Volver a fluir - César González Madruga | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Volver a fluir | La Crónica de Hoy

Volver a fluir

César González Madruga

Conforme el ser humano va creciendo en la vida, la perspectiva de competitividad se va estandarizando a los cánones establecidos dentro del conjunto social en el que se desarrolla. Mi mejor maestro, mi hijo de un año y dos meses, me ha enseñado a redescubrir el ser por el simple hecho de dejarlo expresar. Jugar con un niño por el simple hecho de jugar, sin el objetivo de ganar o perder, descubrir sin buscar, sorprenderse sin perderse, dormir para soñar y descansar para seguir jugando. Mientras me dejo fluir expresando mi ser con él, riendo sin buscar enseñarle nada, repaso mis momentos cuando estamos separados, conviviendo con mi cotidianidad aplicando las enseñanzas de mi maestro, descubro que emerge dentro el contexto social el miedo a dejarse ser.
Conforme el ser humano crece espejeándose con otros comienzan los primeros enfrentamientos y sentimientos de posesión, el juego entonces ya tiene como objetivo superar al otro, vencerle, y la búsqueda sólo se considera exitosa cuando se encuentra.
¿Puede el amor expresarse sin contenerse? Vivir el amor como un infante en la máxima expresión de permitir al amor incondicional fluir dentro, haciendo al yo a un lado. Es decir; no soy yo quien ama, porque entonces es un amor atrapado en mí, sino que es la fuente inagotable del amor que fue y será fluyendo dentro de mí, para entonces ser un canal de manifestación constante del amor. Sólo así puede el Ser conectarse a la abundante fuente unificadora con toda la creación.
Volver a fluir con mi hijo como un recién nacido, me ha llevado a comprender que sólo el nacimiento puede conquistar la muerte, el nacimiento no de algo viejo, sino de algo nuevo. Dentro del alma, dentro del cuerpo social, si nuestro destino es experimentar una larga supervivencia, debe haber una continua recurrencia del nacimiento para nulificar las inevitables recurrencias de la muerte. El mexicano tiene como tarea ser capaz de combatir y de triunfar sobre sus limitaciones históricas personales y locales, alcanzando formas humanas generales, válidas, universales y normales. No de la sociedad y la psique presente y en estado de desintegración, sino de la fuente inagotable a través de la cual la sociedad ha de renacer.
Pero ¿que renace? la memoria del principio y el fin juntas en una nueva expresión. Como lo vivían los ancestros de las ciudades de Titanes en la leyes universales hechas vida, por ejemplo, la comprensión de los astros era interpretada desde la memoria de haber experimentado ya el ser un astro, y ese mismo principio aplicado para la medicina, trece constelaciones en las que se dividía el cielo equivalen a la 13 articulaciones principales (12 + el cuello). Renace el principio de lo macro y lo micro en una nueva circunstancia que le requiere.
La posibilidad de un mundo integrado como ya lo fuimos como humanidad: sumerios, mayas o egipcios, lo mejor de todos en Uno. No motivado por el interés del intercambio comercial, sino por la posibilidad, que la comunicación ha hecho posible, de transmitir los valores universales. El actual caos mundial está en búsqueda de un orden superior que lo modere, en México se ha conformado ya un movimiento con la rectoría del pensamiento para conducir ese proceso, se llama el Renacimiento Mexicano.


madrugacesardaniel@gmail.com
@CesarG_Madruga

Imprimir

Comentarios