en riesgo, con lo que se justifican estas acciones.
Los sitios donde se encuentra contienen una gran diversidad biológica de otras especies de animales y de plantas, por lo que se puede considerar al águila real como indicadora de sistemas biológicos sanos y funcionales. Es un depredador ubicado en los más altos niveles de las redes tróficas y estabiliza los sistemas mediante el control de presas, lo que permite a su vez que se estructure mejor la vegetación, pues varias de sus presas son herbívoros. Es por ello un factor clave en los ecosistemas.
Pero como todo depredador tope sus densidades son muy bajas, alcanzando en México 1 pareja cada 200 y hasta 3000 km2 dependiendo de la zona del país; el águila real se reproduce hasta el tercer o cuarto año de vida, logrando sacar volando del nido, por lo general, sólo a uno de sus dos pollos. Siendo un ave de gran tamaño, sus territorios pueden abarcar un radio de más de 30 kilómetros desde el nido, lo que indica que hace movimientos diarios amplios en la búsqueda de alimento.
Estas características hacen al águila
real muy vulnerable pues hay pocos individuos reproductores, se reproducen tardíamente, tienen poca descendencia y requieren amplias áreas en su hábitat, donde haya suficientes presas. Esta águila puede cazar desde cervatillos recién nacidos hasta codornices, perritos de las praderas y culebras, pero su dieta básicamente se concentra en liebres, conejos y ardillas.
Algo que es poco conocido, es que consume una gran cantidad de carroña, aprovecha los cadáveres, sobre todo de ganado vacuno, caballar, caprino u ovino, principalmente en la época de invierno. Sobre sus presas, se ha encontrado que en algunas regiones del mundo su dieta puede estar constituida en 90% de liebres y conejos.
En México las proporciones en el consumo de lagomorfos varían, por ejemplo en Baja California es de 50%; mientras que en Chihuahua sobrepasa el 80%. En uno de estos trabajos de un estudiante hecho por 3 años, se evidenció un solo resto de una cabra llevada a los nidos en todo el monitoreo. Por otro lado, en un estudio en Escocia de 15 años, analizando miles de restos de presas, los adultos llevaron restos de ovejas a los nidos para alimentar a sus crías sólo en muy pocas ocasiones, y como carroña. Lo anterior es un indicio de que sólo la información tomada de manera sistemática y minuciosa permite entender el papel que tienen los depredadores tope en los ecosistemas, y determinar por ejemplo su real consumo de animales ligados al interés humano.
La información previa basada en observaciones ocasionales y con poca evidencia llevan a colocar a estas especies en conflictos con pobladores locales. Llama la atención que, hace menos de 10 años, a las águilas reales se les perseguía inclusive con helicópteros en algunos ranchos de estados del norte de México, por la idea de que era un depredador voraz que afectaría los intereses ganaderos.
Pero ahora esa práctica casi se ha abandonado, en función de que hay un mejor conocimiento de la ecología de la especie y de sus hábitos alimenticios, y se ha difundido dicha información a los pobladores, quienes han tomado conciencia, dando al parecer una mejor dimensión al problema y eliminando ciertos mitos. Quiero señalar que hay una tendencia actual a trabajar con tecnologías modernas a ciertas especies relevantes, en problemas de conservación; por ejemplo el uso de tecnologías de seguimiento de movimientos por instrumentos satelitales (PTTs), que permiten ver ahora sus movimientos en tiempo real y a gran escala.
Estos estudios han permitido ubicar las migraciones de individuos de águila real desde EU a México, por ejemplo desde Alaska a la Sierra Madre Occidental (aprox. 5,700 km) o desde California a la punta de la península de Baja California (aprox. 2,300 km).
El estudio de depredadores de este tamaño y con estrategias reproductivas y de vida de largo plazo es complicado, y sólo estrategias nacionales pueden ayudar a completar la información tan necesaria para diseñar mejores programas de conservación a la escala que requieren animales de este tipo. Desde 2012 iniciamos una estrategia nacional para estandarizar los métodos del monitoreo de las poblaciones de águila real en el país, incluyendo la península de Baja California, Chihuahua, Durango, Coahuila, Nuevo León, Zacatecas, Jalisco, San Luis Potosí, Guanajuato, Aguascalientes, Sonora, y Nayarit. Investigadores de instituciones como elCibnor, Ipicyt, UANL, las UniversidadesAutónomas de Guanajuato, Antonio Narro, Zacatecas y Baja California, PROFAUNA y diversas ONGs se han involucrado en estos estudios, con apoyos de nuestras instituciones y de la Conabio y Conanp.
Hemos encontrado que hay poblaciones aparentemente estables en su reproducción, como las de Baja California, Chihuahua y Zacatecas. Otras tienen problemas porque se denota una disminución y desaparición de parejas reproductivas, como en zonas cercanas a actividad minera o zonas de explotación maderera como en San Luis Potosí y Guanajuato. Se han detectado como amenazas reales para las poblaciones de águila real la pérdida del hábitat con la disminución de presas asociadas, la minería por su acceso a zonas remotas y en sitios preferidos para la anidación, los parques eólicos y turbinas, la electrocución y el envenenamiento.
Lo que nos interesa es generar un conocimiento sólido sobre la ecología de la especie y detectar a detalle las amenazas que tiene al corto, mediano y largo plazo, para hacer propuestas de manejo y conservación en México; así como que el público tenga cada vez más conocimiento de la importancia de esta especie en los ecosistemas del país, de su problemática y que se hagan estrategias de conservación para que podamos seguir contando con su presencia y sus servicios ambientales. Es importante que se entienda el carácter de especie migratoria y que comparte los ecosistemas de México y de otros países al norte. El águila real es el símbolo que aparece en nuestro escudo nacional. Conservarla tiene que ver con apropiarse de la especie, hacerla nuestra.Nuestras investigaciones pretenden ayudar a este propósito.


* Investigador titular del Centro de Investigaciones Biológicas del Noroeste (Cibnor) y nivel III del Sistema Nacional de Investigadores

Imprimir

Comentarios