En 2017 finalizará la restauración de El Caballito, anuncia el INAH | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

En 2017 finalizará la restauración de El Caballito, anuncia el INAH

Rehabilitación. Ayer inició la segunda y última etapa de trabajos a la escultura dañada en 2013 con ácido nítrico, que estropeó el 45% de la superficie metálica y no se podrá recuperar, dice Liliana Giorguli. Se desarrollará un programa de mantenimiento y monitoreo para atender permanentemente la pieza de Tolsá

Para los trabajos de restauración se destinaron más de cinco millones de pesos.

En junio de 2017 la escultura ecuestre de Carlos IV, mejor conocida como El Caballito, así como su pedestal, ubicados afuera del Museo Nacional de Arte (Munal), volverán a apreciarse sin lonas ni andamios ya que a partir de hoy inicia la segunda y última etapa de restauración después de que en 2013 se interviniera erróneamente con ácido nítrico la parte frontal de la escultura hecha por Manuel Tolsá en 1803. 

En conferencia de prensa, Liliana Giorguli, coordinadora nacional de conservación del patrimonio cultural del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), indicó que la afectación por la aplicación del ácido fue del 45% en la superficie metálica, lo cual también dañó capas pictóricas originales que ya no podrán recuperarse.

La funcionaria agregó que como parte del diagnóstico de restauración, detectaron que el color de origen con que Manuel Tolsá decoró la estatua fue verde-marrón, tonalidad que tras la mala intervención se preserva en un 8 por ciento, por lo que en siete meses y medio, El Caballito lucirá estable materialmente y de color verde oscuro aludiendo a la capa pictórica que en el siglo XIX se le aplicó y que mayoritariamente se conserva; trabajos para los cuales el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México invertirá 5 millones 576 mil 995 pesos.

“En septiembre obtuvimos completo el diagnóstico que da cuenta de toda la situación que tiene la escultura y el pedestal, es decir, el monumento en su conjunto. A través del diagnóstico pudimos encontrar que la pieza, al momento de factura, tuvo una capa de superficie o una capa pictórica y hemos detectado restos de ésta”, dijo Giorguli.

Con el diagnóstico hecho, los expertos registraron una multiplicidad de capas, entre éstos, una verde de acetatos de cobre que corresponde a la capa pictórica que aplicó Tolsá y que en su momento Alexander Von Humboldt describió como una capa olivo parduzco.

Sin embargo, ese color fue oscureciéndose por la aplicación de resinas sintéticas y ceras propias de intervenciones hechas a la escultura, por lo que la experta Jannen Contreras destacó que como parte de la restauración, se buscará un recubrimiento similar al verde oscuro.

“La cantidad del acabado de origen no pasa del 8% porque además de que ha sufrido alteraciones, la intervención del 2013 dio al traste con todo lo que hubiera quedado en ese 45% de la superficie. El color a obtener se determinará al concluir la limpieza, y a través de medidas colorimétricas registradas antes y después de la limpieza para tener un punto intermedio y para que la gente se sienta identificada. Será verde oscuro pero no tan oscuro”, precisó.

Pero antes de la nueva capa pictórica y de unificar los acabados, es decir, entre noviembre de 2016 y marzo de 2017, los especialistas realizarán la limpieza de todo el monumento y su estabilización material.

“Retiraremos toda la suciedad acumulada, haremos limpieza de la corrosión presente ocasionada por la alteración del ácido en la parte frontal y limpieza de los estratos pictóricos, todo a través de una estabilización química en la que también trataremos una desalinización que generan corrosión y lesiones en la estructura metálica”, comentó Giorguli.

¿CÓMO AFECTÓ EL ÁCIDO? En palabras de Liliana Giorguli, el ácido nítrico aplicado a El Caballito hace tres años generó el 45% de decapación de la superficie, o bien, eliminó capas pictóricas y capas de óxido de cobres estables que alteran el comportamiento natural de la escultura.

“Detectamos tres principales deterioros en la pieza: pérdida de unidad visual (las manchas y escurrimientos en la superficie), pérdida de información porque la aplicación de ácido nítrico barrió no sólo con la capa superficial de la escultura, si no con todos esos materiales que eran integrantes de la pieza como la capa pictórica que debió haber existido”.

Otra problemática importante, añadió, es un comportamiento diferencial de la superficie metálica en la parte donde fue aplicado el ácido, ya que generó un comportamiento metálico diferente al resto de la pieza (la parte trasera), lo que promueve una actual inestabilidad de la superficie.

Sobre las grietas que existen en las patas de El Caballito, dijo, determinaron que son problemas al momento de fundición y no fallas posteriores, “quizá fueron resanadas por Tolsá, pero no son grietas que pongan en riesgo estructural a la pieza”.

También, durante el diagnóstico, detectaron que en el pecho de Carlos IV, está la marca de un balazo, pero “no sabemos de qué época es y quizás eso provocó la pérdida de un elemento”.

En palabras de Giorguli, la pérdida del material en ese 45% de afectación es total, por lo que los trabajos se concentrarán a la recuperación de estabilidad material y visual íntegra de la escultura; así como en desarrollar un programa de mantenimiento y monitoreo que incluye la elaboración de un manual dirigido a los encargados de atender permanentemente la pieza de Tolsá.

Sobre los avances de la denuncia por daño al patrimonio, destacó: “El proceso sigue y no tenemos notificación específica del caso, sigue la denuncia con quien resulte responsable de la mala intervención. No estamos en conocimiento pleno, no sabemos cuál vaya a ser la determinación ni la tipificación del delito”.

PEDESTAL. El pedestal sobre el cual posa la escultura ecuestre de Carlos IV también será restaurado, ya que presenta escurrimientos de ácido nítrico, manchas por humedad, filtración de agua, eflorescencias y velos salinos, pérdida de juntas, desprendimientos y pintas.

La intervención de este elemento creado en 1852, comentó Arturo Balandrano, coordinador nacional de monumentos históricos del INAH, incluirá una licitación para la remoción y sustitución de sillares de la cornisa.

 

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