Estudian fauna milimétrica para detectar contaminación en el Golfo de México | La Crónica de Hoy
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Estudian fauna milimétrica para detectar contaminación en el Golfo de México

La científica italiana Francesca Leasi dice que la meiofauna se compone de animales que miden menos de dos milímetros y son indicadores de la buena salud de diversos ecosistemas

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La científica italiana Francesca Leasi, quien labora en el Instituto Smithsonian, de Estados Unidos, es una de las más importantes expertas en identificación de animales que miden menos de dos milímetros y más de 45 micras, y apoyará a instituciones de México y Estados Unidos para explicar los efectos ecológicos de los derrames petroleros y otros eventos contaminantes en el Golfo de México, por medio de la observación de este grupo biológico microscópico, conocido como meiofauna.

En entrevista con Crónica, después de ofrecer una conferencia magistral en la Semana de Intercambio Académico de El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) explicó que estos animales extremadamente pequeños son indicadores del estado de salud de los ecosistemas porque tienen bajo potencial de dispersión y se nota inmediatamente el impacto que tiene sobre ellos la contaminación.

“Los derrames petroleros en el Golfo de México han sido una tragedia para el medio ambiente y ahora, gracias a la Iniciativa del Golfo de México, muchos estudios están siendo financiados para entender cómo recuperar los ecosistemas, así como para encontrar buenos indicadores sobre la presencia de contaminación. Aquí es donde entra nuestro proyecto sobre meiofauna, que averigua cómo han cambiado estas poblaciones antes y después del derrame; si hubo desaparición de algunos organismos o aumento o disminución de otros”, detalló Leasi, quien forma parte del proyecto de tres años que empezó en enero de 2016.

La cabeza de este grupo multinacional es Kelly Thomas, de la Universidad de New Hampshire, junto con Paul Montagna, de la Universidad de Texas, en Corpus Christi, y también colabora con ellos el investigador mexicano Alberto Navarrete, de Ecosur, que es uno de los 27 Centros Públicos de Investigación del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt).

“La meiofauna se encuentra en el suelo de lugares húmedos, principalmente en la arena de las playas o el suelo cercano a los humedales. Aunque hay este tipo de organismos en gran parte del planeta, son morfológicamente y genéticamente diferentes. Esto nos da información muy específica del lugar donde son colectados. Algo que sorprende a muchas personas es descubrir que en la zona que abarca una pisada humana puede haber hasta 10 millones de organismos de ese tipo de fauna que contienen mucha información evolutiva, de conectividad biológica y de alteraciones al ecosistema”, explicó la bióloga experta en taxonomía y en investigación de genomas.

UNIVERSO PARALELO. Tradicionalmente la meiofauna ha sido estudiada por europeos, pues es el continente donde comenzaron a reportarse estos animales miscroscópicos desde el siglo XVII, pero en otros continentes es una disciplina joven y por eso quedan muchas poblaciones de animales sin ser descritas. Para tener una idea de lo poco que se desplazan y lo diferentes que son entre sí, se puede poner como ejemplo lo que ocurre en Panamá, donde las poblaciones de meiofauna del Atlántico y del Pacífico pertenecen a dos líneas genéticas que se habrían separado hace más de 4 millones de años.

“La meiofauna es como un universo paralelo. No tenemos idea de ellos porque no los percibimos a simple vista, pero existen y tienen interacciones que nos pueden decir muchas cosas.

Egresada de la Universidad de Modena y Reggio Emilia, Italia, la doctora Leasi se interesó en la meiofauna después de una observación de microscopio cuidadosamente preparada por su director de tesis de licenciatura, quien rápidamente logró cambiar su interés original en ballenas y delfines por el impulso por conocer un enorme conjunto de seres vivos, prácticamente desconocidos.

“Vi a mismo tiempo animales con patas, otros que son similares a lombrices, otros con corazas duras y no me tomó tiempo quedar fascinada. Fue un hallazgo para mí hace 16 años y todavía la fascinación por este mundo de animales desconocidos todavía continúa. Para mí,”, dice la doctora que distribuye su tiempo de investigación en lugares como Panamá, Washington y Rhode Island. 

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