La Sinfonía Turangalîla es un viaje a la catarsis: Duane Cochran | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

La Sinfonía Turangalîla es un viaje a la catarsis: Duane Cochran

Los conciertos de la OFUNAM se realizarán hoy a las 20:00 horas y mañana a las 12:00 horas en Sala Nezahualcóyotl.

Paisajes sonoros que remontan a la tranquilidad, la ternura y el amor, pero el mismo tiempo contrastan con expresiones salvajes de sonidos que buscan elevar la conciencia espiritual, para derivar en una catarsis tras 90 minutos de ejecución. 

Es éste el ambiente de la Sinfonía Turangalîla, que se escuchará en la Sala Nezahualcóyotl al ser interpretada por la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM), en compañía del pianista Duane Cochran, bajo la batuta del director invitado Sylvain Gasançon, hoy a las 20:00 horas y mañana a las 12:00 horas.

Con este concierto finaliza la segunda temporada de conciertos de la OFUNAM, con la participación además de Nathalie Forget a cargo de las ondas Martenor, instrumento que forma parte de la sinfonía o poema sinfónico de Olivier Messiaen. 

Se trata de una sinfonía muy difícil, en palabras del solista Duane Cochran, pero que al final provoca una catarsis, propia de la historia de amor y muerte entre Tristán e Isolda, tema en que está basada la sinfonía. 

“Es una pieza con numerosos adornos que parecen no tener sentido y que el público escucha durante 90 minutos continuos a través de diez movimientos en los que se deja sentir la magnitud del sonido y la alegría desbordante del final es una catarsis”, describió el pianista. 

En entrevista, Cochran destacó que la música de Messiaen está pensada para que la gente pueda tener en su cabeza imágenes todo el tiempo, razón por la que el tiempo puede pasar de manera más rápida. 

“La razón es que Messiaen era un hombre muy espiritual, basada en la religiosidad y eso da una sensación diferente como escucha”, detalló el solista.

Y es que para Cochran, la música de Messiaen no es fácil y para volver a tocar una sinfonía monumental como Turangalîla, es necesario dejar pasar tiempo: “Las obras con como los platillos, puedes saciarte pero después dejas pasar tiempo para volver a disfrutar del sabor”. 

Una razón de peso para que Cochran ejecute música de Messiaen (que dijo no es frecuente), radica en la dificultad de este compositor, pues el pianista considera que se deben tocar obras difíciles. 

“No todos los días se escucha esta sinfonía, por lo cual es un tesoro, pero además me gusta tocarla no tanto porque me gusten las piezas difíciles, sino porque más bien me gusta tocar obras innovadoras y que resultan difíciles, no tocar más de lo mismo y que la gente ya puede conocer”, agregó el pianista. 

Será la primera vez que el joven director de orquesta Sylvain Gasançon, invitado por la OFUNAM para dirigir el ultimo concierto de la temporada, guíe con su batuta los sonidos para esta sinfonía, por lo cual lejos de tener miedo o nervios, se siente contento. 

“Lo difícil es lograr la concentración en cada uno de los sonidos que se pueden escuchar, porque son tantos repetidos que podría ser fácil equivocarse, pero el reto está en la comunicación que hemos establecido la orquesta y yo para saber que las cosas van bien”, explicó Gasançon. 

Destacó el papel del piano, que a lo largo de la obra tiene intervenciones como solista y otras con la orquesta pero cuyo sonido sobresale del resto de los instrumentos: “Es importante porque ayuda a reforzar los sonidos de la naturaleza que le interesó reflejar a Messiaen”.

Añadió que entre ellos se puede escuchar la imitación de los pájaros, el goteo de agua tras la lluvia; elementos que podrán despertar en cada asistente un sentimiento diferente pero que lleva el sello de felicidad.

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