“Paz convirtió el amor en reflexión filosófica, antropológica y poética”: Guillermo Sheridan | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016

“Paz convirtió el amor en reflexión filosófica, antropológica y poética”: Guillermo Sheridan

Entrevista. El escritor Guillermo Sheridan presenta su reciente libro Los idilios salvajes. Ensayos sobre la vida de Octavio Paz 3. Resalta la influencia que el autor de Piedra de Sol tuvo de poetas alemanes como Goethe, Hölderlin y Novalis

Guillermo Sheridan señala que en el cuarto tomo analizará cómo Octavio Paz reflexionó sobre la medición del tiempo.

Guillermo Sheridan presenta Los idilios salvajes. Ensayos sobre la vida de Octavio Paz 3, en el que hace una revisión de la poética del escritor mexicano, y que en este caso encontró la influencia de autores como Goethe, Hölderlin y Novalis, a través de escritos en los que externó su amor hacia Josefina Lozano, Elena Garro y Bona Tibertelli.

El escritor explica que su libro es un análisis del amor en la obra de Octavio Paz, en el que desfragmenta algunos poemas, analizados en determinado contexto y toma en consideración a quien estaban dirigidos. “El nombre de Los idilios salvajes es porque narra tres historias de amor, alternativamente venturosas y desventuradas. El título es por Idilio salvaje, de Manuel José Othón. La frase idilio salvaje casi es una repetición, no hay idilio que no sea salvaje. Es decir, casi no hay historia de amor que no implique regresar a las fuentes salvajes del deseo, no racionales del amor, del apetito, de la fuerza, del erotismo”, comenta.

Al abordar el tema del amor, ¿cómo ve la evolución de dicho concepto en Octavio Paz?

—La respuesta es el libro. Escribí este libro para entender mejor la relación entre vida y poesía en el caso específico de Octavio Paz, pero también para entender mi relación con la poesía, teniendo como intermediario a Octavio Paz.

La experiencia de Paz sobre el amor es complicada por lo que dice él sobre el amor, hay que tener en cuenta que es de los pocos escritores en lengua española, y de los muy pocos en español moderno que convirtieron al amor en un tema de reflexión filosófica, antropológica, poética y cultural. Lo que hago es desandar un poco el camino e ir de los poemas hacia lo que hay detrás de los poemas, a las ideas, discusiones y las pasiones de la vida real que él vivía, no para entender, sino para habitar con mayor intensidad esos poemas.

Octavio Paz era joven cuando se enamora de Elena Garro, ¿qué concluye de esta relación?

—No es una relación extraña, siempre que amas depositas en ésta una enorme cantidad de virtudes, atribuciones, fantasías. Es arrebatador porque es el primer gran amor de juventud, etapa en la que se vive con una energía particular. No sé si sea mejor o peor que otras, pero hay un tipo de energía singular, es un estado de amor muy sui generis. La ve como una aparición, pero lo hacemos todos cuando nos enamoramos de alguien.

Pero en sus poemas la nombra como niña… A diferencia de los adjetivos en otras historias.

—Quizá porque fue presidida por la misma imagen, presidida por una diosa, que es el misterio de la feminidad, entre avatares diferentes. Cuando aparece la desconocida final,  la “desconocida encarnada”, como llamó a Marie Jose Tremini, pero hay una figura que les precede, bañada de atributos sagrados, terribles.

Cuando Octavio Paz hablaba del amor, también lo hizo de la vida y de la muerte. ¿Eso qué denota?

—La vida y la muerte son temas en la historia del amor de todas las culturas de todos los tiempos. El amor y la muerte van de la mano. El misterio de la persona amada es que es al mismo tiempo la forma extrema de la vida y de lo virtual, y de lo que define nuestra existencia. El amor nos conduce a la muerte.

Pero en La llama doble, Paz define al amor como “la caída del eterno ahora en la sucesión”.  

—Se refiere al conflicto del tiempo que llenaba a Paz de tribulación, y todos los que hemos sido amantes de alguien. El amor es un presente distendido y fulgurante que no cesa. A la par, es una medición del tiempo que está pasando, ese instante de totalidad está castigado por la necesidad de sujetarse en la manecilla del reloj, tema presente en Carta de creencia, poema que abordaré en el cuarto y último tomo, que será sobre la vida de Octavio Paz de 1964 hasta su muerte.

También aborda la relación de la literatura y el mito a propósito de una conferencia que dio Octavio Paz en 1942. ¿Falta explicar esta relación para las nuevas generaciones y al pensar en nuevas construcciones como los poetuits?

—Antes se llamaban haiku, apotegma, aforismo o imagen. No me hago ilusiones, sé que vivo en un mundo en el que la poesía no es una lectura excesivamente funcional, sé que hay pocos lectores de poesía pero no es algo que me quite el sueño. Todos tenemos una visión sobre la experiencia poética. Hay mucha gente que sin saberlo, si se diera la oportunidad de abrir un libro de poemas y leer seriamente lo que ahí está, quizá tendría la revelación de un lado de sí misma que ignoraba. Alguna vez, Octavio Paz en una definición muy sucinta de qué significaba escribir poemas, escribió “es hablar contigo, es hablar conmigo”.

Entonces, ¿cuáles diría que fueron sus descubrimientos de esta revisión en la obra de Paz?

—Descubrimientos filológicos y poéticos precisos. Encontré que la presencia de los grandes románticos alemanes es más fuerte de lo que me hubiera imaginado hace quince años, como por ejemplo Johann Wolfgang von Goethe, Johann Christian Friedrich Hölderlin y, sobre todo, de Georg Friedrich Philipp Freiherr von Hardenberg, “Novalis”.

Me doy cuenta de que el joven Octavio Paz que lee en la biblioteca del abuelo, lee al Víctor Hugo gnóstico y esotérico, al Gerard de Nerval que se asoma al oriente. Descubrimientos importantes que levanta una cartografía de los intereses poéticos de un autor.

Después de esta revisión exhaustiva, ¿qué le falta por estudiar de Octavio Paz?

—La primera vez que leí algo de Paz fue cuando vivía en Monterrey, tenía 17 años, había una librería y ahí me encontré Ladera este: 1962-1968, lo busqué porque había leído el poema que escribió Octavio después de la masacre de Tlatelolco.

Exhaustivo no podrá ser nunca, la cantidad de material alrededor de la obra de Paz es inabarcable. Sus reflexiones sobre lingüística, la relación entre poesía y ciencia, física cuántica, drogas psicotrópicas, el feminismo, la igualdad de género, son muchas materias de las cuales puedo comentar algo, como un aficionado, pero no puedo un análisis a fondo. Por lo pronto quiero habitar un puñado de poemas.

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