Amapola, lindísima amapola - René Arce | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 29 de Diciembre, 2016
Amapola, lindísima amapola | La Crónica de Hoy

Amapola, lindísima amapola

René Arce

(Primera de dos partes)

Alaska, Washington, Oregon, Colorado, California, Nevada, Massachusetts y Mine ya aprobaron, con el voto mayoritario de sus ciudadanos, el consumo lúdico (recreativo) de la cannabis (mariguana). Otros estados de la Unión Americana lo permiten para uso medicinal. Decenas de millones de estadunidenses pueden, de manera libre, consumir esta droga y cientos de miles se involucran en su producción, distribución y comercialización.

Toda una industria se está desarrollando con una gran cantidad de productos con origen de la marihuana y las haciendas estatales empiezan a recibir millones de dólares en impuestos.

En México, la Frontera Norte, empezando por la de California, estado que tiene 39 millones de habitantes y es la quinta economía del mundo, se convierte en nuestro espejo, en donde se refleja nuestro ridícula “guerra” contra las drogas, que ha provocado ya 186 mil muertos, miles de desaparecidos e incontables violaciones a la seguridad y libertad de millones de mexicanos.

Con qué cara Felipe Calderón y Enrique Peña pueden explicar que mientras acá se invierten enormes cantidades de recursos económicos y humanos en combatir la siembra, transportación y venta de la cannabis, en el enfrentamiento con los narcotraficantes, han sufrido muerte y heridas centenas de miles de mexicanos, muchos involucrados en este negocio, pero otros sólo han sido víctimas colaterales. Mientras, pasando la línea divisoria fronteriza, la siembra en invernaderos, la comercialización en locales públicos y la portación se desarrolla como un producto del mercado más y va rumbo al destino de otras drogas legales como el alcohol y el tabaco.

Hoy la mariguana mexicana ha caído a menos de una tercera parte de su precio, su calidad es menor frente a la producida en Estados Unidos y de 100 dólares que llegó a cotizarse por kilo, hoy ya no ofrecen más de 30 dólares; por ello, los productores mexicanos están migrando a la siembra de otra droga más redituable en ganancias como es la amapola.

La amapola es una planta que da una hermosa flor y que también produce una goma que ya procesada en laboratorios da origen, entre otros opiáceos, a la heroína y la morfina. Esta planta fue introducida en México hace más de un siglo por personas procedentes de Asia que consumían esta droga y que en estados como Durango, Chihuahua, Sinaloa encontraron tierras fértiles para su producción.

Durante las guerras en las que norteamericanos se involucraron, como las de Vietnam o Corea, el ejército necesitó grandes cantidades de morfina para evitar el dolor a sus heridos, por ello llegó a un acuerdo clandestino con el gobierno mexicano para que la producción de amapola en nuestro territorio se llevara a cabo en grandes proporciones y así obtener la suficiente morfina.

Fue un gran negocio para los productores, pero más aún, para quienes dieron protección: políticos, militares, policías de todos los niveles, principalmente federales. Ahí se empezó a gestar lo que hoy conocemos como los cárteles de la droga.

Terminada la guerra se quiso también erradicar, por instrucciones del gobierno norteamericano, el cultivo de la amapola, pero esto ya no fue posible, primero, porque de ello dependían miles de productores que difícilmente volverían a sembrar productos con un  precio escaso en el mercado, como el maíz o frijol; segundo, porque un sector importante de la sociedad de Estados Unidos se había convertido en consumidor de la heroína y la morfina y México era un gran proveedor de estas drogas; y tercero, porque el gran negocio para gobernantes, militares, policías y jefes de las bandas, se había transformado en una fuente de riqueza que bien valía la pena seguir impulsando, violando cualquier acuerdo con los norteamericanos y las leyes del país.

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