El Circo, una búsqueda de identidad del rock en nuestro país | La Crónica de Hoy
Facebook Twitter Youtube Jueves 26 de Enero, 2017

El Circo, una búsqueda de identidad del rock en nuestro país

El álbum que catapultó la carrera de Maldita Vecindad cumple 25 años

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Veinticinco años se han cumplido desde que El Circo de Maldita Vecindad saliera a la venta; el álbum que fue lanzado el 24 de septiembre de 1991 recoge las experiencias vividas por cada uno de los malditos en donde retratan a una sociedad de la calle. El disco, grabado en el estudio Crystal de Polygram, se fue construyendo a partir de palomazos que tenía la banda hoy regresa al lugar en el que se presentó hace un cuarto de siglo: la Carpa Astros volverá a ser el escenario donde cada personaje del álbum vuelva a bailar sobre la pista.

Cuando inició Maldita Vecindad en la escena musical no eran bien aceptados dentro de los círculos del rock, en ese momento los rockeros eran más puristas; un grupo que estuviera conformado por un percusionista y manejará fusiones tropicales no era muy bien visto por aquellos años. La banda que en ese momento era conformado por Rolando Ortega Roco en la voz, Aldo en el bajo, Pacho en la batería,Adrián Navarro Lobito en las percusiones, Eulalio Cervantes Sax en el saxofón y Enrique Montes Pato en la guitarra se hacían llamar “Los Tropilocos”.

Sobre el título de disco, Lobito cuenta en una entrevista al periódico El Nacional que se llama así porque está lleno de personajes “Pachuco refleja la brecha generacional, Toño habla de un músico callejero y ‘El Gran Circo’ es la ciudad, su crónica”.

En esa misma entrevista Sax menciona que el disco es el reflejo de la dinámica que implica vivir en un país como México, “allí caben muchas esencias; además, la palabra es extensa porque en un circo cabe de todo, desde las alegrías hasta tristezas”.

Cada canción que integra el álbum tiene referencias musicales que por esa época les gustaba a cada uno de los integrantes: el reggae, ska, el rock argelino, así como los ritmos que sonaban en cada barrio de México, como el danzón, mambo y chachacha.

En entrevista con Crónica Chava Rock, crítico de música, mencionó que la Maldita recoge mucho del espíritu latinoamericano, “Maldita Vecindad era nuestra voz, hay alegría en El Circo, que aflora en esos tintes tintanescos, pero también el arrabal de los olvidados”.

Con El Circo, la banda reafirma esa búsqueda de la identidad que venían trabajando desde su disco homónimo Chava Rock, comentó a este diario que  el álbum ayudó a matizar esa búsqueda, “el disco ayudó a entender y vernos hacia dentro, si en el primer disco encontramos temas muy alusivos a lo que es nuestro entorno, con El Circo se reafirma hasta de manera poética”.

“Desde muy jóvenes la Maldita Vecindad llegaron a tener esa sensibilidad, ese matiz que nos acerca a nuestros orígenes y a ese pasado glorioso que tiene que ver con la época del cine, con el crecimiento de las ciudades, tiene que ver con muchas cosas que podemos ver en películas de Pedro Infante, de Tin Tan. El Circo conjugó todo eso, pasar ese lenguaje en un cambio generacional, abrió muchas mentes, además de facilitar a los escuchas a no cerrarse  a un solo género”, agregó.

Chava Rock afirma que El Circo sigue vigente a 25 años, “es un disco sin caducidad, debido a que los cambios sociales no se darán mientras sigamos teniendo el mismo partido en el poder o siga un mismo sistema operando, la represión que se dio en los 60 y 70 siguió en los 80, 90 y sigue vigente en la actualidad con matices más violentos ahora ya no se secuestra estudiantes sino se les asesina, hablar de un poco de sangre roja sobre un gran auto blanco no pierde temporalidad”.

“Maldita Vecindad son como Monsiváis, son grandes cronistas de nuestra ciudad, nos hacen conocer nuestro pasado presente, si Carlos Monsiváis tuviera una banda sería Maldita Vecindad”, añadió.

Alguna ocasión Carlos Monsiváis escribiría “Maldita Vecindad un grupo que desde la perspectiva de las letras ha rondado lo postmoderno desde lo moderno, lo premoderno desde lo postanacrónico, lo urbano desde la conciencia rural que surge de tocar el rock…es un irreprochable manual de urbanidad de la generación de fin de siglo”.

 

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