Nuevos bastiones partidistas en la geografía electoral | La Crónica de Hoy
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Nuevos bastiones partidistas en la geografía electoral

Morena se consolida en amplias extensiones territoriales pero con poca población; el PAN se muestra sólido en la parte central de la ciudad; El PRD en el sur, el norte profundo e Iztapalapa; el PRI tiene presencia al sur y al poniente

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La cartografía electoral de la Ciudad de México mostró su nuevo rostro en la elección del Constituyente. Aún siendo atípico, el llamado a las urnas del 5 de junio pasado dejó ver los bastiones duros de cada partido.

Morena se consolida en amplias extensiones (aunque poco habitadas) del sur y en el noreste de la ciudad y se torna el partido con una votación más homogénea a lo largo de la capital.

Es notable que el partido de López Obrador sea el único partido que no está en riesgo de caer por debajo del 3 por ciento de los votos en prácticamente ninguna sección electoral, salvo en un par de puntos dentro de bastiones claramente panistas.

En tanto, Acción Nacional mantiene una solidez en la parte central de la Ciudad, en Benito Juárez (Narvarte, Del Valle y San José Insurgentes) y Cuajimalpa. En esta última delegación, logra acumular más de la mitad de los sufragios en lo que fueron barrancas que hoy son los complejos habitacionales suburbiales.

Otro bastión panista es Lindavista, al norte. El PAN tiene problemas en los límites de la ciudad con el Estado de México para lograr votaciones significativas.

El PRD es el segundo partido con mejor distribución de su votación, sin embargo los puntos débiles se hacen mucho más evidentes que en el caso de Morena.

El Sol Azteca se muestra competitivo en el sur de la ciudad, en Iztapalapa y en el norte profundo de la Ciudad de México, hacia las barriadas en los cerros de la Gustavo A. Madero.

La voz de alerta está en el centro de la ciudad y en el poniente, en secciones donde su peso electoral no alcanza para llegar al 3 por ciento del electorado.

En tanto, el PRI se convierte en un partido periférico, con presencia en el sur y poniente. Al centro, su atracción de votantes es tenue e irregular.

MORENA, ¿GANADOR? Si la cartografía electoral de la Ciudad de México fuera un plano de guerra, el terreno aparecería con un corte transversal que Morena ha logrado abrir desde el sur, su bastión más sólido, hasta el noroeste. Las organizaciones políticas más tradicionales, principalmente PRD y PAN, han cedido terreno ante este avance.

El corte morenista pasa por la delegación Cuauhtémoc, dirigida por Ricardo Monreal y, curiosamente, por la típicamente panista Benito Juárez.

El PAN ha sido limitado a una presencia significativa en el centro-poniente, en tanto que el PRD ha visto concentrada su fuerza en Álvaro Obregón en el poniente y hacia el noreste de la ciudad.

Las barrancas al poniente muestran el dominio panista sobre las barrancas en Cuajimalpa, en tanto las de Álvaro Obregón, de colonias más modestas en el terreno económico, sirven de asiento a un claro bastión perredista libre de morenismo aún.

El oriente, antaño perredista, hoy es un entramado cerrado de secciones electorales avecindadas que han optado por alguna de estas formaciones políticas de la izquierda mexicana.

El norte profundo de la Ciudad, en la Gustavo A. Madero, zona con carencia de servicios urbanos y donde temas como la salud y la inseguridad siguen siendo una preocupación cotidiana, también se muestra impactada por la aparición de Morena.

 

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