La movilidad en la ciudad tiene un costo que todos pagamos: Carlos Gershenson | La Crónica de Hoy
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La movilidad en la ciudad tiene un costo que todos pagamos: Carlos Gershenson

El científico Carlos Gershenson.

“La idea de libertad que se tiene cuando se posee un auto es errónea, pues ésta es cada vez más condicionada”, señaló Carlos Gershenson, investigador del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM. El especialista en sistemas complejos y en el estudio de procesos de vida artificial participó en la segunda jornada del simposio “Hacia una ciudad sustentable”, realizado en El Colegio Nacional.

De acuerdo con el científico, que se desplaza por toda la ciudad en bicicleta, los problemas de movilidad y tráfico de la Ciudad de México contribuyen en buena medida a su “insustentabilidad”. Recordó que la red de transporte de la Zona Metropolitana del Valle de México es limitada, lo que deja pocas opciones de movilidad a los capitalinos, y a su vez la proliferación de vehículos particulares, la flota vehicular y la emisión de gases contaminantes.

En la zona metropolitana de ciudad, añadió, existen alrededor de 10 millones de autos, y se prevé que en los próximos 15 años aumenten a 20 millones. Durante su conferencia “La ciudad que queremos” añadió que la velocidad promedio del automóvil en la ciudad es de entre 6 y 40 kilómetros por hora, que comparados con otros sistemas de transporte es más ineficiente, puesto que pocas veces en el auto se alcanza la máxima velocidad.

Por otra parte, la rapidez del Metro se encuentra entre los 15 y los 30 kilómetros por hora, el Metrobús entre 10 y 20 kilómetros por hora, en tanto que la bicicleta es de 15 a 25 kilómetros por hora y autobuses de 6 a 12 kilómetros por hora. 

Los costos, apuntó, también son ineficientes puesto que el gasto promedio anual de un automóvil se eleva a 30 mil pesos, y el taxi a 20 mil; en tanto viajar en Metro o Metrobús cuesta entre 2 mil y 2 mil 400 pesos, respectivamente. El transporte más barato es el sistema de bicicletas Ecobici, cuya membresía cuesta 400 pesos anuales.

El académico de la UNAM señaló que el pretexto más común para no construir una línea de Metro o Metrobús es el alto costo que representan; sin embargo, la compra de 300 mil autos anuales nuevos asciende a 60 mil millones de pesos, cantidad que alcanzaría para la construcción de 33 kilómetros del Metro o 666 kilómetros del Metrobús. 

Gershenson manifestó que ante la gran cantidad de vehículos que existen en la Ciudad de México, es vital reducir la demanda de autos y aumentar la capacidad del transporte público, así como desarrollar más fuentes de estudios y trabajo cerca de la gente, para que usen menos el coche. “La ciudad va a seguir creciendo y no podemos hacer nada contra eso, la movilidad tiene un costo que todos estamos pagando y si no hacemos algo nos va a llevar la ‘entropía’”.

En la segunda jornada del simposio también participaron Amparo Martínez , directora del Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático, el arquitecto Enrique Ortiz Flores, Rolando Cordera, coordinador del Programa Universitario de Estudios para el Desarrollo de la UNAM, Eusebio Juaristi, investigador del Cinvestav y miembro de El Colegio Nacional, así como el también miembro y escritor Juan Villoro.  

En su participación, el escritor y periodista apuntó que crear una educación suficientemente amplia e incluyente permitiría llegar a la deliberación ciudadana, a la participación de todos en las decisiones. Esto contribuiría a tener una urbe sustentable y a un mayor disfrute de su cultura, que es el patrimonio intangible y el espíritu de la ciudad, agregó.

De acuerdo con el escritor aún no se ha podido hacer que las grandes mayorías accedan a la cultura, lo cual representa un desafío para las instituciones y las autoridades. “Para la mayoría de la gente de esta ciudad, Bellas Artes es sólo una estación del metro y no una necesidad cotidiana”.

El literato compartió con los asistentes del simpios su Elogio a la mujer barbuda, texto donde define a la Ciudad de México como una galaxia desordenada, que “ejerce la elocuente fascinación del defecto”; una metrópoli nómada, un paisaje que anda suelto y siempre está al borde del colapso. “A diario juramos abandonarla y a diario nos entregamos a su abrazo”

 

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